En corto, Álvaro Colom es afable y transmite calidez, pero en la tribuna su figura larguirucha y su voz carente de emotividad conspiran contra la presencia sólida y de autoridad –además de gracia– que el común de electores busca en un candidato para sentirse reconfortado. Es lo que suele llamarse carisma.
Tiene conceptos claros sobre lo que puede hacer en la Presidencia y transmite la convicción necesaria para seducir –siempre en pequeños círculos– a sus interlocutores por variopintos que estos sean. Aunque se le reconoce una alta capacidad de trabajo, la programación de su agenda es caótica y no resulta extraño que frustre a quienes cita u ofrece dar seguimiento de una tarea.
Esos rasgos de personalidad se han traducido a una estrategia de campaña poco estructurada.
Partiendo de un dato cierto –que en 2004 era el político con una intención de voto insuperable, más del 20 por ciento– aceptó el consejo de su asesor extranjero: “No se mueva, déjese llevar por la ola y en el tramo final ponga el acelerador, si hace falta”. Las encuestas sugieren que no ejecutó los cambios de velocidad oportunamente.
Quizá esa dificultad se asocia al tipo de organización política que construyó y la manera como la administra. En 2001, tras distanciarse de la URNG, se rodeó de un grupo de amigos, la mayoría profesionistas sin currículum notable. Hasta ahí fue gobernable la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE). Cuando su candidatura levantó expectativas en 2003, los cuadros y militantes desbordaron la capacidad de filtro.
El crecimiento desorbitado fue más grave a partir de 2004 y Colom no ofrendó un tiempo especial a darle forma a la organización ni a orientar a sus diputados. Fueron su esposa, Sandra Torres, apoyada por su madre y su hermana, quienes tomaron las riendas pero con un estilo de gestión compulsivo.
Nadie regatea a la familia Torres talento ejecutivo y carácter, pero muchos dudan del fundamento racional de sus decisiones. El resultado fue que aumentó el flujo migratorio del partido, y en varias filiales surgieron organizaciones paralelas: unas se iban por la libre reivindicando ser leales a Colom y otras juraban fidelidad a Torres. Así, una maquinaria inestable no puede enfrentar tiempos adversos.
Su entorno
Es probable que esas renuncias y adhesiones al por mayor incrementaron la suspicacia de Colom a su entorno. Por momentos cree estar rodeado de traidores. Salvo su esposa, Sandra, y un grupo de jóvenes cuadros políticos que corren por los listados distritales, nadie más le convence.
No obstante, debe adquirir compromisos. Con su compañero de fórmula, Rafael Espada, encontró sintonía ideológica y comparten la misma inclinación por los temas sociales, aunque el cardiólogo no era su primera elección. Le habría gustado hacerse acompañar de un tecnócrata sin compromisos como el canciller Gert Rosenthal, o de alguien en quien descubrió tardíamente dotes de operador político, el empresario Alfredo Mirón.
Aquilata la tenacidad de Óscar Figueroa, quien durante seis años tejió pacientemente el programa de gobierno. En los temas económicos descansa en el ex intendente de Verificación Especial, Edgar Barquín, y en René de León Escribano, secretario de Planificación de Portillo.
En los temas de seguridad –que en general esquiva– consulta a algunos abogados (como Adolfo Reyes, ex ministro de Gobernación) y ex militares (Enrique Mendoza, Mario Terraza, Carlos de León Cabrera y Alan Salazar), vigentes en los noventa. Pero los colaboradores que están a la mano son Carlos Quintanilla (jefe de su seguridad personal), Gustavo Solano (planificador de seguridad) y el ex capitán Osman Herrera.
Tiene colección de personajes demandantes como el general Lionel Sisniega, quien ejerce a veces un poder intimidatorio porque dice saber secretos inaccesibles a los mortales, y quiere ser su ministro de la Defensa; el diputado Manuel Baldizón insiste en las bondades de revivir la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y Eduardo Meyer en ser presidente del Congreso.
