La democracia nos empezó con cierta fatiga y susto. No fue para menos: antes de firmar la paz, la sociedad había sido pacificada. Los cementerios clandestinos, sembrados por doquier, testifican la manera en que el orden fue restaurado.
La guerrilla –una vena de la izquierda necesaria- entró a la democracia diezmada, desertada, derrotada. La izquierda legal –que padeció fraudes y acoso a campo abierto- entró con el estandarte de la democracia y liberó espacios, pero no instauró la legalidad suficiente para edificar el estado de Derecho. Continuó el terror político aplicado como “técnica del cuarto oscuro”: súbitamente te dan el mazazo y nadie sabrá qué pasó.
La derecha llegó al poder y formalizó la pacificación a través de acuerdos, pero otra vez se desdeñó la construcción del estado de Derecho. Es más, los fraudes financieros que reventaron desde los 90 –y no cesan- quebrantaron el único código que más o menos se había respetado: los litigios entre particulares. Los gobiernos capturados echan pulso a favor de los accionistas defraudadores y dejan en absoluto desamparo a decenas de miles de ahorrantes y pequeños inversionistas.
Ahora, la “limpieza social” se convirtió en política de Estado y hasta en promesa electoral, de las más votadas. La foto ayer en Prensa Libre (“Vecinos agreden a presuntos asaltantes”, pág. 14) retrata otra vez nuestro sistema. Poco a poco nos acostumbramos a ver más escenas de linchamientos y cadáveres torturados, que debates en los tribunales.
La democracia pasó, tras 22 años, de la fatiga y el susto, al hastío. Una condición de anomia se va apoderando de las masas, y la complacencia autorreferencial es la atmósfera en que respiramos las élites. La acción política (sobre todo), la actividad económica y el derecho se juzgan desde el moralismo. Y, claro, es una mirada inconsistente. Por ejemplo, un gobernante es moral porque proviene de una buena familia, es practicante religioso y sin mayores vicios. Es políticamente ineficaz, pero no corrupto; él y los suyos sólo hacen buenos negocios con las facultades públicas (carreteras, aeropuerto, puertos, impuestos, mineras, ferrocarril, etcétera). A veces toma atajos de la justicia, lo cual es un hecho social consentido por necesario.
Por eso, quizá el chance que nos queda es permitir un diálogo inteligente de las élites, no como santos sino como personas falibles, con distintas convicciones y motivados éticamente, es decir, que se saben responsables de un país un poco más justo y humano. ¿Qué otras ilusiones se pueden despertar en este otoño de democracia?
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4 comentarios:
JORGE AGUILAR: (2007-09-24 14:44:33 horas)
Verdaeramente asqueroza la columna de un gran Guerrilero, no cabe duda que quiza no quiere aceptar que ya no hay lugar para su ideologìa, busque un trabajo digno y deje de escribir tonterias y estupideses, cuando habla de el papa de los pollitos se debe referir a su TATA Alfonso Portillo quien le diò de comer durante el nefasto desgobierno del cual fue parte importnte, con la polìtica exterior. APESTA........edgar gutièrrez
Manuel Lopez: (2007-09-24 08:27:24 horas)
Lo que me impacta mucho mas que el articulo que en realidad me parece soso y aburrido, es el descaro y cinismo con que se refiere a la democracia especialmente en la forma
en que su caudillo rios montt manipulo y sigue manipulando la Constitucion.
Manuel Lopez: (2007-09-24 08:09:59 horas)
Excelente analisis, especialmente viniendo de alguien que formo parte
importante de uno de los gobiernos mas nefastos y corruptos de la historia del
pais, pero seguramente a algunas personas del frg la democracia le dejo un sabor de boca dulce para los que robaron y huyeron y otro amargo para los que estan en el bote.
Juan Escobar: (2007-09-24 06:25:03 horas)
No hay Otoño sino el inicio de una Eterna Primavera Democrática... ¿No viste el último programa del Papá de los Pollitos?. Allí el representante del Cacif dijo que se tiene ya un crecimiento económico jamás visto y una reducción de la pobreza en 5%. Otro dijo que la Izquierda estaba totalmente derrotada y que los guatemaltecos estamos a favor de gobiernos libremente electos en un país con economía "de mercado" (ja ja ja ja, de mercado, ja ja ja), lo dijeron los meros representantes de los cárteles (ja ja ja). Que el país de ahora en adelante podrá tener paz, democracia y desarrollo resolviendo sus problemas si todos nos ponemos a trabajarrrr... Es decir, el Papà de los Pollitos frente a sus más cercanos adláteres (lástima, faltó Destarac y la Nineth para comparsarlo idealmente) pero allí estaba nada menos que el Gran Sholón avalándolo (no importa si todos los países de C.A. crecieron y redujeron la pobreza, y que Guatemala haya sido el que menos creció y el que menos bajó la pobreza). Bueno, este solo es un detalle.
Lo IMPORTANTE es que el Papá de los Pollitos anunció ya ¡EL FIN DE LA HISTORIA!: ya no hay izquierda, hay ·gran· crecimiento económico, si en este período disminuimos 5% la pobreza ya no habrá pobreza dentro de 9 períodos (36 años)... y de ahora en adelante Guatemala Feliz comenzará a ser Feliz en Democracia (ja ja ja ja ja). ¿Será tan non plus ultra y tan sostenible la estrategia de los Cárteles empresariales, de financiar a los candidatos que le son afines para hacerlos ganar y que éstos sigan haciéndoles el juego?. ¿Dicho jueguito provisionalmente exitoso les seguirá dando alas para seguir afirmando puras babosadas?.
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