Opinión:
El miércoles 15, al leer los diarios, me enteré de que Rigoberta Menchú fue víctima de discriminación nuevamente, pero esta vez en México. Según los informes de prensa, en un lujoso hotel en Cancún intentaron sacarla por la fuerza de la sala de recepción, sin motivo o causa alguna.
Estaba en este país por invitación del mismísimo presidente de México, Felipe Calderón. Quién sabe cuántas veces más muchísimos indígenas, incluyendo a la señora Menchú, han sido víctimas de discriminación por el solo hecho de ser indígenas. Es bueno recordar que ella fue sujeta a un trato discriminatorio y denigrante, ni más ni menos que en la Sala de Vistas de la Corte de Constitucionalidad y que por ese hecho, por primera vez, fueron sentenciadas varias personas como culpables del delito de discriminación étnica. Guatemala tiene contemplado en su Código Penal el delito de discriminación, en general, y la discriminación por razones de etnia, en particular. Habrá que esperar ahora a ver qué ocurre en México. ¿Estará tipificado en la ley estatal de Quintana Roo, o en la federal Mexicana, el delito de discriminación étnica, o el racismo? ¿Podrá y querrá la señora Menchú constituirse en querellante adhesiva en un nuevo proceso penal? ¿O estará cansada de eso? Guatemala, aparte de contar con la tipificación penal de la discriminación, es Estado Parte de convenciones internacionales contra la discriminación étnica y de género. Pero no basta con que tengamos un ordenamiento jurídico actualizado para evitar las prácticas discriminatorias entre etnias o pueblos. La represión o sanción es un paso, pero lo más importante es evitar que estos actos ocurran, porque al que le ocurren le duelen muchísimo, no solo por lo denigrante, sino por lo injusto e inhumano. Racismo simplemente es que una raza se crea superior a otra. Racista es quien cree que pertenece a una raza que es superior a otra. Ya sabemos lo que pasa con esas creencias. La dignidad de todas las personas es absoluta e incuestionablemente igual. Entonces, ¿cómo es posible que cuando yo vea a los ojos al prójimo, no pueda verlo como mi absoluto igual en cuanto a su dignidad? Si yo trato al prójimo de esa manera, es imposible que sea racista o discriminatorio frente a él o ella. Hagamos ese ejercicio diariamente: veamos al prójimo con absoluto respeto por su dignidad como ser humano. Agregar comentario: |
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