A los cinco años tuve mi primer disco de Crí-Crí, y a los 15 el primer póster del Che pegado en la pared de mi cuarto. Lo recuerdo ahora que se cumple un siglo del nacimiento de Francisco Gabilondo Soler, y cuatro décadas del asesinato de Ernesto Guevara en Bolivia .
Hay que haber vivido los sesenta –y en Guatemala– para comprender cómo pasa uno del Ratón vaquero a Pasajes de la guerra revolucionaria, sin ninguna revelación divina de por medio. Lo de Crí-Crí era parte de la educación sentimental de una niñez de clase media y de provincia. Lo del Che, supongo que debo haber sido un adolescente víctima de la iconografía pop de la época, tan dada al martirologio: Hendrix, Janis, Morrison…
Pero mientras estos últimos sucumbieron a la desesperación y a los excesos, la figura de Guevara tenía para mí la consistencia de los santos. El tipo que muere ajusticiado por defender las ideas que dignifican a los hombres. De esto me enteré en Life. Es más, ese primer póster no era otra cosa que el recorte de una página de la revista gringa por excelencia. Mi vida siempre ha estado llena de este tipo de paradojas. Recuerdo que entré a los 12 años a una sala de cine en busca de pornografía y me encontré con Pasolini. De ahí, directo a la cinefilia.
En mi primera infancia, me supe de memoria todas las canciones de Crí-Crí y salí de Negrito sandía un Día de la Madre (yo de los actos escolares salté al teatro de vanguardia, sin transición alguna, como siempre). Entre mis joyas discográficas se encuentran algunos vinilos originales de Don Gabilondo, así como un extraño disco con la versión en japonés de sus canciones. En ese idioma, La patita, por ejemplo, adquiere ribetes angustiosos y dramáticos.
Hay dos estampitas que me han acompañado durante mucho tiempo. Una, la del Hermano Pedro (antigüeño que es uno). Y la otra, una instantánea del Che sonriente. En crisis de desesperanza y abatimiento, me hacen volver a confiar en cosas como la bondad, la entereza, la capacidad para el heroísmo.
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4 comentarios:
Samuel Perez: (2007-10-09 12:59:21 horas)
A proposito del ché... ahora la revolucion se privatizó.. Quien necesita un Ché Guevara, cuando puede tener un Smith / Wesson y comprar los mas nobles ideales o incluso la felicidad en queens!
Carlos Alberto Pérez: (2007-10-09 11:52:55 horas)
Los iconos siempre nos ayudan a vivir.
De mi juventud tengo un icono que a lo mejor el escritor recuerda, es un libro llamado "Los años Sucios". Me hiciste recordarlo.
Como diria Paez "Hay cosas que te ayudan a vivir, no hacias otras que escribir, yo simplemente ......"
Lucía Escobar: (2007-10-09 09:54:15 horas)
Quemame los discos de Cri cri por favor, y te regalo un Maximón de bolsilllo.
francisco perez: (2007-10-09 09:42:55 horas)
Que seria de nuestra sociedad sin Iconos? En donde estariamos sin esos ejemplos del pasado, que nos llenan de inspiracion? Nunca fui fanatico de Cri-Cri, aunque si lo recuerdo. Bueno quien puede olvidar al Che? un revolucionario de verdad; que al final fue abandonado por sus propios amigos; un martir de las super potencias que siempre nos han dicho que hacer y como hacerlo. Por favor no lo compare con artistas de la epoca. El agua y el aceite no se mezclan mi amigo.
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