Opinión:Codazos, insultos y campañas negrasCuando faltan solamente 25 días para la realización de las elecciones generales del 9 de septiembre próximo, los insultos mutuos y las campañas negras que proliferan entre los partidos políticos mayoritarios del país, contribuyen al desprestigio del proceso proselitista. Por: elEditorial
Cuando faltan solamente 25 días para la realización de las elecciones generales del 9 de septiembre próximo, los insultos mutuos y las campañas negras que proliferan entre los partidos políticos mayoritarios del país, contribuyen al desprestigio del proceso proselitista.
Mientras la población desea conocer los planes partidarios de trabajo para superar la crisis nacional, particularmente en lo que se refiere a los problemas más sensitivos, como la falta de seguridad, los partidos se exhiben de mala manera en una disputa de dimes y diretes, cuya finalidad es causar el deterioro de la popularidad del oponente. Hasta ahora, los guatemaltecos no perciben ninguna novedad alentadora en este proceso, que no ha pasado de las maniobras conocidas, tal la forma en que algunos caudillos han designado caprichosamente desde su feudo a ciertos candidatos a cargos de elección popular, llegando al extremo de nominarse a sí mismos, a su esposa, a su ex esposa, a sus hijos e hijas, a sus sobrinos y sobrinas, a su secretaria, amigos y amigas y demás parientes y allegados. La práctica política correcta consistiría en la proclamación de aspirantes que emanaran como legítimos representantes de las bases partidarias, pero ocurre lo contrario. Con razón, cada día se difunde más entre los ciudadanos la creencia de que “los guatemaltecos votamos, pero no elegimos”. Es decir, cada cuatro años tenemos el derecho democrático de acudir a las urnas electorales para seleccionar en forma directa a un nuevo Presidente, un nuevo Vicepresidente, diputados y alcaldes. Sin embargo, los listados nacionales de aspirantes a diputados, por ejemplo, están nutridos en su mayor parte por verdaderos desconocidos, como consecuencia de una escogencia a menudo antojadiza, y aún arbitraria, realizada por los “dueños” de las organizaciones políticas. El resultado es toda una sorpresa. De allí que nos encontremos, al final, con una nueva legislatura conformada por verdaderas joyas de la corona. De nada sirve que pasemos otros cuatro años lamentándonos de semejantes ejemplares. En conclusión, el pueblo vota pero quien elige a los candidatos son los caciques de los partidos. Los líderes políticos deben tomar en cuenta que los principales enemigos a vencer, en la actual campaña electoral, son la apatía y el abstencionismo. Los partidos y agrupaciones deben saber resistirse ante la tentación de las campañas negras, los insultos y el golpe bajo, que no tienen otra consecuencia que la decepción y el rechazo del electorado. Agregar comentario: |
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