Opinión:La bronca de ArzúLa restricción al transporte de carga pesada que impusieron las municipalidades de la Capital y de Villa Nueva, ambas controladas por el arzuísmo, tiene como objetivo exclusivo aliviar el insoportable congestionamiento de vehículos que provoca el funcionamiento del Transmetro en las horas pico. Por: elEditorial
La restricción al transporte de carga pesada que impusieron las municipalidades de la Capital y de Villa Nueva, ambas controladas por el arzuísmo, tiene como objetivo exclusivo aliviar el insoportable congestionamiento de vehículos que provoca el funcionamiento del Transmetro en las horas pico. Por cierto, cabe recordar que la causa principal de este congestionamiento es que para el funcionamiento del Transmetro se inhabilitaron dos carriles de la Calzada Aguilar Batres destinados al tránsito vehicular, sin que se hayan habilitado otras vías de acceso.
Entonces, la intención detrás de la mencionada restricción es impedir que el transporte de carga pesada transite durante las horas pico. Esto, a juicio de las autoridades ediles, aseguraría que el tráfico vehicular sea más fluido y que el descontento de los conductores sea menor, sobre todo en esta etapa preelectoral. Recordemos que los alcaldes de la Capital (Álvaro Arzú) y de Villa Nueva (Salvador Gándara) están postulándose para la reelección. Por supuesto, a los alcaldes Arzú y Gándara les tiene sin cuidado el impacto negativo que esta restricción causa en la economía nacional, así como los trastornos y daños colaterales que ocasiona el funcionamiento forzado del Transmetro a lo largo de la Calzada Aguilar Batres, entre los que se cuentan el recargo del tránsito sobre otras rutas hacia las cuales se está desviando el tráfico vehicular, que no estaban habilitadas para satisfacer esta necesidad sobrevenida. Obviamente, esta actitud prepotente no admite diálogo ni negociación. Todo es imposición, intransigencia y belicosidad. Para Arzú y Gándara no hay pero que valga ni ley que los limite. Se hace lo que ellos dicen y punto. Quien se opone u objeta es descalificado, denigrado o reprimido. Por otro lado, cuando algún otro funcionario público contradice o se opone a los designios arzuístas, inmediatamente sus diputados incondicionales lo citan al Congreso, con prepotencia, irrespeto, malacrianza y arrogancia, o lo amenazan con la interpelación. Esto acaba de suceder con los ministros de Gobernación, de Comunicaciones y de Energía y Minas, después de que estos llegaron a un acuerdo para poner término al paro del transporte pesado. Por cierto, la elección o reelección de este tipo de diputados debiera ser motivo de una profunda reflexión del electorado, ya que su única misión es servir de comparsa y no actuar como verdaderos legisladores. Los alcaldes Arzú y Gándara también se aprovechan de que controlan sus respectivos concejos municipales. Para los que creen en la reelección de ambos, convendría que reflexionaran sobre la conveniencia de que existan contrapesos en dichos concejos municipales, a fin de obligar a Arzú y Gándara a debatir en su seno las propuestas y los proyectos. Agregar comentario: |
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