Opinión:Tiene razón ArzúEl otro valioso engranaje de la economía somos los consumidores. Por: Silvia Tejeda
Las personas que me conocen saben que yo no soy santa de la devoción del alcalde Arzú y viceversa; por lo que mi opinión, en este caso, no puede tomarse como un artículo para hacerle culas, que no necesita. Si embargo, mi constante paso por la carretera Interamericana hacia El Salvador, me obliga a solidarizarme con su postura, porque solo quien ha observado la serie de abusos que cometen los traileros cuando pasan por los poblados y nadie los vigila, sabe que mantenerlos restringidos unas cuántas horas al día, es una positiva forma de evitar accidentes impunes, muertes de seres humanos, en los que los pilotos ya están aleccionados para salir huyendo.
En primer lugar, se trata de una norma que ha sido establecida desde hace más de un año y de una práctica que ha beneficiado a la mayoría de vecinos que transitamos a esa hora por las arterias principales de ingreso a la capital, sin que los transportistas hayan manifestado inconformidad alguna, más bien hemos visto con cierta admiración su entendida colaboración. Las horas pico del tráfico de ingreso y salida de la ciudad se han vuelto tormentosas. Sería doblemente congestionado el tráfico con el ingreso del transporte pesado que, de todos modos, las trabazones no los dejarían llegar más adelantados a sus destinos, como mañosamente se quiere justificar. En segundo lugar, se trata de una norma que ha beneficiado a una gran mayoría de guatemaltecos y ha limitado a una minoría. Como debe ser cualquier ley, y no al revés como ahora se pretende. Ya es tiempo que nos acostumbremos a que no todo en el país debe ser sacrificado en aras de beneficiar a unos pocos, porque generan divisas. Esto es un gran equívoco que se ha cimentado en el más craso desprecio por el ciudadano que aunque paga impuestos, no genera divisas. A los sectores que se dicen ser los únicos que generan la economía se les ha acostumbrado a mantenerse como privilegiados, en muchos casos, sacrificándonos a todos, cuando, realmente, el otro valioso engranaje económico, lo conformamos los consumidores. En tercer lugar, los peores accidentes suceden porque los pilotos de tráilers y vehículos pesados, que siempre van volando, se comportan dentro de la ciudad lo mismo que en las carreteras y la única ley de tránsito que conocen es la del más grandote. Ya nos lamentaremos de las vidas sacrificadas si su paso por la ciudad se restituye a las horas pico. Mantener los horarios es lo que más conviene a la mayoría. Eso sí, que los cuerpos policíacos encargados del tránsito hagan bien su papel. Contrariamente, cuando debieran cuidar la circulación del transporte pesado con fluidez y protegerlos de las mafias asaltantes, tanto la Policía Nacional Civil como los ronrones de Emetra desaparecen por arte de magia de la escena callejera, para dar paso al libre proceder tanto de los pilotos como de la delincuencia. Eso no puede seguir así. Es la autoridad policíaca la que debe vigilar mejor el tránsito por la ciudad, tanto de día como de noche. Agregar comentario: |
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