La entrada de un gigante en la economía mundial y su impacto.
Edgar Balsells
Para la próxima semana está programada la realización en nuestro país de la primera feria comercial del sector privado de la República Popular de China. Los medios han anunciado la participación de un grupo de 70 representantes de 24 empresas, domiciliadas en ciudades de gran proyección mundial como lo son Shangai, Beijing y Chongqing, así como de diversas provincias donde están asentados los famosos parques industriales del país asiático.
De acuerdo con los dirigentes comerciales chinos, hay un interés particular en nuestro país, en virtud de que se trata de la economía más grande de Centroamérica y que en los últimos años se ha dinamizado la importación de bienes desde el gigante asiático.
Y es que no se puede tapar el sol con un dedo: por ejemplo, la influyente revista inglesa The Economist publicó hace exactamente un año un reportaje de sumo interesante titulado “¡Sorpresa!: el poder emergente en el mundo actual”. Se trata de un acucioso estudio de 19 páginas en el que, en una de sus ilustraciones, el águila estadounidense y el ganso europeo miran con ojos de asombro el nacimiento de un pichón de ave de pico aguileño y plumas abundantes, que emerge de un cascarón con ilustraciones de mapamundi. Se trata así, del poder de la República Popular de China. The Economist, una revista conservadora por excelencia, menciona que a pesar de haberse unido China a la Organización Mundial de Comercio –OMC– hasta 2001, es una nación que tiene un tremendo impacto en el seno de las denominadas “economías emergentes”, siendo ello debido a su gran tamaño y su sorpresiva apertura al comercio y la inversión con respecto al resto del mundo. La suma de las exportaciones e importaciones chinas equivale a cerca del 70 por ciento de su producto global, en contra de solo un 25-30 por ciento de India o Estados Unidos. Nótese entonces la diferencia de un país al que nuestra historia lo ha nublado de manera secular.
La entrada de este gigante en la economía mundial ha tenido tal impacto imprevisto que se han cambiado diametralmente los patrones de productividad global, y la gente y los medios tienden a creer, erróneamente, que la estabilidad de precios en la mayoría de nuestros países se debe a nuestra propia energía macroeconómica: ¡nada más alejado de la verdad! Lo cierto es que la ola de reactivación y precios bajos por doquier, a pesar de la especulación petrolera, se debe al impacto del trabajo laborioso en diversas ciudades de la República Popular China y del sudeste asiático, habiéndose empujado la demanda mundial de bienes agrícolas y primarios y sucumbido los otrora altos costos productivos europeos y norteamericanos.
Será entonces un reto crucial de nuestra diplomacia y dirigentes públicos y privados encontrar caminos que nos permitan estar más en contacto con esa otra mitad del mundo que desconocemos casi por completo, sabiendo como lo han hecho otros países guardar un debido balance de relaciones entre las dos Chinas, pues hasta Taiwán mantiene múltiples relaciones económicas con el poderoso país continental.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Ataques personales, insultos, acusaciones o faltas de respeto
Mensajes incoherentes, sin objeto alguno o comerciales
Mensajes con spam, lenguaje sms o escrito todo en mayúsculas
Mensajes con contenido racista, sexista, o cualquiera que discrimine
Mensajes de contenido pornográfico
Piratería, o mensajes que permitan el uso ilícito de material con derechos de autor
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
4 comentarios:
josue augusto perez figueroa: (2007-09-22 17:50:17 horas)
Que diran los defensores del LIBRE MERCADO?. Me imagino que hablaran de los SUELDOS DE HAMBRE que pagan en CHINA de que SON ESCLAVOS DEL SISTEMA.
Si esos fueran sus argumentos no estamos muy distantes de tener sueldos de hambre y ser esclavos del sistema.
sergio licardie V.: (2007-09-22 10:53:54 horas)
Todo mundo ve a China con ojos con nubes, solo se ve una pequeña parte de todo lo que está oculto. No es solamente la explotación de los trabajadores, pero, si no existiera esa explotación el problema sería mayor. Sino lo que los medios están autorizados a divulgar, no porque sepan algo mas, sino porque también se deslumbran con el oropel y no ven el metal. En importaciones y exportaciones la mayoría de los países tienen balanza negativa con China y entonces lo mencionan como un gran peligro. Es cierto que estamos inundados de baratijas producto de bajos salarios y malos materiales, pero se venden en todo el mundo, inclusive en China, lo que es lo mas importante, 1600 millones de compradores son el mayor mercado del mundo, bien nos pueden vender sus migas, pero también necesitan trabajar aunque ganen poco, si hay trabajo no hay revoluciones aunque estén bajo el socialismo y el dominio de una partidocracia. La balanza negativa no afecta a los países europeos o USA. En forma visible hay diferencia pero NO NOS MUESTRAN DE DONDE SALE EL DINERO PARA MONTAR ESAS FABRICAS O QUIEN LAS CONTRATA. Millones de juguetes se están tirando a la basura por contaminación con plomo, pero las fábricas chinas no aportaron el capital para la producción, sino la empresa que los contrató. Podemos decir que las baratijas que nos venden los chinos son simplemente maquila, que sin contratos, no hay trabajo y por supuesto la balanza de capitales no favorece a China
Ibrahim Ayad: (2007-09-22 08:46:49 horas)
Edgar: brillante columna, escrita con conocimiento de causa en cuanto se refiere al aspecto economico aunque absurda en su título y en su último parrafo, ya que China solo hay una, eterna, e indivisible al igual que mi amada Palestina.
Juanpa Escobar: (2007-09-22 07:09:48 horas)
Pero no solo China. Los mercados internacionales tienen productos más baratos que no se pueden importar, gracias al Proteccionismo Salvaje dado por el Gobierno a ciertos empresarios privilegiados (los que financian a cada nuevo gobierno como evidentes e indudables BUSCARRENTAS que son (más bien busca-sostenibilidad-de-rentas)). Estamos condenados a comprar la cerveza, el cemento, el azúcar, exclusivamente de una o dos fábricas de una misma familia en cada caso (y para afianzar mà s el control, se casan entre ellas). Increíble en el caso del azúcar: se vende al mercado internacional por menos de 10 centavos de dólar la libra por lo cual su costo debe ser de unos 6 centavos de dólar para que valga la pena como negocio. ¿Entonces, porqué demonios las familias estamos condenadas a pagar tantìsimo por ella en el mercado interno: casi 28 centavos de dólar?. Por cierto, dicen que vitaminizarla con "A" no vale ni siquiera 1 centavo de dólar por libra, como para que digan que es por ésto.
4 comentarios: