El juego se acabó. Miles de jóvenes viven día a día una vida que es sangre.
Marcela Gereda
Al iniciar este año, elPeriódico anunció la violación, asesinato y decapitación de Evelin Karina Isidro Vásquez, de siete años, el día de Año Nuevo 2007, en El Mezquital, barrio marginal de la ciudad capital. Una vez más, el asesinato fue una de esas misiones que los homies se imponen. Su manera de dar sentido a su constelación: morir asesinando, “living la vida loca”.
Extorsión. Homicidio. Violaciones. Mutilaciones. Estos son algunos de los servicios que prestan día a día las maras a la sociedad guatemalteca. Las maras son hijas de las dictaduras represivas, de las políticas de exterminio y el carnaval sanguinario que se instauró en los ochenta en nombre del capitalismo oligárquico: el mundo demencial de las masacres, el horror, el asesinato de niños a golpes o tirados vivos a fosas donde se lanzaban cadáveres de adultos, amputación de miembros, violaciones a las mujeres, empalamientos, extracción de ojos, quemados vivos, extracción de vísceras a víctimas vivas en presencia de otras, encierros en estado agónico hasta la muerte, abertura de vientres a mujeres embarazadas y un pavoroso etcétera. El resultado de esto: la institución de la violencia y el genocidio.
Esta institución y cultura de la violencia la vemos hoy en el rostro de los homies, sus tatuajes así lo expresan: “crazy life”, lo cual supone vivir la vida loca. Así le explica un Primer Palabra (jefe) a un adepto para congregarlo a la clica: “Mirá, bato, el rollo aquí es sencillo: sólo se trata de vivir la vida... la vida loca. De vivir el día a día, de hacernos el paro entre todos los batos; el resto de la banda pela, de ellos tenemos que vivir nosotros y se tienen que aguantar”.
Vivir la vida loca implica también una manera específica de consumo de marcas, símbolos y simulacros de una pertenencia social que no existe.
Jairon Gilberto Borrayo, de 22 años y ex pandillero de la mara Eigtheen Street, fue asesinado en 2005 por otros pandilleros en una camioneta mientras intentaba sensibilizar a la gente sobre la situación de las pandillas, cantaba esta canción: “Vemos un hombre castigando a una persona de manera horrorosa, y esa persona resultó ser nada más y nada menos que su esposa; vemos a un niño con un arma perforando todo el cuerpo de su padre, pues se cansó de tanto abuso y salió en defensa de su madre; vemos a un joven atacando a un amigo por un kilo de cocaína, pues en el negocio de las drogas, la traición y la codicia es la rutina; vemos un pueblo que se hunde en la violencia y se pregunta hasta cuándo, porque no sabe verdaderamente dónde es que el problema está empezando.
Y nos escondemos para no comprometernos, y culpamos a la gente, culpamos presidentes y sistemas de Gobierno, pero cambiándome a mi mismo es como traigo paz a mi tierra, porque es en el corazón donde comienzan las guerras”
Esta es una buena muestra de la sensibilidad marera. De las razones y motivos por los que esa sensibilidad y esa moral se forman: son un producto concreto de una sociedad concreta. Una sociedad sanguinaria y violenta. Hija de dictaduras represivas, sistemas económicos que expulsan a sus miembros de sus mecanismos de empleo y consumo; y de políticas de genocidio y exterminio.
Estas políticas bélicas generaron un estado mental específico en la población: la fundación de la cultura del homicidio. La represión, el pánico y el castigo como forma de vida.
“Game over” es el tatuaje que lleva un chico marero de veinticinco años: en un párpado se lee: “game”, y en el otro: “over”. Así es: el juego se acabó, miles de jóvenes viven día a día una vida que es homicidio y es sangre. Lágrimas y sufrimiento continuo. Cuántas Evelyn más permitiremos que se vayan del mundo de esa manera tan brutal. Cuántos Jairon y cuántas padres más tendrán que enterrar a sus hijos, en vez de que sean sus hijos quienes entierren a sus padres a causa de atrocidades cometidas por actores específicos de las políticas de exterminio de las dictaduras y un sistema económico desigual que mantiene inmensos conglomerados sin capacidad de empleo y consumo. Game over.
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12 comentarios:
José Navas: (2007-08-13 18:34:42 horas)
El artículo es adecuado a otra sociedad, es decir más avanzada, como cuando surgieron los Hipies, aquí en Guatepeor, las maras se han originado por la desintegración familliar, la pobreza extrema, la falta de oportunidades, la falta de estudio, la marginación social y la superpoblación, sobre todo en las clases sociales más bajas o marginadas. Otra, la migración del campo o del interior hacia la ciudad capital, después del terremoto, ya que en principio buscan alguna oportunidad y al no encontrarla (trabajo), se dedican a delinquir, sobre todo por las malas juntas, ya que viven y duermen en la calle, en los suburbios, asinados, oliendo pegamento y por hambre o la misma adicción (drogas, licor, sexo), se convierten en delincuentes.
Rolando Alecio R.: (2007-08-13 15:43:18 horas)
Llamar a las cosas por su nombre no es "darles un sesgo ideológico". Aunque los jóvenes, integrantes de maras, no tienen edad para haber vivido la guerra interna, si heredan; como lo escribí antes, las actitudes y el imaginario colectivo asociado a esta.
El psicólogo social Ignacio Martín-Baró indicaba que los daños producidos por el terror estatal no se limitan "al de la vida personal que se destruye, el daño se ha causado a las estructuras sociales mismas, a las normas que rigen la convivencia, a las instituciones que rigen la vida de los ciudadanos, a los valores y principios con los que se ha educado y en función de los cuales se ha pretendido justificar la represión".
En diversos países de Europa existen instituciones que se encargan de trabajar con la tercera generación de los descendientes del Holocausto quienes aún presentan secuelas psicosociales relacionadas con el racismo, la exclusión, la deslegitimación de su historia, etc.
El trauma no se queda y se muere con la víctima directa de la represión. Se transmite con la reproducción del imaginario colectivo, con el discurso oficial y con la práctica política que niega la justicia y margina a los sobrevivientes, a sus hijos y descendientes; a sus grupos de pertenencia, a sus comunidades de origen.
Se trata de un problema muy complejo que requiere de soluciones complejas y no solo de la negación automática de los hechos y de la memoria.
Scarleth Fajardo: (2007-08-13 14:58:06 horas)
Muy atinado el análisis, fuera excelente si kitara ese sesgo ideólogico con el cual escribe semana a semana. Las maras jóvenes de las maras no tienen edad del conflicto armado, esto se debe a la irresponsabilidad de los padres, de la iglesia y su guerra contra el latex. En ambos bandos las familias perdieron y guatemala perdió más, pero acusar solamente a unos deja mucho que desear. Hay mucho por hacer, gente que conozco que viene de hogares desintegrados de violencia intrafamiliar y alcoholísmo han salido adelante, sin la ayuda más que de la actitud, de la fuerza de no vivir en un circulo vicio y la necesidad de querer salir de el, hoy personas, en una clase media, con una vida más que normal dentro de lo que viven en su mayoria los guatemalteco. Saludos,
Mauricio Aguilar: (2007-08-13 13:58:25 horas)
Creo que todos coincidimos en que el problema de la delincuencia juvenil debe atacarse desde la raíz; que si subsisten las causas que orillan a muchos jóvenes a convertirse en delincuentes, por mucha justicia y por mucha mano dura, no podrá evitarse el nuevo surgimiento de problemas como estos que nos atañen a todos...
carlos Lopez: (2007-08-13 10:22:47 horas)
porwue hay taqntos mareros? por tanto tata y nana que andan teniedo relaciones sexuales a mas no poder, lleandose de hijos que despues estos al no tener que comer pues salen haber que consigueny como lo hacen matando para comer, lo que se deberia hacer es buscar una solucion y la solucion es enseñarle a los nuevos padres jovenes que se tengan los hijos que ellos puedan mantener y despues a usar condon para no tener mas patojos y que se vengan a corrompery adestruir todo, y como dijo el señor luis pujol la iglesia catolica solo ponendole restriccciones a las personas para que no usen el condon, pero miren mucha que cantidad de patojos en la calle oliendo pegamento y haciendo varbaridades en las calles y ellos sampados en su iglesia y no solucionan nada, o no tardaran en decir que ahi tienen hogares para huerfanos, pero todo esto empieza porque se le mete a lagente babosadas y los otros ni lentos ni peresosos hacer hijos, hijos,hijos, y ahi que los alimente otro. va¡
Samuel Perez: (2007-08-13 10:15:56 horas)
Hace 10 años hicimos un estudio sobre los problemas de la juventud. Los 3 primeros problemas identificados fueron: La desintegración familiar, las drogas y el alcohol, la violencia intrafamiliar. Estos 3 en ese orden y que están interrelacionados fueron descritos por los mismos jovenes de entre 16 y 20 años en esos años.
La guerra no se mencionó, pues los jovenes que hoy tienen 18 a 25 años no vivieron lo que describe, creo que eso es un sesgo ideológico. El producto directo de la guerra somos quienes tenemos de 30 a 40 años.
