El balance del 9 de septiembre es positivo. Es importante destacar la afluencia de personas a los centros de votación, lo cual fortalece nuestra democracia. Aun así, una alta proporción de los ciudadanos no cumplió con su responsabilidad, lo cual debe alertarnos para estar conscientes de que aún resta trabajo por hacer para lograr que todos respondan y participen.
Aparte de algunos incidentes menores, la jornada transcurrió sin mayores contratiempos y confrontaciones, evidenciándose así la madurez política de las diversas agrupaciones y la cultura cívica de los guatemaltecos. Es importante reconocer la labor del Tribunal Supremo Electoral, así como la contribución de las juntas electorales y de miles de voluntarios en la consecución de estos logros.
Los resultados invitan a una profunda reflexión. Por una parte, es importante preguntarnos qué provocó el triunfo de los candidatos ganadores. Muchos de ellos, especialmente algunos de los alcaldes que fueron reelectos, recibieron un amplio respaldo popular. Por ello, es relevante examinar qué motivó que jefes ediles, tales como Álvaro Arzú, Antonio Coro y Jorge Barrientos, en Guatemala, Santa Catarina Pinula y Quetzaltenango, respectivamente, recibieran un fuerte apoyo de los vecinos de sus municipios para un nuevo período. Por aparte, en el otro extremo, la jornada se tradujo en la extinción de algunos partidos políticos.
Los guatemaltecos le apostamos el domingo pasado a un sistema de pesos y contrapesos, que se evidenciará en la integración futura del Congreso de la República y exigirá a los líderes políticos redoblar esfuerzos para alcanzar una visión compartida de país y enfrentar una forma renovada de servicio público. El éxito dependerá de su capacidad para lograr consensos y trabajar juntos por Guatemala.
Finalmente, de cara a la segunda vuelta, más allá de las alianzas electorales que surjan en esta fase, los contendientes deben estar claros que les resta mucho trabajo por hacer para agenciarse de la confianza de los guatemaltecos y llegar a ocupar la silla presidencial. A fin de cuentas, indistintamente de la recomendación que puedan dar los líderes de los partidos que se alíen a ellos, cada persona deberá decidir por sí misma a quién dará su voto. Los candidatos deben difundir ampliamente sus planes de Gobierno y cómo piensan llevarlos a la práctica. Adicionalmente, es conveniente que compartan con los votantes los nombres y trayectoria de las personas que les acompañarán en sus equipos de trabajo para lograr las metas que se han trazado.
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1 comentarios:
oscar ramos: (2007-09-14 14:52:20 horas)
En Guatemala no existen pesos y contrapesos, lo que se ha dado es simplemente repartición del pastel, cuando se trata de afectarnos forman "trincas infernales" como la de UCN, DC y MAS.
1 comentarios: