Cuando transitamos por esta ciudad, en medio del caos que sufrimos todos, nos preguntamos qué sería si ahora se volviera a levantar el horario del transporte pesado en la ciudad. Ni unos ni otros podríamos circular, haciendo más dificultosa la productividad. En otros países también se regula el tráfico pesado, y este no atraviesa las ciudades sino que las circunda o tiene horarios específicos. Estoy convencida de que la creación de horarios específicos para la entrada de tráfico pesado a la ciudad ha ayudado, especialmente a las personas que se dirigen a y de sus trabajos. La productividad es sumamente importante, desde luego, especialmente hacia el Atlántico, donde sale el 70 por ciento de nuestros productos, y el acceso es deplorable. Como primera medida de inversión en comunicaciones, el próximo Gobierno debería invertir en el anillo periférico y en la reparación del Puente de Belice.
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