La demanda irrenunciable de los financistas es otra: asegurarse que ganará las elecciones. Por eso corrió el nerviosismo con las últimas encuestas que ponen a Otto Pérez a punto de tumbar a Colom.
El secretario de financiamiento, Gustavo Alejos, operador y socio de Erwin Cohen, trató de calmar las aguas. Y es que muchas voces críticas encontraron sobre quién descargar las culpas: Sandra Torres.
En cambio, Gregorio Valdez (uno de los concesionarios del nuevo aeropuerto La Aurora, proveedor y al mismo tiempo comprador de la Fuerza Aérea), fue al grano: hay que traer a un estratega capaz. Otros hablaron de relevar, sin hacer bulla, a José Carlos Marroquín. En general, el partido está sacudido por el riesgo de perder. Los grupos empresariales Valdez y Luis Pedro Chang, y Pepe Fernández y Mirón comparten la preocupación.
Su huella
Los políticos que acercan su mano al poder adquieren el hábito de distanciarse. Un halo de impredecibilidad los debe envolver para tomar decisiones en soledad, lo cual a Colom le cuesta. Si la comparación es con Otto Pérez, en un Gobierno de Colom, para bien o para mal, la vida general en Guatemala continuará con más de lo mismo.
Con el apoyo internacional procuraría ir saliendo del pantano de seguridad, mientras varios de los ministros querrán concentrarse en temas sociales. Su idea de reformar el Estado no está plasmada aún, pero sí un personaje notable, Luis Ferraté, quien daría un giro radical a la política ambiental, transformando el Ministerio del Medio Ambiente en una megacartera ministerial que subordinaría bajo su tutela los negocios de los recursos naturales (la energía y el agua) y promovería un sector público más activo en ese campo.
Aunque Carlos Larios Ochaita, un abogado de renombre y ex presidente de la CSJ, quien se ha ocupado de las tareas internas de César Fajardo, asuma como canciller, es probable que los alcances de la política exterior de Colom lo rebasen, porque en esa materia él quisiera ganar márgenes de maniobra. Quizá aspire a imprimir en ese campo su sello de izquierda democrática muy a tono con los vientos de Latinoamérica, engrosando la entente alternativa de integración energética.
perez
Otto Pérez Molina La persona
Otto Pérez es un hijo de la milicia que descubrió su vocación, hace 30 años, en los juegos de poder a través de los servicios de inteligencia. Su carácter está marcado por la disciplina, el autocontrol y un olfato muy desarrollado del sentido de oportunidad. Es el último de los generales con estrella.
Imperturbable y casi inexpresivo, ingresó joven a los círculos del poder haciendo guardia al ex presidente Romeo Lucas. Como castigo, tras el golpe de 1982, fue enviado al teatro de operaciones antiguerrilla, donde, para asombro de sus rivales, brilló. Con Jorge Serrano era director de Inteligencia y en la crisis constitucional del 93, se subordinó a la institucionalidad y a las leyes, trabó alianza con empresarios muy influyentes y líderes de la prensa y de la sociedad civil para lograr derrotar al “serranazo”. Más tarde, los empresarios influyentes le escribieron a Ramiro de León: “Tienes un patriota a tu servicio”. De hecho, en términos prácticos se volvió copresidente del régimen y, a la vez, referente internacional sobre una insospechada línea militar dispuesta a reformar y oxigenar el sistema político y firmar la paz con la guerrilla.
El movimiento militar encabezado por Pérez, cuyo grupo fue conocido como Los Institucionalistas, minó dramáticamente las alianzas políticas de la guerrilla con la comunidad internacional, pues la persuadió de que no era necesario colapsar el sistema, pues en Guatemala existían grupos reformistas capaces de modernizar el sistema político.
Aunque De León Carpio y Pérez fueron clave en la victoria electoral de Arzú, este desplazó sin miramientos a Pérez de la esfera de poder militar, al extremo que lo mandó a Washington.
Más tarde, Alfonso Portillo lo juramentó simbólicamente en Miami, a fines del 99, como Ministro de la Defensa; para su fortuna el ex presidente se echó atrás. Por eso y por la vieja rivalidad con Ríos Montt, no le costó convertirse en azote del Gobierno del FRG. Esa fue la plataforma para su fulgurante ascenso político.
Su estrategia electoral corresponde a su carácter y formación. Programa cuidadosamente y cumple cada paso de su plan. En su equipo se identifican las líneas de mando. Es racional cuando conviene y, aunque le cuesta transmitir emociones, ha logrado, en el último tramo de la campaña, asumir el tono “celebradito”.
Ha invertido Q150 millones en esta campaña, los cuales le han redituado. En este nuevo siglo, no hay un político que escale tan rápido. Aunque pierda (una probabilidad que se reduce), ya ganó. En parte se ha debido a que situó un tema angustiante para la población –la seguridad– y dosificó sus contenidos.
Lo distingue la voluntad de poder y bajo esa lógica asume riesgos, como montar un juicio político que acabó con la carrera del ex ministro de Gobernación, Carlos Vielmann, a pesar de que equivalía a trabar pleito con grupos industriales muy poderosos, como Multi-Inversiones, y levantar ronchas a influyentes operadores de seguridad, como Víctor Rivera.
Su entorno
En el partido Patriota (PP) se diferencian tres grupos, denominados informalmente como los Milicos, los Yuppies y los Filiales. Sus financistas no se declaran abiertamente, salvo el grupo Leal Pivaral (azúcar y banca) y Ángel González, que lo apoya visiblemente con la TV. Sobre el resto de fuentes de financiación circula cualquier tipo de versiones.
Entre los militares el más notable es el general retirado Ricardo Bustamante, ex jefe del Estado Mayor de la Defensa en este Gobierno, y ahora vinculado a proyectos académicos. A él se suma Luis Fernández Ligorría, temible ex oficial de inteligencia (emparentado con el diputado Oliverio García y sindicado de participar con grupos dedicados a negocios ilícitos), e indirectamente Otto Noak, de la portuaria Santo Tomás. Es un grupo que realiza tareas logísticas.
La cabeza de los Yuppies es Alejandro Sinibaldi, jefe de campaña y controvertido ex director del Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat), quien comanda un grupo de empresarios dedicados a servicios y publicidad en Centroamérica. En la medida en que Pérez asciende en las encuestas, ellos atraen más financistas, al punto que en las últimas dos semanas el candidato ya no viaja en cualquier helicóptero y además dispone de pequeños jets y aviones bimotores.
Entre los políticos filiales el más sólido en concepto de Estado es Jorge Herrera, ex militante de la guerrilla, y luego colaborador del Ejército; fue él quien proclamó la “revolución patriota” de Pérez en la precampaña, un lema desplazado por “mano dura”, a iniciativa de Sinibaldi, respaldado en los consejos de Mark Klugmann, quien sigue a distancia la campaña, coordinando con el costarricense Danilo Morales (asesor de publicidad de Colom en 2003).
La operadora política por excelencia es Roxana Baldetti, jefa de la administración territorial de la campaña, efectiva tanto en las salidas de choque como en la negociación discreta. A ellos se suman Valentín Gramajo, quien militó en la socialdemocracia, y Julio Alcázar, empresario radial, responsable de comunicaciones del partido.
Su huella
Pérez recuperó desde junio su relación con el grupo Gutiérrez-Bosch, tras el choque con Vielmann. Invitó como segundo de a bordo a Ricardo Castillo, quien pertenece a una poderosa familia de industriales y banqueros; reputado de radical e intransigente. La luna de miel que atraviesan podría tornarse, si llegan a la Casa Presidencial, en una relación de difícil convivencia.
¿Qué tipo de poder ejercería? Quienes le conocen creen que será un enigma hasta el final. Es un hombre de inteligencia del Estado: tiene cintura política, sabe subordinar amistades y quedar bien si es compatible con sus fines. El establishment económico no lo descifra, en una actitud pragmática apoyó primero a Colom y ahora, obligado por las circunstancias, nutre los pocos puentes que dejó tendidos con Pérez. En el Ejército le tienen animadversión, pero aquellos que lo conocen en la institución no dudan que, una vez en el poder, la sujetará sin problema.
El estatus quo político: Arzú, Ríos Montt y Berger no le quieren bien y observan atónitos e incrédulos y con disgusto cómo Pérez está a las puertas del poder.
Pérez querría, a través de una Constituyente, cambiar el régimen político y ganar terreno en otros poderes públicos. Atraerá viejas amistades, como el embajador Antonio Arenales, y buscará rodearse de abogados notables. No perderá su propósito de imponer orden como sea y controlar las disidencias. Pérez se asemeja a la figura de Vladimir Putin, presidente de Rusia, conocido por sus métodos para domesticar o asfixiar tormentas internas, con una diferencia: Putin ofrece un polo alternativo de poder mundial a EE.UU. Pérez tendría que imaginar una política de “poder blando” que le equilibre.
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10 comentarios:
Alejandro Contreras: (2007-08-27 16:37:37 horas)
El artículo está interesante. A diferencia de tanta nota inocua, tiene un contenido de valor.
Ahora bien, desde cuándo en Guatemala se usa la palabra "profesionista"?(está en el 4o párrafo) Qué significa? Es una nueva forma de decir profesionales? O tenemos en El Periódico a un periodista mexicano? O tal vez, el redactor creyó que con eso le daba un tono "sofisticado" al artículo?
Señores: estamos en Guatemala!
jose estrada: (2007-08-26 20:06:52 horas)
Hay un error. En el artículo se dice que Rene Deleon Escribano trabaja en la campaña de Colon, cuando es todo lo contrario, Deleon Escribano es el asesor en economía de Otto Peréz Molina.
hugo molina: (2007-08-26 18:13:32 horas)
La anatomia de cada uno es muy diferente y si concuerdo con la falta de caracter de Colom a Perez Molina, lo que tenemos que analizar nuestro voto y desidir por cada uno de estos dos contendientes, me parese que la forma de governar o dirigir una institucion u organizacion se basa en los principios de moral y deseos de superar todo obstaculo y estar viendo la claridad de la situacion (en este caso Guatemala) que se vive o se a estado margionando a las clases sociales (ladinos pobres y indijenas abandonados), creo que la falta de caracter de Colom lo acarrea a que Guatemala siga con peores condiciones y que faltaran mas años para ver un cambio, Otto Perez siempre se a caracterisado por insistente en mejorias y calmar tormentas, su legado militar lo formo en un hombre de repeto y definicion a condusir en buena solucion los problemas y obstaculos que la vida le a dado. Espero que desidamos por un buen futuro presidente y que los cambios sean faborables a una Guatemala segura y yena de prosperidad y paz, por el bien de nuestros hijos que seran los que eredan nuestros ejemplos. VIVA GUATEMALA, Y DEJEMOS LAS DIFERENCIAS POR UN LADO Y LUCHEMOS POR VIVIR EN COMPLETA ARMONIA CON NUESTROS HERMANOS.
antonio gomez: (2007-08-26 16:18:40 horas)
por lo visto los medios ya se inclinaron por un partido, se ve cuando sacan las fotos, a uno con una concentracion masiva y a otro solo el candidato, el director de este medio tambien ya se definio (eso no es malo pero se pierde la imparcialidad del periodico), mas de lo mismo o sea la misma historia cada 4 años, siempre se responde a los intereses del pollito campero.
Ana Luisa Mencos: (2007-08-26 10:22:34 horas)
No, no, no, ni el cara de bobo y desprogramado de Colóm, ni el oportunista cara dura de Pérez Molina. Me llama mucho la atención que Pérez no incluya dentro de su currículum el tiempo que pasó en el Estado Mayor del General Héctor Alejandro Gramajo Morales, cuando éste fue Ministro de la Defensa en el gobierno de Vinicio Cerezo ¿por qué no lo menciona? ¿hay algo ahí que no debamos saber? ¿esos 4 años se los pasó en blanco? ¿o los quiere olvidar? Si hay alguien que sepa algo al respecto que por favor nos lo cuente y si alguien se sabe chistes de este par, también por favor que los comparta.
Saludos.
Mauricio Aguilar: (2007-08-26 08:25:16 horas)
Interesante análisis, aunque evidencia la total parcialidad por parte de elPeriódico. Si hubiese salido publicado en el segmento "opinión" opinaría distinto...
Xuan Coj: (2007-08-26 07:03:49 horas)
Guatemala como Nación y como Estado pluricultural y plurilingue, con cúmulo de problemas agravados, ninguno de los dos candidatos presentados como mesiánicos podrá hacer que Guatemala pueda despegar y dejar atrás el círculo vicioso en que hemos caído por 5 siglos. Se necesita de todos los guatemaltecos, sin importar su condición. Lástima que el Periódico contribuya a generar la visión del mesianismo y del super-presidencialismo.
Dario Rojas: (2007-08-26 05:09:03 horas)
Ambos candidatos dejan mucho que desear y estan comprometidos con el poder empresarial. No espero cambio alguno en la infraestructura socieconomica de Guatemala por los proximos 4 anos.
Si tengo que escoger entre los dos, me quedo con Perez Molina quien parece tener mas temple y caracter y estar mas preparado para gobernar. Ademas esta apoyado por empresarios de menos dudosa reputacion que Colom.
La gente dice no a los militares pero para mi los gobiernos civiles corruptos le han hecho mas dano al pais que los militares.
Ruben Alvarez: (2007-08-26 02:42:36 horas)
Hablemos de Don Alvaro Colom no tanto de el sino de la gente que lo rodea: por ejemplo Bladimir Gustavo Solano un capitan de los principales de la rosca y segun sus palabras artifice de la técnica de la Brigada de la esperanza pero que fue dado de baja del ejercito por que estando en el Servicio de Transmisiones Militares hacia que junto a los repuestos que se compraban para comprar los radios NPRC-77 y los NPRC-174 trajeran partes de radio telefonos que el alquilaba como parte de una empresa de seguridad de la que es parte y que hoy le da seguridad ademas de que tiene serios problemas con el alcohol. Por cierto ya pidio Gobernacion o cancilleria.
Otra Joyita es el hombre fuerte atras del trono pues el principal asesor de la Sra. de Colom es otro Capitan este es quien al final de cuentas estaria gobernando pues fue profesor de la Sra de Colom en la Universidad Rafael Landivar donde la conocio y segun cuentan no podia hechara a perder tan grande oportunidad, lo unico es que este señor fue involucrado entre los malos manejos que el Gral Carlos Aldana hizo en el Departamento de Finanzas del Ejercito cuando este último fue jefe de dicha dependencia, asi com otambien era el jefe de bodega del desaparecido Comisaritao del Ejercito de lo cual lo vinculan con perdidas de furgones de mercaderia extranjera con lo cual amueblo la casa de cada miembro de su familia, asi mismo fue hechado del Colegio Shaddai por pesimo trabajador asi la responsabilidad que corre de el al hacer quebrar la consultora Vision Inc. que operaba en Gutemala y centroamerica, sus serios problemas con el alcohol lo hicieron perder la familia asi como varios vehiculos al irse a estrellar con algunos que otros arbolitos. Ademas es graduado al mismo tiempo que el oficial vinculado al ataque del jefe de campaña de la UNE ... la interrogante es y no conocia al Mayor Melendez Crispin que hasta de ultimo se dio cuenta que le estaba dando seguridad al candidato de su partido????
Estas son las personas que realmetne van a agobernar Guatemala por estas personas es que realmetne se va o no a votar.
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