Buena organización, tan buena, como en las anteriores.
Fernando Andrade Díaz-Durán
Los guatemaltecos podemos sentirnos satisfechos por la alta participación ciudadana en los comicios generales celebrados el pasado domingo 9 de septiembre y por el espíritu cívico que de nuevo prevaleció. Desde el reestablecimiento de la institucionalidad democrática (1984–1985), se han celebrado seis elecciones generales sin mayores contratiempos y constituyen un buen ejemplo de participación democrática. En ninguna de estas elecciones se ha ganado la Presidencia y Vicepresidencia en la primera vuelta. El electorado define en la segunda vuelta el binomio que considera más adecuado para dirigir el destino del país. Hay que reconocer que la organización de estas elecciones fue tan buena como en anteriores oportunidades y que las autoridades electorales actuaron de conformidad con la ley y garantizaron unas elecciones transparentes, como también lo han atestiguado los observadores internacionales (misiones de la OEA, Unión Europea y otras).
En esta primera vuelta triunfó Álvaro Colom con un 28.26 por ciento de los votos, seguido por Otto Pérez Molina con un 23.55 por ciento y entre estos dos candidatos se va a dirimir la Presidencia de la República el próximo 4 de noviembre. La diferencia que los separa es de un 4.71 por ciento, equivalente aproximadamente a 155 mil votos. En un tercer lugar con un 17.20 por ciento se situó Alejandro Giammattei de la Gana, partido que por cierto obtuvo un buen resultado en las elecciones para diputados y para alcaldes en toda la república. Hace cuatro años, la UNE en la primera vuelta obtuvo el 26.36 por ciento de los sufragios, atrás de la Gana que obtuvo el 34.33 por ciento. Es decir, ocho puntos porcentuales de diferencia. Es también de notar que se repitió el voto cruzado del electorado para integrar el Congreso de la República. Lo que significa que la ciudadanía decidió evitar una aplanadora en el Congreso de la República como se había dado en algunas ocasiones anteriores. Se busca, entonces, un balance de fuerzas políticas que obligadamente tendrán que trabajar para buscar consensos y poder impulsar una agenda de nación durante los próximos cuatro años. Considero que es saludable que así haya sucedido. Vale la pena analizar también la tendencia del electorado: si sumamos los votos del Partido Patriota, de la Gana, de los Unionistas, de CASA y del FRG, que representan la derecha o el centro–derecha del electorado, comprobamos que proyectan una mayoría conservadora de más del 56 por ciento, aunque con grandes diferencias de enfoque. En contraste, la izquierda sale muy debilitada en estas elecciones y sumando los distintos proyectos, no llega a más de un 7 por ciento. Desaparecen la ANN, el DIA y la Democracia Cristiana Guatemalteca porque no lograron ni siquiera el 1 por ciento ni consiguieron una curul que les permitiera continuar funcionando.
Álvaro Colom ha triunfado en 18 departamentos de la república y en algunos de ellos con márgenes muy cómodos. Sin embargo, en la ciudad Capital quedó en un tercer lugar con un 20 por ciento de los votos. Para poder ganar en la segunda vuelta, necesita que su proyecto político sea más incluyente. Que presente a consideración de la opinión pública el equipo de sus colaboradores y que logre acuerdos políticos con otros partidos y sectores para poder mantener la ventaja que logró en esta primera vuelta. Su estrategia política seguramente tendrá que ser revisada. Tendrá que consolidar lo obtenido y ampliarlo en forma significativa, lo que no es fácil, pero sí posible.
Otto Pérez, igualmente, tendrá que buscar grandes arreglos de tipo político y proyectar una campaña que asegure a la ciudadanía de que integrará un Gobierno de conciliación nacional, incluyente y no sectario. La tarea a realizar por parte del Partido Patriota es difícil y ahora tendrán que poner de manifiesto su apertura para buscar grandes entendidos nacionales. La UNE y el PP tienen escasos dos meses para convencer al electorado de que uno de ellos es la mejor opción para Guatemala. Los debates y las propuestas depuradas serán esenciales. Álvaro Arzú, el alcalde reelecto de la ciudad de Guatemala, mantiene un excepcional espacio político.
Ojalá que esta segunda etapa de la campaña electoral sea más civilizada. Que se eviten las campañas negras y las descalificaciones y que la confrontación política que se va a dar sea de altura y con respeto. Guatemala merece tener un Gobierno de concertación nacional que permita la gobernabilidad, dé confianza y que asegure y fortalezca la democracia en el pleno respeto al régimen de legalidad.
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2 comentarios:
Byron Lopezb: (2007-09-14 11:12:00 horas)
Dificilmente se evitara la confrontacion, el General Perez por su propia idiosincracia es confrontativo y este militar esta confrontando a la sociedad guatemalteca con su plan de represion generalizada llamado mano dura, Es dificil ademas que deje la confrontacion olvidandose de las campañas negras, que en la primera vuelta le dieron muy buen resultado a sus acompañantes y testaferros, es mas creo que arreciaran las campañas negras porque cuando un partido politico se siente debil ataca al contrario aun sin razon evidente y tratando de que sus ataques sean personalizados y poco serios. En todo caso saldra a luz mucho de la vida privada de los candidatos, porque siempre habran en los partidos personajes oscuros que se valen de este tipo de campañas con el beneplacito de sus lideres, como paso con el partido Patriota en la primera vuelta. Y la mayoria de guatemaltecos no piensa su voto, es una consulta popular que no pide que se piense el voto y el resultado es lo que tenemos en este momento.
carlos alvarado: (2007-09-14 09:48:24 horas)
me parece que la confrontacion ya la incio el señor PEREZ al dar declaraciones que la gente de los partidos de derecha y centro derecha (en realidad para mi no existe el centro) votarian por el. eso es una muestra clara de lo sectario que es Perez Molina. sin embargo a lo que quiero resaltar es lo siguiente.
el congreso esta obligado a negociar gane quien gane, el problema es que alli es donde inician las negociacioens partidistas y personales y la gente que los eligió los dejan sin vos y voto. ¿será posible que se quiete esta practica? yo creería que los diputados o "dipucacos" deberia de hacer el esfuerzo por mantener vivas sus bases para consultarles sobre las posturas en el congreso. sería importantisimo ya que lograrían llevar la verdadera vos del pueblo al congreso.
sera que se puede? espero su comentario.
gusto en saludarlo
2 comentarios: