No olvido sus sinceros juicios sobre mi pésima poesía de la época.
Mario Roberto Morales
Muy estimada Margarita:
Le escribo para agradecerle los dos artículos (Prensa Libre 30 y 31-08-07) que me dedicó con ocasión del Premio Nacional de Literatura, sobre el cual –por cierto– jamás he dicho que creo merecerlo, como usted afirma.
Yo, de ninguna manera la ignoro, como sigue usted afirmando, y mucho menos la olvido como la maestra que me introdujo a la épica griega y a otras expresiones de la Literatura, y también a la historia del idioma castellano. Tampoco olvido que fue usted quien presentó mi primer libro, La debacle, en El Café Literario, en 1969. Cómo olvidarlo si yo no sabía si recoger el libro o no, en vista de que usted, sin levantarlo, lo deslizó sobre la mesa para ubicarlo frente a mí, mientras yo esperaba a que lo pusiera en mis manos. Fue cómico. Y sí, yo estaba feliz esa noche porque media guerrilla urbana se había congregado allí para celebrar mi pecado de juventud.
Tampoco olvido sus sinceros juicios sobre mi pésima poesía de la época, los cuales agradezco porque algo habrán tenido que ver con que buscara en el epigrama la única posibilidad de expresión poética en la que me siento cómodo y satisfecho, aunque no descarto que mis Epigramas de seducción le merezcan la misma opinión que mis poemas de antes. La verdad es que hubiese valorado mucho que en aquel entonces me orientara usted sobre en qué consiste la buena poesía, porque como solo me reiteró que yo no era poeta sino narrador y que debía desistir de escribir poemas, durante un tiempo me sumí en una gran incertidumbre acerca de la estética del verso, convencido solo de que mi poesía era pésima y sin saber cuáles eran los ingredientes de la calidad poética. Pero, bueno, todos sabemos que esto, en definitiva, es una tarea individual de cada escritor y no de los profesores de literatura, por lo que de ninguna manera debe tomar esta anécdota como un reproche ni mucho menos.
En cuanto a Señores bajo los árboles, el libro está hecho con testimonios reales, tal como usted afirma que está hecho el suyo sobre el obispo Gerardi, pero el ordenamiento y el trabajo artesanal sobre las voces transcritas, implica, en el caso de mi libro, un ejercicio ficcional sobre lo testimonial.
Por eso digo que lo que fue real porque ocurrió físicamente, en el libro es ficción. Como usted bien sabe, ficción no es sinónimo de mentira, sino de reordenamiento de lo real para darle viabilidad estética y narrativa.
Ahora bien, su pregunta: “¿Se dignará Morales a leer mi obra, a pesar de ser yo mujer?”, me desconcierta, porque solo un hombre o una mujer muy tontos dejarían de leer a alguien por su sexo.
Si ese fuera mi caso, me hubiese privado de Safo, de Virginia Wolf, de Clarice Lispector y de la poesía de usted. Y no hubiese recurrido a sus criterios para que juzgara mis primeros escarceos poéticos ni mucho menos aceptado sus duros y sinceros juicios, hasta la fecha. De modo que no creo ser merecedor de la pregunta, la cual reformularía así para cualquier escritora: ¿Será que mi obra merece ser leída por su calidad literaria, independientemente de mi sexo? A lo que habría que responder con el detenimiento y la responsabilidad del caso. Y esta no es la ocasión.
Le reitero mi agradecimiento por las dos piezas que me dedicó, y créame que, con enorme placer y nostalgia, todavía puedo visualizarla gesticulando delante de la pizarra, explicándonos con desbordado entusiasmo su delicada versión acerca de la importancia de Homero y del deslumbrante asalto a la dorada Ilión.
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8 comentarios:
Rodrigo Duarte R.: (2007-09-19 14:44:45 horas)
A maestra y alumno: Solo para mencionarles que H. Akabal les llamó eunucos. Claro, él aludía a (la falta de) cojones literario-creativos así que no se vaya a sentir discriminada estimada Margarita.
Manuel Lopez: (2007-09-19 13:01:35 horas)
Mejor las dos deberian irse a tomar un cafe y platicar de sus novelas en lugar de agarrarse a sartenazos.
Francisco Medina: (2007-09-19 11:47:27 horas)
Sr. Antonio Rosales:
Estoy de acuerdo con usted ...Solo que a la inversa.
Ella deberia de haberlo invitado a el para tomar ese café, para converzar y limpiar esas asperezas.
Sin embargo sus confusos sentimientos encontrados en el fondo de su interior, la llevaron por la dirección de expresar su odio y su ravia al criticarlo, dibulgarlo, humillarlo, denigrarlo y ponerlo por suelos a travéz de la mediatica informativa.
Mario Roberto, no le esta reclamando absolutamente nada a esta frustrada señora, de lo contrario le esta dando las gracias y como todo un caballero, reconoce que aprendió bastante de ella,
y lo hizo por escrito con la frente en alto y no a escondidas detras de una tasita de café.
En pocas palabras, el alumno terminó dandole una verdadera lección de ética a esta pobre mujer.
Que tenga un buen dia.-
Scarleth Fajardo: (2007-09-19 10:51:11 horas)
Qué bonita carta, interesante, sumamente inteligente, por supuesto que aparte de las escritoras mencionadas incluyendo a Carrera, hay muchas que a mi en lo particular me encantan, Ana Maria Rodas, Marguerite Duras, Marguerite Youcenar, Simone de Beauvoir en fin libros hay mucho de que hablar..
Antonio Rosales: (2007-09-19 08:28:23 horas)
Me parece que más que escribir un artículo al respecto, lo caballeroso habría sido llamarla por teléfono e invitarla a un café, conversar y transmitirle verbalmente lo que hoy escribió.
sergio licardie V.: (2007-09-19 07:53:02 horas)
En buen Guatemalteco antiguo, del que hablaban los viejos, diríamos: "Se juntó la piedra con el coyol" a ver quien rompe a quién. La persistencia y la necedad opinando. La que llego tarde a la guerrilla literaria y el que no sale de ella
Francisco Medina: (2007-09-19 06:58:42 horas)
Estimado escritor:
Es usted un caballero de fina estampa y se defendió e una manera tan educada y tan llena de clase, ante esta Maestra que guarda un rencor interno en contra de su persona.
Ella lo criticó y lo acusó de Sexista, y usted como todo un sabio gato viejo se a dado el lujo de ponerla en su lugar, con toda la educación y respeto.
Me quedé perplejo, cuando lei las criticas que esta Maestra escrivió en contra suya en la prestigiada revista "Albedrio" y despuées de leerlas, me pregunté... ¿Seria envidia Artistica lo que ella siente, serán Celos o quizas una gran picazón de las Hemorroides?
Bueno señor Morales, dicen que los chaparros se viven quejando por su tamaño.
Felisitaciones y siga cosechando esos triunfos.
moises galindo ruiz: (2007-09-19 05:44:49 horas)
Este articulo (carta abierta)es una obra de arte (de humildad, de gratitud, de educacion, de cortesía, en fin, de altura, etc)mis respetos.
8 comentarios: