Opinión:
El día 6 de junio de 2006 (6-6-6) eran las 9 de la mañana, cuando la chica que me acompañaba en casa me informó que unos señores llamaban y querían dejar una encomienda.
Bajé de mi dormitorio, a ver qué querían. Me asomé por la mirilla o ventanuco de la puerta de la calle y vi a tres hombres de aspecto normal, que cargaban una caja grande de cartón. “Venimos con una encomienda para la “madre”. En el barrio la “madre” es mi prima (que es religiosa). Y como ya en otras oportunidades le han llevado algún que otro encargo, yo misma les abrí la puerta y les indiqué dónde podían dejar la caja. Entraron los hombres y uno de ellos se quedó conmigo en el jardincito de la entrada. Sacando una pistola me la puso frente a la nariz. “¡ Ah, vaya, esto es un atraco !” le dije, y nos encaminamos los dos hacia dentro de la casa. “Seguramente están equivocados, aquí no hay mayor cosa que robar”. El hombre, que parecía el jefe y estaba vestido con tacuche y corbata, me indicó que caminara hacia el salón, donde me encontré a otro de ellos que estaba amarrando con corbatas los pies y las manos de la jovencita y amordazándola, la tumbaron boca abajo en uno de los sofás. Estábamos frente a frente. Era un jóven delgado y alto, con una pistola cromada en su mano derecha que le temblaba ligeramente. Usted no es de este barrio, porque si fuera de por aquí no hubieran venido a mi casa, le dije. “Señora cállese”.“Ahora usted se sienta”. No me da la gana de sentarme. “He dicho que se siente”, No me siento, estoy en mi casa. “Señora, he dicho que se siente” (y me volvió a poner la pistola frente a la cara). Entonces me senté, qué remedio. “Ponga las manos” y me las quería amarrar por detrás. “Por favor me las amarra por delante, porque por detrás me van a doler los hombros”. Me hizo caso y me las amarró por delante. Mire, es la primera vez que estoy presente en un asalto, qué interesante. “Señora cállese”. Mire yo soy periodista, voy a hacer un artículo. “Señora, cállese”. Se estaba poniendo muy nervioso y tembloroso, así que pensé que mejor le hacía caso. Entonces me quitó las argollas de matrimonio y mis pendientes. A uno de los cuales se le cayó el botoncito de presión del cierre. Le hice la observación: Se le cayó el cierre, le dije, búsquelo entre los cojines porque sin cierre no le va a servir. “Señora, cállese”. Mire, está por venir mi nuera, que fue al dentista, y mi hijo mayor que está por llegar a recogerme para ir a un mandado... Y le estaba diciendo la verdad. Entonces y me amarró una corbata en la boca, para que no siguiera hablando. Debieron darse cuenta de que yo estaba hablando en serio y los dos que habían subido a los dormitorios y el que estaba con nosotras salieron corriendo. Miré de reojo y cuando los vi salir me solté las manos y los pies y me fui al teléfono para avisar a la familia. Llegaron mis hijos asustadísimos. Unos días antes, otros asaltantes habían entrado a una casa y asesinaron a una abuelita que estaba sola, antes de desvalijar la vivienda. Cuando subimos a los dormitorios nos dimos cuenta de que los ladrones habían sido informados dónde podían encontrar algo valioso, porque solamente descerrajaron los muebles de mi cuarto y el de mi nuera. Vaciaron en el suelo una gaveta donde guardaba las pocas cosas de valor, que mi madre me había dejado. Se llevaron una cartera con mis tarjetas de crédito y mi cédula de vecindad, así como unos pocos euros y dólares que tenía guardados por si pensaba viajar. Quetzales pocos, y las chequeras tampoco. A mi nuera le robaron las pocas joyas que tenía y el pasaporte de su pequeño hijo. El mismo día fuimos a denunciar el hecho al Ministerio Público, dando los datos de la única persona que sabía dónde tenían que buscar. Un muchacho que iba tres veces a la semana a arreglar las plantas y al que dejábamos sólo en casa cuando salíamos, porque le teníamos “confianza”. En ese caso dejábamos cerrados únicamente esos dos dormitorios, que permanecían abiertos cuando estábamos en casa, y los ladrones fueron directamente a ellos, sin tocar nada más. El sospechoso hacía unos quince días que había dejado el trabajo en nuestra casa... El Ministerio Público: muy bien, gracias. Aún estamos esperando que nos digan si han hecho algo al respecto. Agregar comentario: |
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