El nuevo Presidente de la República y los diputados que resulten electos tendrán a comienzos del año próximo iniciar un nuevo y reincidente proceso de negociar un paquete fiscal. Lo anterior, se desprende de la crónica debilidad financiera del Estado de Guatemala.
Por informaciones de prensa se ha afirmado, que el Ministro de Finanzas Públicas, Mefi Rodríguez ha presentado el proyecto de Presupuesto de Ingresos y Gastos de la Nación para 2008. El monto del Presupuesto presentado asciende a los Q42 mil 500 millones aproximadamente. Dicho monto está definido por el gasto del Gobierno. No obstante, se sabe que los ingresos tributarios previstos alcanzan únicamente los Q33 mil millones. La brecha de los gastos en relación a los ingresos alcanza la cifra de Q9 mil 500 millones; en números rojos. Se ha dicho que el 1.6 por ciento es el déficit fiscal propuesto en torno al PIB de 2008. Lo anterior, nos muestra que el Gobierno seguirá gastando más de lo que recauda, haciendo añicos uno de los principios del Pacto Fiscal que es el balance presupuestario.
Lo importante de lo mencionado, en términos de la negociación que tendrán que hacer los nuevos gobernantes es suplir los fondos que el IETAAP dejará de generar que ascienden a unos Q2 mil millones aproximadamente. Está demasiado claro que el Estado para atender las crecientes demandas de una población empobrecida no puede prescindir de dichos ingresos. Se habla también de gastos no presupuestados que serán la herencia del actual Gobierno para el próximo que solo en COVIAL podrían alcanzar Q1,400 millones. Tampoco el próximo Gobierno puede seguir endeudándose para sustituir los ingresos tributarios que no puede imponer. Sabemos que de cada quetzal recaudado, 20 centavos aproximadamente deben dedicarse ya al servicio de la deuda. Para el año entrante en las palabras del Ministro de Finanzas Públicas, se tienen contemplados el pago de Q6 mil 600 millones del programa de deuda pública. Se afirmó que el endeudamiento público ya alcanza el 1.1 porciento del PIB de 2008. Por ello, es importante pensar en recursos financieros adicionales entre las propuestas que el Grupo Promotor del Diálogo Fiscal realice.
Todo lo anterior sucede en el marco de un Estado demasiado débil, en términos políticos y económicos que debe negociar un Pacto Fiscal; antes de tener el poder político para imponer sus medidas tributarias y establecer una nueva política fiscal. Se sabe que en las sociedades democráticas del mundo capitalista; se discute, dialoga y negocia con los sectores sociales antes de su aprobación y/o improbación por parte del Congreso de la República. En el caso de Guatemala soy de la opinión, por la experiencia vivida, que el Estado se ve en la necesidad, por causa de su flojera política y económica, de consensuar los cambios con el Cacif especialmente y con algunos sectores populares representativos; antes que los diputados tomen una determinación final.
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