Opinión:Obispos dicen: “Ni criminales ni narcos al poder”Decir que votamos por el “menos peor” es irresponsable y nos puede llevar a un “narco-Estado”. Por: Sylvia Gereda Valenzuela
Monseñor Gonzalo de Villa ha dicho una de las verdades más valientes que he escuchado: “Quien vote por criminales y narcotraficantes no solo es un irresponsable sino que también se convierte en cómplice de ellos”.
El pasado viernes, la Conferencia Episcopal de Guatemala instó a los guatemaltecos a no votar por candidatos “sobre los que hay sospechas de vinculación con el crimen organizado y el narcotráfico” e hizo ver que hacerlo consiste en una complicidad. Admiro y respeto a monseñor De Villa, líder católico de reflexiones serenas, sabias y valientes; que además responde a la visión que la Iglesia debe de tener de cara al nuevo siglo XXI. Ante la violencia electoral en que vivimos y la aparición de cuestionadas figuras en el espectro político, la Conferencia Episcopal mostró el rol de una Iglesia comprometida con un país que de poco en poco va cayendo al oscuro abismo de la corrupción. El hecho de que los principales líderes de la Iglesia católica hayan convocado a una conferencia de prensa para dar a conocer una posición tan contundente, es un reflejo del temor que impera en el ambiente por el hecho de que en las próximas elecciones, los guatemaltecos decidan erróneamente a la hora de emitir el sufragio y que al final, podamos caer en un narco-Estado. Sin temor a equivocarme, puedo asegurar que estas son las elecciones más mediocres que hemos vivido. Los partidos políticos más importantes no supieron depurar sus filas y mucho menos ceder espacios a nuevos liderazgos; y de esta cuenta, lo que estamos presenciando es simplemente un reciclaje de viejas figuras políticas, una mayoría de corruptos que desean regresar y otro tanto de ex funcionarios que fueron incapaces de realizar su trabajo eficazmente o transformar al país mientras estuvieron en el Gobierno. Siempre digo que los guatemaltecos estamos obligados a levantar nuestra voz y pronunciarnos en contra de los abusos. Es imperdonable hacernos los locos, quedarnos callados o simplemente permitir que los políticos lleguen con cancioncitas tex-mex o salsa, a engañar a los pueblos ignorantes e intentar ganar su voto. En un país tan sufrido, que ha vivido guerras, marginación, hambre y corrupción, resulta un insulto intentar hacer propuestas políticas haciendo bailar a jóvenes mujeres con el ombligo de fuera y minifaldas que esconden muy poco. Yo coincido con la Conferencia Episcopal, cuando dicen que es necesario que todos reflexionemos y hagamos conciencia de la importancia moral que representa el ejercer un voto responsable, que busque llevar al poder a los candidatos más probos, sin importar que las encuestas coloquen a los candidatos honrados en los lugares más alejados. Lamentablemente, muchos de los guatemaltecos tienden a apostar por los ganadores de las encuestas, sin importarle si son los mejores o los peores. Simplemente se resignan a votar por los punteros y esto sí que es repugnante. Guatemala es un país que vive en democracia, y eso nos concede el poder de hacer valer nuestro voto, pues de uno en uno cada voto va sumando. Es tiempo que los guatemaltecos, que tenemos principios sólidos hagamos un alto. Analicemos, por el bien del país quiénes son los candidatos, su equipo de trabajo, sus antecedentes y su trayectoria. El pecado de omisión es terrible. Por eso, hacernos los locos y decir que “votamos por el menos peor porque no hay opciones es un pecado terrible”. Nos llegó la hora de discernir con seriedad por quién votaremos, esa fue la recomendación de los obispos. Pidámosle a Dios sabiduría para que este país no se hunda en un abismo más profundo. En esto los cristianos tenemos una gran responsabilidad moral. Agregar comentario: |
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