El 9 de septiembre hubo centros de votación con gradas, lo cual dificultó a los discapacitados en silla de ruedas acudir a ellos con normalidad. Además, los atriles son demasiado altos. Con esto, el Tribunal Supremo Electoral viola la Constitución en los aspectos relativos a libertad e igualdad; el Artículo 53, dedicado específicamente a los minusválidos, y el Artículo 136, deberes y derechos políticos. Ojalá que el TSE, con el apoyo de Conadi, en la segunda vuelta electoral sea más incluyente y no sigan con las excusas de “es un proceso que lleva tiempo”. Ya llevamos 20 años de elecciones democráticas y deberían ser accesibles para todos.
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