La derecha guatemalteca arrasó, independientemente de sus distintos matices.
Rosalinda Hernández Alarcón
A fin de contribuir al balance del proceso electoral, sería necesario superar los comentarios que se centran en resaltar el clima de paz registrado el día de los comicios. Ello porque, si bien la ausencia de hechos violentos es indispensable para fortalecer los procesos democráticos, existen interrogantes poco abordadas, por ejemplo por qué en Guatemala, un país con tan profundas desigualdades sociales, la mayoría de la población votó el domingo pasado a favor de partidos cuyos líderes han gobernado o formado parte de la institucionalidad oficial. Todos ellos, aunque con diferencias secundarias, son afines al modelo actual, el cual tiene responsabilidad en el incremento de los niveles de pobreza y las migraciones, la protección y los privilegios para los poderosos sectores económicos, el reposicionamiento militar y la criminalización de la lucha social, así como la falta de medidas contundentes para erradicar las desigualdades de género y étnicas.
Sin olvidar que solo seis de cada diez mujeres y hombres empadronados votaron, más de tres millones hicieron explícita su confianza a candidatos cuyos postulados descartan propuestas de cambio social. En otras palabras, cruzaron las papeletas por candidatos entre cuyas banderas no figura la lucha contra el racismo y el patriarcado ni enarbolan propuestas que pongan en el centro a las personas y no las ganancias.
Es obvio que los partidos con plataformas opositoras al neoliberalismo y a favor de los derechos de las mujeres y pueblos indígenas no resultaron atractivos para la mayoría de personas empadronadas.
Quizá lo que a unos sorprendió fue el porcentaje tan escaso de votos que recibieron Encuentro por Guatemala–Winaq y URNG–Maíz. Independientemente de las limitaciones y errores de estas agrupaciones (ojalá y los reconozcan), existen otros elementos que influyen en el imaginario social de quienes aceptan fórmulas de “más de lo mismo”. Hay que tener en cuenta que entre las personas que votaron por las distintas tendencias derechistas y conservadoras se cuenta un elevado porcentaje de personas pobres, 28 de cada 100 analfabetas, miles de víctimas de la política contrainsurgente, campesinos sin tierras y desempleados, mujeres sin acceso a oportunidades, indígenas discriminados y excluidos... Es posible que su situación de indefensión sea como la que sufre una mujer golpeada y humillada, que les desmoronaron su confianza en el cambio, diluyeron sus sueños de rebeldía, laceraron su autoestima y apagaron su potencial para ejercer sus derechos ciudadanos.
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4 comentarios:
carlos chay: (2007-09-15 20:15:43 horas)
El comentario es bastante interesante
y bien rematado en las ultimas cuatro lineas.
Viendo el lado positivo esto diria que se avecinan tiempos nuevos para la izquierda, tiempos de cambios, tiempos de cambios (Rectificacion, Recuperacion y Avance).
Samuel Perez: (2007-09-15 12:51:01 horas)
En pais de ciegos, el tuerto es rey.
Juanpa Escobar: (2007-09-15 10:53:08 horas)
Mire Rosalina, con el debido respeto, en lo que no creemos es en tontitos que se meten a ligas mayores sin contar con recursos, o sea, sin contar con los padrinazos magnates del pollo, los huevos, el azúcar, el cemento, la cerveza; ya que una campaña exitosa no se puede hacer sin el Poderoso Caballero. Y por eso la mayoría de los 3 millones de votantes no hemos desperdiciado nuestro voto; y claro que nos gustan los cambios (en la Educación principalmente, en la salud, en las políticas natales, etc.). Por otro lado, mire al montononón de bobos que pretendían representarnos como diputados y que llenaron con sus nombres las planillas nacional, metropolitana y de Guatemala: no tuvieron un dedo de frente para pensar que después del No.2 en cada listado, era imposible ser electo; o sea que uno no vota por esa clase de gente sin sentido común ni ideas mínimas. También porque hubo hasta un candidato de izquierda que se mofó de la caitada indígena, lo cual lo perfila ahora como tal vez realmente él es. Pero ¿qué propongo en lugar de solo criticar?. Simple: he sostenido siempre que la mejor estrategia es que la gente de izquierda se afilie y empodere dentro de un gran partido, digamos, dentro del partido de oposición que quede segundo en la segunda vuelta, y que allí adentro maniobre inteligentemente de ahora en adelante, cuidando no pelear contra los padrinos, los de la papa (a éstos hay que derrotarlos al tener ya el poder). Por ejemplo, meterse a esos partidones, en la forma como hace 30 Segura lo hizo en el PR-PID, hace 12 años lo hizo Oliva en el PAN, Pancho hace 8 en el FRG y ahora en la UNE, y también ahora Douglas en la ultraderechista Gana, and so for. Tipos listos. Dejaron de lamerse las heridas, de pensar en quimeras y pasaron a ser "pragmáticos". Y es falso que cambiaron de ideología, porque el que nace socialista, morirá socialista o humanista, que es lo mismo.
sergio licardie V.: (2007-09-15 09:33:03 horas)
mientras los grupos que se denominan izquierda que quieren resolver problemas sociales a base del sacrificio del pueblo, de una ideología de morirse en la lucha y no piensen que hoy no hubo desayuno y no tengo para almorzar, todos los que tienen carro no me permiten atravesar la calle, etc. Hay quienes ofrecen empleo, caridad, servicios médicos gratuitos, camisetas, gorras, etc. que la gente los recibe y ofrecen participar en sus mítines donde adquieren la conciencia de lo que les ofrecen. Las elecciones demuestran que la gente no quiere sangre por nada y buscan otras alternativas
dice la autora: "existen otros elementos que influyen en el imaginario social de quienes aceptan fórmulas de “más de lo mismo”."
Mas de lo mismo es una mentira que se combate con las mentiras de las telenovelas que conforman la filosofía popular cambiante con tragedias que mediatizan, donde se combate el crimen y la inmoralidad en forma dramática y los deja satisfechos Soluciones ahora, sin sangre, sin demora. Si es parejo es para todos.
4 comentarios: