Opinión: La columna de la UGAPLa publicidad debe ser como Carlos Peña¡Qué fenómeno resultó este patojo! Por: Rodolfo Martín Z., VP y Director Creativo de APCU
Todo un ídolo en tan poco tiempo. Ahí se ve el poder de la comunicación (aparte del talento y el carisma que tiene, por supuesto). ¡Qué bueno que apoyemos a lo nuestro y que dejemos fuera de una vez por todas ese malinchismo nefasto! Estamos haciendo que Guatemala deje de ser la protagonista de aquella famosa historia de la olla de cangrejos.
Pero vamos al grano (como dijo el dermatólogo). Un anuncio debe lograr eso mismo que Carlitos ha logrado: gustarle a la gente y a los jueces. Y en publicidad es difícil lograr las dos cosas juntas. Me explico: por un lado, lo más importante es que el anuncio le guste a la gente, a su grupo objetivo, claro. Pero si hubiera un concurso donde la gente pudiera votar por su anuncio favorito (algo así como el People’s Choice de la publicidad), me pregunto cuáles serían los más votados: ¿los que vemos en el cable de McDonald’s o los de Nike o los de Coca, Pepsi, Sony, XBox, Little Ceasars, Axe, Dove, Levi’s, etcétera, etcétera? ¿O los de acá, como los de Tortrix, los de Cofiño Stahl, los del Irtra, Kalea, Agua Salvavidas, agencias Way, XL, Zacapa Centenario, Gallo, Malher, El Correo, Cementos Progreso, Saúl E. Méndez, etcétera, etcétera? (conste que ninguna marca me pagó). Está comprobadísimo que las marcas que más venden son las que tienen la publicidad más gustada. Porque esa marca nos hace reír, nos entretiene y no se limita solo a informarnos de un beneficio; lo cual es necesario. Si me lo dicen de una forma amena, que me despierte emociones, hará que me penetre más el mensaje, no solo en la mente sino en el corazón. Y cuando una marca ocupa un lugarcito allí, difícilmente sale. ¿O acaso usted prefiere pasar tiempo con una persona aburrida y seria, en vez de con una divertida y agradable? Pues es igual con las marcas. Y por otro lado, que el anuncio le guste al jurado, si es que lo metemos a concursar en festivales. Y aunque se hace para ayudar a vender más y no para ganar premios, dejémonos de charadas, ¿a quién no le gusta ganar un premio y recibir una palmadita en la espalda? Es, o debería ser, un estímulo, un acicate, pero no solo para las agencias, sino para los anunciantes. Para que “ambos” quieran hacer una mejor publicidad. No solo para elevar sus ventas, sino para elevar el nivel de la publicidad chapina. Que destaquemos también en eso ante el mundo. Y es una labor de los dos. Si ya hemos destacado en otros campos, ¿por qué no en publicidad? ¿O acaso no les gustaría que, al ver u oír nuestra publicidad, nos dijeran: “¡Bien pensao, papá!”? Agregar comentario: |
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