Su importancia se determina por la representación que ejerce.
Lizardo A. Sosa L.
El diputado es representante del pueblo y dignatario de la nación (Artículo 161 constitucional). Tal es el honor, la autoridad y el decoro con que la Constitución política inviste al diputado que, en el mismo artículo citado, como garantía para el ejercicio de sus funciones, le otorga desde el preciso momento en que es declarado electo, prerrogativas tales como la de inmunidad personal, el derecho de antejuicio y la irresponsabilidad por sus opiniones, por su iniciativa y por la manera de tratar los negocios públicos, se entiende, por supuesto, en el desempeño de su cargo.
La importancia del diputado se determina principalmente por la representación que ejerce de sus electores, quienes al depositar el voto a su favor le otorgan confianza y le delegan esa representación para hacerla efectiva en el tratamiento de los asuntos de Estado, que está llamado y obligado a atender desde su curul en el Organismo Legislativo, y en cada paso y gestión que realiza en su calidad de diputado.
En enero de 1986, en la primera reunión del Gabinete del primer Gobierno electo en vigencia de la actual Constitución Política, en el que desempeñé el cargo de Ministro de Economía, el entonces presidente de la República, Vinicio Cerezo, se refirió a la importancia, dignidad y funciones de los señores diputados en cualquier sistema democrático, y al hecho de que su condición de electos implica la representación y el respaldo de miles de ciudadanos que les depositaron su confianza. En esa oportunidad el Presidente instruyó a sus ministros acerca de las deferencias y particular consideración que debían mantener respecto de los señores diputados al decir, palabras más o menos, que: “Cuando sean requeridos o llamados por un diputado, independientemente del partido político a que pertenezca, atiendan de inmediato; dejen de hacer lo que estén haciendo y atiéndanlo”, y recordó que “ustedes ministros son nombrados, ellos son electos directamente por el pueblo”.
Vienen a colación estos comentarios porque el Congreso de la República es una institución mucho más que simplemente necesaria para la construcción del sistema político democrático; y su desempeño y la posibilidad de que este organismo sea fuerte, respetado, confiable y capaz de cumplir debidamente con sus tareas constitucionales y legales depende de la prestancia, dignidad y decoro con las que cada uno de los señores representantes ejerza sus funciones, ennoblecidos y a su vez comprometidos por y con la confianza depositada en ellos por los ciudadanos. Depende también de la medida en que los partidos políticos con representación en el Congreso privilegien el interés nacional por encima de los intereses del Partido, en el marco de actuaciones fundadas en la práctica de un debate interno respetuoso, que convence y no simplemente ordena lo que un diputado deba o no hacer y de una permanente actitud propicia al diálogo con las diferentes fuerzas políticas. Hay que destacar que el soberano es el diputado y no el partido, y que el Diputado, en el desempeño de sus altas funciones, debe hacer prevalecer la satisfacción de su propia conciencia y el respeto al marco constitucional y a los principios que alentaron su incorporación a la actividad política.
El diputado es, pues, parte vital en el desempeño de una de las instituciones más importantes de nuestro sistema político. En la medida en que cada uno asuma sus funciones con el compromiso, dignidad y decoro que corresponde, el honorable Congreso ofrecerá su mejor aporte al desarrollo de la nación.
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4 comentarios:
José Chun: (2007-10-16 13:33:23 horas)
El calificativo que se le da al Congreso: "HONORABLE" debiera ser consecuencia de lo que cada uno de los diputados merece. Por supuesto que hay diputados honorables, pero a muchos de ellos no se podría aplicar esta calificación. Los electos debieran hacer el esfuerzo por hacerse merecedores de tal expresión.
Ricardo Carrillo: (2007-10-16 08:37:03 horas)
En Guatemala se deberian hacer un perfil del puesto de diputado y buscar personas con alto nivel academico y principios, porque los actuales solo compraron la inmunidad que da el puesto para seguir delinquiendo y ademas sus extras por aprobacion de leyes.
Que se puede esperar de diputados que ni finiquito tienen!!!!!!!!!!!!!
Gregorio gomez: (2007-10-16 07:48:27 horas)
En Guatemala, por lo sucio de los políticos; lo que dice la constitución y lo que dice Lizardo no son más que PAJAS. Que dijo Vinicio o Berger o Portillo, a los ministros les valió madre. La constitución, los diputados ni la conocen (si no preguntenle a Rosenda Perez). Creemos que la usan en lugar de papel toilet.
Así que Lizardo, si mientras estuvo en puestos claves no hizo nada bueno por el pueblo de Guatemala, no siga escribiendo pajas!!.
Manuel Lopez: (2007-10-16 07:44:49 horas)
Para Guatemala el artìculo se debiera de llamar el Congrueso, su indignidad y disfunciones.
4 comentarios: