La esposa cuida los asuntos de la casa. A los hijos, la ropa...
Jacques Seidner
Lo que prosigue proviene de un eminente abogado del foro nacional que por ser un cazado muy casado querrá posiblemente mantener un anonimato conveniente, lo que aquí respetamos.
Es una tesis bien fundamentada del conocido jurista internacional Washington de Barros Monteiro en su Curso de Derecho Familiar, volumen 2, página 117.
El eminente profesor de leyes intenta comprobar científicamente que por una cuestión de equilibrio psicológico-legal todo hombre requiere en algún momento de su vida tener dos mujeres de forma simultánea –más de dos sería económicamente imprudente por razones de una eventual inflación galopante–, una en casa, “la esposa”, y otra fuera de ella, que el ponente denomina “la otra”. Partiendo de esa primicia veamos cómo funciona en la práctica dicho sistema.
La esposa cuida los asuntos de la casa, los hijos, la ropa y todo aspecto relacionado con el hogar. La otra te cuida únicamente a ti… ¡crédulo!
La esposa te habla de los problemas domésticos prácticos, de las cuentas por pagar, de las dificultades del día y de todo tipo de asuntos estresantes. La otra te hablará de lo mucho que te ha extrañado durante todo el día y te platicará de un sinfín de temas fútiles pero relajantes.
La esposa usará perfumes caros y ropa de lujo para ir a una fiesta. La otra los usará únicamente para ti, para serte agradable y para que te sientas a gusto en su compañía.
La esposa duerme, por lo general –excepto en fechas especiales– con aquel pijama confortable, un poco viejón y poco sexy. La otra vestirá un negligé –a pesar del eventual frío invernal– para esperar tu arribo.
La esposa te exigirá las cosas que le faltan en la casa. La otra te pedirá lo mismo, pero usando la sutileza y astucia requerida por toda otra.
La esposa te llamará por teléfono para que no olvides pasar por la farmacia, carnicería, supermercado, y/o panadería , y para que recojas a los niños en la escuela, natación, karate o equitación . La otra te llamará solo para decirte que te extraña, que te ama locamente y que espera ansiosa tu llegada…
Y en base a lo que antecede deberíamos preguntarnos: ¿Por qué no cambiar a la esposa por la otra, que parece tan agradable y motivante? Contesta Barros Monteiro: Por la simple razón de que al efectuarse el reemplazo de la esposa por la otra, esta última adquirirá ipso facto todas las particularidades que definen por principio a una buena esposa y desaparecerán por desplazamiento natural todas las maravillas que hallábamos hasta entonces en tan peculiar otra...
Y así acontecerá poco tiempo después del fallido cambio que nos veremos en la imperiosa necesidad –para lograr nuevamente el equilibrio emocional destruido– de buscarse una nueva “otra”… Aunque como lo preconiza el loro parlanchín, opositor de la tesis y conclusiones de Barros Monteiro, “más vale vieja conocida que nueva por ensayarse”.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Ataques personales, insultos, acusaciones o faltas de respeto
Mensajes incoherentes, sin objeto alguno o comerciales
Mensajes con spam, lenguaje sms o escrito todo en mayúsculas
Mensajes con contenido racista, sexista, o cualquiera que discrimine
Mensajes de contenido pornográfico
Piratería, o mensajes que permitan el uso ilícito de material con derechos de autor
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
3 comentarios:
EMILIA FERNANDEZ: (2008-04-10 22:05:02 horas)
Hola como estan bueno mi comentario hacerca de esto es que es muy cruel ya que al menos nosotras somos un tanto mas fieles , la situacion esta en que los hombres si pueden ver a otras chicas y porque nosotras no , o porque las otras les das alas a los hombres para ser las otras , bueno talves necesitan compania pero esto se da en todo lugar lamentablemente yo pertenezco a una de las dos en cuestion .........
Juan Pérez: (2007-10-17 14:15:55 horas)
Que estupidez de artículo, así será la educación y los principios de quien piensa que así funcionamos todos los hombres.
Juan Jose Perez Lopez: (2007-10-17 08:55:58 horas)
El presente articulo me pone los pelos de punta, y es que como diablos conoce tan bien el doctor Barros Monteiro a mi esposa? Exigo una explicacion...
3 comentarios: