Nuestra multiculturalidad acusa una interculturalidad igualmente conflictiva pero distinta.
Mario Roberto Morales
Es necesario que cuaje en la ciudadanía la idea de que la multiculturalidad es la realidad social que implica la coexistencia –violenta o pacífica, justa o injusta- de dos o más culturas o énfasis culturales; y que la interculturalidad es el movimiento de esa multiculturalidad, es decir, el conjunto de sus relaciones, conflictivas o no. No todas las multiculturalidades son iguales. En España, por ejemplo, hay una multiculturalidad cuya interculturalidad es conflictiva al extremo de que los métodos de lucha de algunos nacionalistas vascos implican el terrorismo, mientras que otros nacionalistas, como los catalanes y los gallegos, tienen otras formas, mucho menos agresivas, de preservar sus lenguas, identidades y énfasis culturales frente a la hegemonía castellana.
En Guatemala, nuestra multiculturalidad acusa una interculturalidad igualmente conflictiva pero distinta, marcada por la injusticia sistemática que los españoles primero, los criollos después y, finalmente, los ladinos han ejercido sobre los grupos sociales indígenas. Cuando los españoles llegaron a América, España era el país más mestizado de Europa y quizás por eso los llamados conquistadores se mestizaron rápidamente con sus contrapartes indígenas, cosa que no hicieron otros colonizadores como los ingleses y franceses en África, por ejemplo. Este hecho originó a las sociedades latinoamericanas como sociedades y países mestizos, con énfasis culturales del lado europeo y del lado indígena. Es decir, como comunidades de mestizos con énfasis culturales en los cuales se atrincheraban unos enfrentándose a los otros, remitiendo sus identidades a polaridades a las que ya no tenían acceso. Así se llega a la época de la Independencia y la Revolución Liberal y, en ese proceso, los ladinos hegemonizan la creación y fundación de la nación que conocemos, con todos sus defectos, exclusiones e injusticias. Es decir, esta nación multicultural con una interculturalidad injusta a la que le ha llegado la hora de democratizarse.
Para democratizar nuestra interculturalidad tenemos que enarbolar principios interculturalistas basados en la infinidad de formas como se articulan las diferencias culturales que existen entre indígenas y ladinos. Esta vía es más expedita que la de los principios multiculturalistas, que magnifican las diferencias y las enfatizan y enfrentan entre sí violentamente, arguyendo que el ladino es el enemigo y el causante de todos los males indígenas. Esta idea presupone que el problema principal de Guatemala es entre indígenas y ladinos y no entre ricos y pobres. Los criterios interculturales enfatizan la articulación de las diferencias y no su magnificación, para buscar consensos que construyan una nueva hegemonía interétnica y evitar así la mera sustitución de la hegemonía ladina por la indígena o “maya”, ya que eso solo implica darle vuelta a la tortilla del autoritarismo.
Entonces, se trata de enarbolar el interculturalismo y no el multiculturalismo, lo cual no implica abrazar la interculturalidad y negar la multiculturalidad, ya que ésta es la diversidad cultural y aquélla es su movimiento relacional, y no puede existir una sin la otra. Pero el multiculturalismo y el interculturalismo sí se oponen como políticas culturales y de lucha identitaria porque aquél divide, y éste une y pugna por la unidad justa de nuestra diversidad. Una diversidad que, como todas las diversidades, merece estar unida y en paz.
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5 comentarios:
Rolando Alecio R.: (2007-09-05 13:57:53 horas)
La etnicidad o identidad étnica también puede ser influída por factores de clase. Por ejemplo, un kìché, profesional, de clase media de Quetzaltenango, puede tener más diferencias identitarias con un k'iché campesino de Nahualá que con un ladino, un keqchí o un garífuna, si también son profesionales de clase media. Igualmente el campesino k'iché encontrará más afinidades con otros campesinos, independientemente del del grupo etnolingüístico al que pertenezcan. La identidad étnica, como forma particular de identidad, no es estática y se construye alrededor de factores culturales, económicos, políticos, religiosos, etc.
josue augusto perez figueroa: (2007-09-05 05:32:28 horas)
Lo cultural, lo linguistico, lo etnico ademas de lo religioso e historico son los lazos que forman las naciones.
Las diferencias entre naciones o multinacionalidad, como prefiero llamarlo, puede ser una riqueza o un motivo de conflictos interminables.
A lo anterior se suma las diferencias de clase, REFERIDAS AL ASPECTO ECONOMICO, en cada una de las NACIONES que coexisten en un mismo territorio y bajo un mismo ESTADO.
Si otros Estados que tienen los mismos problemas que Guatemala respecto a la diversidad de NACIONES que estan bajo su cobijo han logrado desarrollarse el Estado de Guatemala tambien puede hacerlo, pero faltan Estadistas que logren la UNIDAD entre la DIVERSIDAD y para ello faltan los espacios politicos, es decir que la colectividad se organice de manera que puede existir un dialogo entre naciones y no solo entre clases sociales, no que sea un vehiculo unificador sino un vehiculo que deje entrever las posibles soluciones politicas y que surja un Estadista bien informado, no de la realidad que todos conocemos si no de una realidad MULTINACIONAL (lease: problemas entre naciones).
Entiendo que no es facil describir el problema que hay que resolver, que no es exactactamente entre RICOS Y POBRES, entre LADINOS E INDIGENAS, o entre CRIOLLOS Y EXTRANJEROS, entre NACIONALES Y TRANSNACIONALES, es mas profundo que eso y quiza tenga que ver con la parte filosofica de la vida.
angel salvatierra: (2007-09-05 05:17:01 horas)
Estoy con ud. sr Morales. Esa es la vision mas objetiva que puede haber respecto a nuestra nacion. Felicitacines por el discurso dado la semana pasada en la toma de su premio Miguel Angel Asturias....
Otto R. Menéndez: (2007-09-05 04:17:16 horas)
Aprovecho para felicitarlo por el premio que agraga a su curriclum vitae. Referente a su última nota en el Periódico, coincido en que actualmente lo fundamental en la lucha entre "ladinos" e indigenas, no es lo étnico. Como ejemplo y para contribuir más y mejor a Guatemala, creo que la interculturalidad debe enfocarse en forma distinta por la Universidad; la realidad nacional considerada profunda y criticamente debe servirle a esta institución de su referencia (se vera, se percibirá y considerará que los indigenas y sus culturas conforman parte de la población) y con base en ella formular su paradigma. Ya basta de considerar el asunto solo cuantitativamente, debe de incluirse lo cualitativo. Lo saludo
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