“Pasen adelante, niños. El finiquito ya no es necesario”, es el mensaje del TSE a los funcionarios obligados a presentarlo. Y ellos van a “pasar adelante” encantados. Y con ellos, la corrupción. Más adelante, ¿en el nuevo Gobierno el dinero “alcanzará” para temas urgentes como la inversión social? La corrupción es freno del desarrollo. Si la corrupción no se combate, ni la mano dura ni la esperanza podrán cumplir sus promesas. El TSE no ha asumido a cabalidad sus deberes. Lo que hay que hacer se hace, sin vacilar, sin miramientos. Se debió exigir el finiquito a los funcionarios al momento de su inscripción. Se escogió la solución fácil, pero fue la solución irresponsable.
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