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Guatemala, domingo 26 de agosto de 2007

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Actualidad: Perfil

La doble historia de Cornelio Chilel

En su comunidad lo conocen como un líder autoritario. En la capital como “el capo de la amapola”. La pregunta es ¿quién es en realidad Cornelio Chilel? Su fama nacional nació el día de su captura, hace un año.

Mirja Valdés de Arias

Fuente menor Fuente normal Fuente grande
Ampliar imágen EP Foto:  chilel
Tajumulco tiene un habitante muy conocido en todo el país, el más buscado por la justicia: Cornelio Esteban Chilel. Es un poblador de quien nadie quiere hablar.

Fue portada de periódicos hace un año y de nuevo acaparó titulares hace un mes con su espectacular fuga a pocos kilómetros del juzgado donde le tomarían su declaración en Ixchiguán, San Marcos.

“Manejaba, de repente se me atravesaron dos picops, uno era verde, alguien gritó ‘¡retrocedé!’. Yo retrocedí y topé con otro carro”, narra en una conversación telefónica Haroldo Méndez desde el hospital en Quetzaltenango, donde se recupera de dos heridas de bala en el brazo. Él es uno de los diez agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) que viajaban en el vehículo que transportaba a Chilel. Un comando de 20 hombres lo rescató y el hecho alimentó esa atmósfera a su alrededor: ‘El capo de la amapola’.

Pero, ¿quién es en realidad Chilel? Hasta los operativos de septiembre de 2006 para erradicar plantaciones de amapola en San Marcos, era conocido como el líder de al menos tres aldeas en un área en disputa entre Tajumulco e Ixchiguán. Esta vieja rencilla tuvo su pico más alto en 2005 después de la tormenta Stan, cuando varias comunidades fueron afectadas y reubicadas en tierras que Ixchiguán y Tajumulco reclamaban como propias. He ahí el origen del problema.

Hubo hechos violentos, se emitieron 27 órdenes de captura, la de Chilel entre estas, por los delitos de incendio agravado, usurpación de aguas y agrupación ilegal de gente armada. Nunca se le acusó de narcotraficante, sino hasta el día de su detención: el 30 de agosto de 2006.

El expediente de La Policía Nacional Civil (PNC) sobre Chilel no dice mucho de su vida o sus antecedentes. En realidad el expediente es un fajo de recortes de prensa a partir de su captura el año pasado. Contiene además una copia de la renovación de su licencia. Y no hay más.

Agentes de la División de Investigación Criminal (Dinc) de la PNC aseguran que elaboraron un archivo previo a los operativos para erradicar la amapola en San Marcos en agosto de 2006. No obstante, ninguno de los agentes recuerda particularmente a Chilel en esas investigaciones. Son los mismos policías quienes repiten que el hombre figuraba más como un líder negativo en medio del conflicto de tierras que como un capo de la droga. ¿Quién es en realidad Chilel?

Hijo, esposo y padre

El camino a Tajumulco es cuesta arriba entre precipicios, neblina y frío. Los pobladores son indígenas en un 90 por ciento, hablan mam y español. La mayoría se dedica al cultivo de papa, trigo y hortalizas, como lo hacía Chilel. “Y amapola”, asegura un investigador del Dinc. Algunos aldeanos lo niegan y otros solo asienten con la cabeza. En realidad, los cultivadores de la flor no se asumen como narcotraficantes, ni siquiera son vistos como tales por los que están fuera del negocio.
“No la consumimos, no la comerciamos, solo la sembramos”.

Hay que ser cuidadoso al indagar sobre la vida de este hombre, la gente siempre advierte sobre lo violenta que puede ser la situación. La mayoría evade preguntas en torno a él. “Ahora nos tienen muy presentes por Chilel y las siembras de amapola, ¿por qué mejor el Gobierno no cumple las promesas de ayuda después de cómo nos dejó Stan?”, reclama una joven maestra.

Todos allí se apellidan Orozco, López, Esteban o Chilel, sin reconocerse como parientes. En el Registro Civil de Tajumulco hay constancia de cuando Chilel tramitó su primera cédula y no apareció su partida de nacimiento. El 22 de agosto de 1984 realizó el “Trámite voluntario extrajudicial de registro de Partida de Nacimiento”. Es decir, él mismo se inscribió: nació el 5 de abril de 1966.

Por teléfono, un empleado de la comuna leyó la información que entonces proporcionó de sus progenitores, “hijo de Eusebia Chilel y de padre desconocido”. De acuerdo con pobladores consultados en el municipio, su madre se llama Eluvia Chilel y su padre Rafael Esteban. En apariencia hubo una confusión con el asentamiento de su identidad, pues en la cédula “Esteban” figura como nombre, mientras que en la licencia aparece como apellido.

En la escuela, sus hijos están inscritos como los niños Esteban Chilel. Es padre de ocho hijos procreados con Florentina Romero López; los dos mayores residen en Estados Unidos y los seis menores (entre ellos los gemelos Adán y Eva) en Tuninchú, Tajumulco. Chilel tuvo dos hermanos de quienes se desconoce el paradero: algunos pobladores aseguran que murieron ya, mientras que otros indican lo contrario. Ese fue un dato que resultó imposible corroborar.

Los vecinos no ofrecen información del paradero de la familia, se centran en la figura del líder.

El informante

Es un líder temido. Probablemente empezó a consolidarse en los años ochenta, él tendría 20. Uno de los investigadores del Dinc, en San Marcos, recibió información de un ex agente de la Policía que prestó servicio militar durante los ochenta y conoció a Chilel en esa época. “A los 16 años participó en la guerrilla, prestó servicio militar a los 19 y más tarde en la G2 (Inteligencia militar)”.

elPeriódico consultó a un oficial del Ejército cercano a la base militar de San Marcos por aquellos años, quien recordó a Chilel por su incondicional apoyo logístico para proveer de alimentos a la tropa. Tajumulco fue una zona golpeada durante el conflicto armado.

Es difícil corroborar esta información porque no quedó constancia escrita de la participación de estos elementos, sin embargo los datos caben en lo posible. La idea cobra fuerza al revisar el perfil descrito en el informe de la Comisión de Esclarecimiento Histórico (CEH) “Guatemala, memoria del silencio”, de quiénes pertenecieron a la G2. Los clasificaban en dos niveles, el formal y el informal.

Chilel encaja en el segundo: “personas civiles locales, nativos que conocían bien la zona y hablaban el idioma de los pobladores”. Chilel habla perfectamente español y mam.

El tomo II del Proyecto Interdiocesano, Recuperación de la Memoria Histórica (Remhi), agrega que Inteligencia recurrió a pobladores, quienes después de prestar servicio militar retornaban a sus comunidades. No los perdían de vista, con frecuencia acudían a ellos para ciertas actividades. Chilel, según las investigaciones del Dinc, prestó servicio militar e integró el frente guerrillero Luis Ixmatá.

El alcalde de Tajumulco, Ismael González, recuerda la vez cuando, hace tres años, apoyó a Chilel con un camión de leña para la estadía de elementos del Ejército en la zona.

Pero el liderazgo de este personaje, quien solo concluyó el tercer grado de Primaria, se fortaleció hace tres años, cuando fue alcalde auxiliar de Tajumulco. Al momento de su detención hace un año, Chilel presidía el Consejo Comunitario de Desarrollo (Cocode) de la localidad. Su trabajo como gestor hizo posible la construcción de una escuela y la instalación de maestros en Villa Real.

“También una cancha de fútbol, la introducción de energía eléctrica y la red de agua potable”, enumera un aldeano. Gestionó, durante ese tiempo, la nueva plaza en Villa Real.

Muy cerca de Tajumulco se encuentra la comunidad San Sebastián, de San Marcos. Su día de plaza es sábado; Chilel decidió que en Villa Real fuera miércoles. El investigador del Dinc que indagó previo a los operativos de erradicación de amapola describe esos miércoles de la siguiente forma:

“Desde temprano Chilel y su gente parqueaban alrededor de diez camiones para evitar que vecinos de Tajumulco salieran a comprar o a vender a San Sebastián. Vi cuando casi desnudaron a un señor que les pareció sospechoso”, cuenta. Todos portaban armas.

Ese tipo de arbitrariedades son confirmadas por aldeanos y por el mismo alcalde de Tajumulco.

“Estaba enterado de la manera en que Cornelio obligaba a comprar y vender en Villa Real. ¿Por qué no hice algo? Al principio de mi gestión me acusaron de vender unos terrenos. Quedó demostrado que nada de eso ocurrió, pero para entonces la comunidad me había encarado a golpes. No quiero más problemas”.

Se cuentan historias de la manera en que Chilel hacía valer su autoridad. “Varios fuimos testigos del momento en que peloneó a un enfermero solo porque no le gustaba verlo con el pelo largo”, recuerda una vecina.

Después de “Stan”

La historia de esta región de San Marcos se cuenta a través de la vida de Esteban Chilel. Por un lado, la presencia de la guerrilla y el Ejército, y por el otro, los problemas territoriales entre Tajumulco e Ixchiguán. Ambos municipios firmaron la paz el 6 de septiembre de 2006, de un pleito que se remonta a 1936, cuando Ixchiguán, una aldea de Tajumulco, se convirtió en municipio.

Ixchiguán cedió. La reconciliación se logró a través de la firma de un documento en el cual
reconocieron los límites entre ambos municipios.

Los ancianos registran en su memoria pleitos durante todos esos años, pero ninguno como el de 2005, después de la tormenta Stan. Una de las aldeas más afectadas por el fenómeno natural fue Boxoncón: 26 muertos. A través de las radioemisoras se pidió a los pobladores en riesgo abandonar sus viviendas. Así lo hicieron los de Boxoncón, que se mudaron a terrenos que ambos municipios reclamaban como propios. Se enfrentaron pobladores contra pobladores: hubo incendios de viviendas, secuestro de personas, usurpación de aguas, gente armada, gente herida.

Fue entonces que el Juzgado de Primera Instancia de Ixchiguán emitió 27 órdenes de captura, entre estas la de Chilel, por delitos cometidos en ese conflicto. Ni una por hechos ligados al narcotráfico.

Los sindicados se avocaron a Ronal Miranda Bautista para que los defendiera. “Los conocí cuando fui Juez de Paz de Tajumulco entre 1999 y 2002”, justifica su relación el abogado que acompañaba a Chilel al momento de su detención, a quien la Policía acusó de encubridor y apresó durante medio día. Cuenta que la mañana del 30 de agosto Chilel lo llamó para que lo defendiera, que lo acompañara a dilucidar su situación al Juzgado de Ixchiguán. “A eso íbamos cuando lo llamó la periodista Gabriela Orozco. Cornelio me dijo, ‘esperémosla, quiere entrevistarme por este lío’. Paramos en el crucero (de Ixchiguán y Tajumulco) cuando se nos atravesaron una o tres patrullas.

‘Ah, vos Cornelio, ¡te tendieron una trampa!’, le dije”, según la versión del abogado, ahora candidato a alcalde de San Pedro Sacatepéquez, San Marcos, por el partido Unión del Cambio Nacionalista (UCN).

Gabriela Orozco es la directora de Canal 22 de San Marcos. “No realicé tal llamada, como ya dije en la oficina de Derechos Humanos (de San Marcos)”, refiere. Dos días antes a la captura de Chilel, Orozco lo entrevistó por teléfono. “La conversación giró en torno a los problemas de tierras”, asegura la periodista.

La fuga

Chilel fue apresado y conducido a la granja penal de Cantel, en Quetzaltenango. Tenía una orden de captura pendiente de 2002, por asesinato, emitida por el Juzgado de Primera Instancia de Quetzaltenango. El caso da cuenta de un poblador asesinado a raíz de un enfrentamiento por el mismo problema de tierras. Chilel, tiempo después, fue trasladado a las cárceles de San Marcos.

El 10 de enero de este año fue llevado a la primera audiencia en el Juzgado de Primera Instancia de Ixchiguán, por los delitos de usurpación agravada, agrupación ilegal de gente armada, usurpación de aguas e incendio agravado, todos relacionados al conflicto territorial.

Lo trasladaron por segunda vez al mismo Juzgado el 12 de julio para escuchar la acusación del Ministerio Público, pero Chilel no llevó a su abogado y no aceptó un defensor público. El juez trasladó la audiencia para el 30 de agosto, el día en que 20 hombres armados lo rescataron a pocos kilómetros de Ixchiguán. Hay una investigación en proceso en una dependencia de la PNC a partir de información de que originalmente cuatro agentes custodiarían el traslado de Chilel, pero ninguno aceptó.

La pregunta es, ¿qué motivó a vecinos, parientes y amigos a montar semejante operativo, dispuestos a dar la vida si fuera necesario en el rescate? Hay razones antropológicas que lo explican.

Defenderlo es una respuesta natural de la comunidad frente a un Estado incapaz de prestarles satisfactores. Chilel, en cambio, peleó junto a ellos lo que consideran sus tierras, sus afluentes de agua, gestionó la escuela para sus hijos, una cancha de fútbol para recrearse y una plaza para comercializar sus productos. El Estado, nada. Lo explica bien Severo Martínez en su libro Motines de indios, cita el antropólogo, Ricardo Sáenz de Tejada. “Son comportamientos que datan de la colonia. Su captura es vista como una amenaza a la comunidad, al quedarse sin su líder legítimo y autoritario, su gestor”, amplía.

La otra hipótesis, la de quienes sostienen que se trata del “capo de la amapola”, apunta a que la gente lo defendió por dinero. Pero hasta este punto, ni sus antecedentes policíacos ni las investigaciones del Dinc lo vinculan con hechos de esa naturaleza.

Mientras, Chilel ya es un mito en la región: dicen que se esconde en unas cuevas, que está del otro lado, en México. Dicen que se esfumó de esta tierra con una artimaña poco usual en hombres como él. “Se pasó disfrazado de mujer”. Eso cuentan en su pueblo.
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3 comentarios:

  1. Aparicio Martin: (2009-04-20 15:32:23 horas)
    Sin comentarios es lo mejor que puede hacer esta Gente que ha sido reprimida por 5 siglos despues del la llega del hijo de puta de Colon
  2. Otto Arevalo: (2007-08-26 21:23:53 horas)
    La historia esta llena de personajes misticos, como Joaquin Murieta que peleo contra los gringos invasores en California en la decada de los cuarenta del siglo deciocho,pero a diferencia de este Sr. este personaje no era un cacique,ya que su lucha era contra un invasor y no contra su propia gente, en una manera de inponer su voluntad de cualquier manera o forma.La culpa de que srs. de esta calana existan es nuestra, como sociedad,ya que, no hemos aprendido a trabajar para el bien comun- o sea el colectivismo.
  3. Mynor Velásquez: (2007-08-26 16:53:22 horas)
    la verdad es que si es increíble que alguien como chilel hizo tantas obras y quien iva a pensar que tenia las cualidades para se un buen alcalde de su municipio,la verdad que creo que la policía tubo también algo que ver en eso, porque la verdad no creo que 20 hombres al rescate de un solo hombre pudiera dejar mal a policías que ivan armados ¿porque si ivan armados verdad? y que no lo hayan encontrado es increible que ahora los policias no estan capacitados para transladar a solamente UN reo de un municipio a otro, la verdad falta mucho por hacer en ese sentido, y pues en mi punto de vista tambien creo que alguien como chilel esta en el pais en este momento si burlo a los policias no se me hace raro que burle y escape del pais.
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