El trabajo espera a la nueva y a la actual legislaturas.
Lizardo A. Sosa L.n
La conformación de la legislatura para el período 2008–2012 está definida. Buen número de los señores diputados lograron el objetivo de su reelección, en tanto que otro grupo importante ya no estará en funciones para el próximo período constitucional, sea porque no participaron en la elección o porque no lograron el favor del voto de la mayoría de los electores. Conocidos los resultados, es pues un hecho que los trabajos y las angustias de la campaña electoral han quedado atrás, y que ahora corresponde tanto a los diputados de la actual legislatura como a los que la conformarán próximamente poner manos a la obra.
La actual legislatura indudablemente deberá ocupar su tiempo en la discusión y eventual aprobación del Presupuesto General de Ingresos y Gastos para 2008, tarea a la que, según despachos de prensa, dedicará su esfuerzo una vez concluida la segunda vuelta electoral de las elecciones presidenciales y que deberá estar concluida el 1 de diciembre. Entre tanto, se tiene conocimiento del interés de algunos diputados y bloques legislativos, relativo a utilizar el tiempo restante de su mandato, a terminar el proceso legislativo de iniciativas de ley de significativa importancia para el desarrollo de la actividad económica, social y política del país y que, habiendo ocupado el interés del actual Congreso, no llegaron aún a terminar su proceso de aprobación final previa al envío al Ejecutivo para la sanción y publicación correspondiente. Al respecto, algunos diputados se proponen lograr consensos sobre una agenda legislativa mínima que permita a esta legislatura llegar al final de su mandato con resultados adicionales, a los que ya han sido alcanzados terminando el proceso de formación de ley de iniciativas de importancia nacional, algunas de las cuales se encuentran en su fase final, pendientes de aprobación en tercera lectura, por artículos y redacción final. Otras iniciativas de ley con menor avance, pero de relevancia significativa, podrían iniciar o continuar su proceso legislativo y eventualmente tomar forma de ley e incluso vigencia con anterioridad a la entrega del mandato de la presente legislatura el próximo 14 de enero de 2008.
Tales propósitos deberían recibir o ya han recibido el respaldo de los bloques legislativos, ya que sería lamentable que las iniciativas a punto de culminar su proceso para convertirse en ley, gracias al esfuerzo del presente Congreso, terminaran en nada y que, en consecuencia, se traslade a la nueva legislatura una carga de trabajo innecesaria y un alto costo de oportunidad para el uso del tiempo en los primeros meses de su gestión. Una actuación responsable y oportuna de la actual legislatura evitaría tales males y, mejor aún, proveería la normativa legal pendiente en diferentes áreas de la vida económica y social del país, que carecen del marco jurídico que les dé sustento legal, o dé necesarias reformas al existente.
Por ello, es muy deseable que los esfuerzos del Congreso que terminará sus funciones en enero de 2008 se coronen con el objetivo esperado de convertir en leyes aquellos proyectos larga y esforzadamente trabajados durante los cuatro años de su gestión.
Respecto a la nueva legislatura que asumirá funciones el 14 de enero de 2008, el tiempo se hace cada vez más corto para que los futuros jefes de bloque inicien acercamientos y conversaciones que hagan posible lograr avances concretos en la tarea legislativa que les espera y que está llamada a ser forjadora de acuerdos políticos nacionales, indispensables para asegurar el desarrollo y el progreso de la nación.
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