Terminé de leer The Road, la última novela de Cormac McCarthy, y aún estoy viviendo en su atmósfera postapocalíptica. Leer, como sabrán, es una actividad subversiva. Las palabras se meten inadvertidamente en la cabeza y trastornan las ideas que teníamos clasificadas en el anaquel.
La experiencia de leer un buen libro mueve hasta los cimientos de la casa. Absortos como hemos estado en su lectura, en el drama de su historia, en la belleza de su prosa, ni siquiera notamos cómo el mundo de afuera ha ido sufriendo una transformación subrepticia. Terminamos de leer, pero el libro no acaba. Y así los paisajes de siempre, los objetos de siempre, las personas de siempre no son ya lo que eran.
The Road cuenta el viaje que un padre y su hijo hacen hacia el sur entre la bruma cenicienta y la chamusca de un mundo desolado.
Sobreviven como roedores escondiéndose de la amenaza de hordas de maleantes que asolan el territorio desnudo y helado en que se ha convertido el mundo tras lo que aparenta ser una catástrofe nuclear.
Hay momentos, breves y escuetos como un relámpago, en que McCarthy nos asoma al horror descarnado del canibalismo por la supervivencia.
Acompañan el relato descripciones lacerantes y poéticas de ese paisaje desprovisto de hermosura y de los esfuerzos sobrehumanos de dos seres por encontrar en el amor el asidero necesario para continuar la vida en un mundo en que hasta las palabras van perdiendo su sentido.
El libro no ofrece consuelo alguno, más bien nos incita a penetrar a sitios a donde jamás hubiéramos ido y a plantearnos preguntas que no quisiéramos hacernos. Tras la lectura de The Road, me muevo en este mundo cotidiano transformado por la imaginación de McCarthy con torpeza e incertidumbre.
La realidad, constatato, es una invención bastante precaria. El mundo se me revela, ¡ay!, en toda su conmovedora fragilidad.
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2 comentarios:
Rita R.: (2007-10-08 17:06:43 horas)
Escriban algo sobre el libro de Andrés Oppenheimer "Cuentos Chinos", creo que es un libro que TODO periodista debería leer, no se diga cualquier columnista inteligente que admire a este gran escritor y periodista de The Miami Herald. Oppenheimer es un hombre estudioso metido hasta lo más profundo en temas interesantes que todo latinoamericano deberíamos saber para poder salir de la mediocridad en la que estamos metidos. Estamos como estamos porque queremos. No votamos por gente que nos pudo haber sacado de este hoyo como Suger o por lo menos Giammatei. Pero no, siempre lo mismo. Ojalá que por lo menos Colom no se quede con la suya y lo dejemos con los colochos hechos. NO VOTEMOS POR UN HOMBRE COMO COLOM QUE NOS VA A HUNDIR MÁS. Los guatemaltecos somos tan capaces como cualquier otros, lo que nos falta es creer en nosotros, creer unos en los otros, confiar, ayudar, ceder, cumplir, amar a nuestra Guatelinda. Nuestro país es único, cualquiera que haya tenido la oportunidad de viajar o vivir en otro país puede testificar que JAMÁS se sintió como en su casa, los países pueden ser lindos, pero no como el propio. Uno puede prosperar tanto aquí como en cualquier otro lado, la cuestion radica en el qué hacer y cómo hacerlo... CON GANAS! ADELANTE GUATEMALA, ADELANTE GUATEMALTECOS, no te enojes María Olga, que no comenté sobre tu artículo, pero me parece que debes leer libros escritos por latinoamericanos, con títulos en castellano que se apeguen más a la realidad. La ficción la puedes dejar para tus hijos pre-adolescentes, puesto que de la adolescencia para arriba, nadie cree ya lo del salvajismo o canibalismo o que McCarthy o John Smith, etc. Escoje talvez un periódico como La Prensa Libre que es leída por gente menos inteligente. Aquí deseamos leer cosas interesantes, apegadas a la realidad del mundo entero, las fantasías dejémoslas para las nenas, los nenes y soñemos cosas verdaderas como un país lleno de paz donde podamos pasear tranquilos sin miedo al prójimo.
Saludos!
Roberto Maez: (2007-10-08 08:09:22 horas)
Muy acertado tu comentario en especial la parte que indicas que nos traslada a lugares donde nunca hemos ido, o que tal vez nunca vamos a ir... utilizando la inmaginacion nos trasladamos a mundo o lugares. Algo contrario de lo que ha pasado con la serie de Harry Potter, las peliculas nos fabricaron el esenario y ha ahorrado a muchos la inmaginacion, algo que de mi parte es muy lamentable
2 comentarios: