Un esfuerzo con gran mérito, pese a sus notorios vacios.
José Rodolfo Pérez Lara
Nombre dado a la Noche Cívica de la Asociación de Gerentes de Guatemala (AGG). Actividad que se desarrolló en el Teatro Nacional, en el proceso para elegir Presidente de Guatemala, ejercicio interesante que abre una puerta a nuestra incipiente democracia. Por tratarse de esta organización, es de mayor importancia en la construcción del país. Son los gerentes parte trascendental donde descansa la temática social, económica y política de esta nación. Son los profesionistas de quien depende la salud, educación y desarrollo. Formamos parte de esa cadena que sostiene al país y lo conduce. Es donde los gerentes tienen su fortaleza. El evento de la AGG, tiene muchos vacíos pero eso no le quita mérito al esfuerzo si continua corrigiéndose y mejorando. Es más desearía que se organizara en otras ciudades de la república bajo circunstancias acordes a costumbres y conveniencias del lugar. Como sugerencia para la próxima oportunidad está algo que me llamó la atención, al conductor y el periodista mexicano Leonardo Kourchenko Barrera, le pesó mucho el desconocimiento del ambiente y las figuras.
Días antes por otras razones presencié el trabajo de Luis Pellecer Valenzuela. El aplomo, facilidad de palabra, personalidad, dominio natural del medio en que se desenvuelve cada candidato. Son mejor carta de presentación para un programa como el de la AGG. El que un profesional guatemalteco de categoría ocupe esa posición le hubiera dado un realce totalmente nacional.
De lo anecdótico merece destacarse la original intervención de Rigoberta Menchú, oportuna, auténtica con ese tono de mujer que la distinguió de los otros candidatos que encerrados de por vida en un corredor de política tradicional, co-responsable de nuestra tragedia como república y como tal falto de ideas. Asistentes y televidentes cansados de ser manejados por los mismos estrategas, presenciamos una espontánea expresión de Menchú, por bullas orquestadas de correligionarios de Pérez Molina y Giammattei, y el efecto equivocado que causa. La frase célebre fue “eso no se vale...”. Y la otra lean nuestro programa de Gobierno, tiene más sustentación en 15 hojas que las 15 mil que presentan otros partidos. No veo en esto ningún resentimiento pero no me quiero meter en los pantalones de mayas, mestizos o ladinos víctimas de nuestra histórica, excluyente y discriminatoria sociedad porque cada quién tiene derecho a reaccionar diferente.
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