El tema de la cantidad de hijos me parece absurdo traerlo a colacion, pues cada quien tiene el derecho y la libertad de escoger cuantos hijos quiere tener. Al rato y se propone el aborto como solución a la pobreza o la eliminacion de la gente que "sobra" pues hay muchos, esto se parece a la catastrofica visión de Malthus. El sistema en que vivimos en Guatemala (un híbrido amorfo entre mercantilismo, igualdad de derechos para algunos, pero no de oportunidades, Estado capturado, mercado anárquico pues no respeta marcos legales, libertades individuales sin responsabilidades, etc.)no lleva alternativas de solucion para romper los circulos viciosos: menos educacion, menos control natal, mas pobreza, mas hijos, mas pobreza, menos educacion...
Luis del Cid: (2007-08-13 10:09:19 horas)
Exelente analisis!!
Se necesitan progrmas de prevencion y oportundiades. La desigualdad y la guerra seguiran generando y epandiendo la cultura de la violencia en Guatemala.
thelma de paredes: (2007-08-13 09:15:25 horas)
la ceguera de algunos que todavía quieren poner bandos en el conflicto. lo que si es claro es que este generó tolerancia a esa barbarie, huida del campo a las ciudades y crecimiento exponencial de los asentamientos.
crisis económica... algunos padres de los mareros aprendieron a matar y en las borracheras lo contaron. ¿que podía tener en la cabeza un ex militar que yo atendí y que consumía casi cien tabletas de diazepam diarias. la migración también fué acelerada por el conflicto y tambien... machismo, racismo, exclusión. "mi bello y horrendo país"
Rolando Alecio R.: (2007-08-13 08:19:39 horas)
Excelente análisis. Comparto algunos fragmentos de mi artículo "Violencia, impunidad y reparación psicosocial", escrito hace 9 años.
"El terror y la impunidad alteran gravemente el cuerpo social y afectan las actitudes individuales y el imaginario social, favoreciendo la reproducción de los mecanismos del miedo y de la violencia por sobre la ética y los valores socialmente compartidos"...
Ante esta realidad nos preguntamos "...¿En que medida estas formas de violencia responden a un proceso de internalización de la impunidad, a una percepción de que se ha establecido un tipo de convivencia que no juzga ni castiga a quienes cometen los delitos más graves, los que atentan contra la vida y la integridad personal?".
"¿Se ha establecido ya la impunidad como modelo social dominante?".
Luis Pujol: (2007-08-13 07:25:00 horas)
En el sexto párrafo le falto culpar también al “capitalismo oligopolico”. Yo creo que la razón mas importante de la existencia de mareros es por culpa de padres irresponsables!!! Gente que no tiene capacidad económica, moral, intelectual para tener hijos y trae al mundo un tipujal de ellos sin poderlos atender como requiere una criatura en formación.
Es inhumano, irresponsable e inmoral que individuos se llenen de hijos y que sean incapaces de darles lo MINIMO para tener un porvenir decente. Claro, para algunos ahí esta el estado que debe de hacer de papá y se encargue de las irresponsabilidades de otros.
La iglesia católica y su necedad de mantener en la edad media a la sociedad evitándoles el contacto con métodos modernos de control natal actúa de forma irresponsable en ese tema, los chapines deberían de entender que no se puede tener hijos de forma industrial y hasta que eso no pase, mareros habrán cada día más.
Asher hilou behar: (2007-08-13 05:14:42 horas)
VATOS somos todos solo que algunos no los para la moral, la conciencia, las ideologias o la hipocrecia, no existe ese lujo, les toca sobrevivir la realidad y porlomenos no enganian al reflejar la situacion del pais en el que ocurren.
Jose González: (2007-08-13 04:12:55 horas)
"Las maras son hijas de las dictaduras represivas, de las políticas de exterminio y el carnaval sanguinario que se instauró en los ochenta en nombre del capitalismo oligárquico"
"a causa de atrocidades cometidas por actores específicos de las políticas de exterminio de las dictaduras"
Si quita esto, concuerdo con lo escrito. Este sesgo descalifica el resto del artículo, de mucha actualidad.
Valerse de temas como este para seguir señalando a otros y evadiendo responsabilidad no es ético.
¿Porque no menciona a las familias que perdieron la figura paterna, materna o ambas a causa del conflicto armado del cual fue partícipe? ¿Cuantos niños, hoy mareros adultos, son producto de crecer sin un padre, ilegal en E.E:U.U., o deportado ya como miembro de una pà ndilla?
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