Cartas del Lector:
El discurso político de que la rebeldía de los jóvenes es producto de la falta de oportunidades y de carencia de los programas sociales, puede ser cierto cuando en realidad se trata de rebeldía, tal como sucedió en los años sesenta cuando nacieron los 'hippies'.
En la actualidad en Guatemala y algunos otros lugares del mundo, las maras no son grupos de jóvenes rebeldes, si no grupo de criminales que sirven de brazo armado al narcotráfico y al crimen organizado como lo afirmara Eduardo Suger, y como tal se les debe tratar, ya que con el discurso político que algunos pretenden lo que se logra es engendrarlos, alimentarlos y engordarlos hasta que nos asesinan o caen abatidos por disputas de territorio o de botines por ellos mismos. Si bien es cierto que en años de la guerra sucia había asesinatos, estos eran entre grupos o personas que en cierta forma participaban en favor o en contra de esa guerra, pero en la actualidad los muertos son personas comunes y corrientes que se dedican exclusivamente a su trabajo, pero que son asesinados por negarse a entregar un bien o una extorsión a estos grupos de criminales. Según expertos la única forma para acabar con esa modalidad del crimen es ajustando las leyes a la medida de la situación y no a la medida de los organismos internacionales, al extremo de que si fuera necesario de juzgar como adultos, a niños que cometen crímenes de adulto, habrá que hacerlo. Si a estos grupos de criminales llamados maras los combatimos tal como recomienda el discurso político, no nos queda más que sentarnos a esperar a que nos asesinen o asesinen a algunos de nuestros hijos. Agregar comentario: |
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