La oficina del PDH verifica la posible negligencia para manipular la escena del crimen.
Kenia Reyes
Un juez ausente, una secretaria de juzgado que ordena levantar un cadáver y un Ministerio Público (MP) que llega a la escena del crimen cuatro horas después, es parte de la investigación de la Oficina del Procurador de los Derechos Humanos (PDH) en Quetzaltenango por la muerte de César Soto del Valle, hijo del diputado por ese departamento, Leonel Soto Arango.
El expediente se inició el 24 de julio cuando, a las 19:00 horas, se recibió una llamada en la sede de la PDH donde se exponía que ocurrió una manipulación de la escena del crimen donde se localizó el cadáver.
El cuerpo de la víctima fue hallado a las 15:30 horas por la Policía Nacional Civil (PNC) en un bosque ubicado en la labor Santa Bárbara, municipio de La Esperanza, Quetzaltenango. “Hay que dejar claro que no investigamos la muerte de Soto del Valle. Se trata de verificar si se cometió negligencia al manejar la escena del crimen, pues la secretaria del Juzgado de Paz de La Esperanza ordenó mover el cadáver sin la presencia del juez, quien estaba en Quetzaltenango”, explica Carlos Martínez, delegado de la PDH en el lugar.
Martínez agrega que, al practicarse esta diligencia sin el MP, se perdió la posibilidad de saber si otra persona pudo participar en el hecho y en qué lugar estaba el arma de fuego, entre otras cosas.
El juzgador Rogelio López asegura que no existió contaminación del lugar del crimen y que todo fue hecho tal como lo establece la Ley. La Fiscalía aún no define si la muerte de Soto del Valle pudo ser un suicidio o un asesinato.
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