Este filósofo de hoy, con doctorados en las universidades de la necesidad, de la calle y del éxito, nos invitó hace algunos días a los guatemaltecos a escuchar un oportuno mensaje elemental y profundo de cómo debe ser el ser humano. Con citas y menciones de pensadores afines, que indistintamente enmarcaré entre comillas como Diógenes, San Agustín, Santo Tomás de Aquino, Borges, Madre Teresa de Calcuta, Mercedes Sosa, en fin. Este señor de la palabra hace acopio de sus herramientas de trabajo: el amor y la humildad, traslada a su auditorio un lindo propósito para comprender y compartir en mejor forma nuestras bendiciones con el prójimo. Los lugares que quedaron vacíos en esa sala fueron los más importantes. Cómo hubiera deseado contar con la presencia de más juventud, los presidenciables y su equipo, las cúpulas de los sectores organizados o desorganizados a quienes de repente sí lo entienden y valoran, sería muy útil a Guatemala. Cuenta con ideas enriquecedoras de buena voluntad que los asistentes recibimos para alagar nuestra riqueza espiritual, estimula el ánimo, produce un mayor y mejor beneficio y reconforta el alma .
Empiezo con una referencia para la juventud: “en la vida, para realizar nuestro proyecto solo hay que animarse”. Cuánto contenido encierra este pensamiento. Otra frase. Un mensaje a los comunicadores: “no hay que criticar, hay que dar ideas”. Y esta última mención trae a mi mente a uno de mis mejores amigos de barrio, relación que dura desde la niñez hasta ahora y en la hora. Con el correr de los años, este hermano de corazón hizo mucho dinero. En una conversación sale a luz el tema de su “éxito”. Al platicar de su actitud le digo: cómo sufrís todo lo que tenés y yo cómo disfruto lo poco que tengo. Moraleja una noticia de elPériodico: mayor crecimiento del PIB pero con salarios menores”.
Cabral con la templanza que lo caracteriza, que lo aleja de la avaricia cita estas frases: “No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”. “Cuántas cosas hay en el mercado que no se necesitan”. En su despedida nos cuenta que ha sido mencionado para “El Nobel”. Aplausos.
Muchos lo hicieron seguramente pensando, se lo merece. Yo interpreto a Cabral porque él es auténtico; con la inocencia maternal que heredó pienso para qué quiere él contaminarse con un Nobel de la Paz, con tantos intereses, si él es un “Noble de la Paz”.
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1 comentarios:
rudi lemus: (2007-09-22 21:22:39 horas)
Coincido con el columnista...aunque le duela a palmieri, hombre al que no entiendo la obsesión que tiene por hacaer amistad con los artistas. Hoy pienso que si en realidad Cantinflas fue su amigo, no creo que tal señor, haya sido filántropo, por la arrogancia y prepotencia mostrada por el guatemalteco.
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