Cuando se lee de los anticonceptivos orales que “...también producen cambios en el endometrio que hacen improbable que un óvulo fecundado se implante exitosamente...”, se nos informa que impedir del todo la ovulación provocó muchas molestias, así que se cambió la fórmula, de manera que de vez en cuando hay óvulos que son fecundados, pero esta criatura no encuentra un lugar adecuado en el cuerpo de su madre y es expulsada. ¿Qué se entiende mejor: la explicación anterior o comparar un anticonceptivo oral con una bala? Bien hecho, monseñor Rodolfo Quezada. La gente tiene derecho a saber qué está haciendo, sobre todo si es tan serio y trascendental. Los amantes del autoengaño busquen en otro lado.
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2 comentarios:
Hans Thiel: (2007-10-21 09:36:54 horas)
Sr. Zepeda: me interesa conocer más sobre la estadística que cita. Su imprecisión ya se me antoja sospechosa, así que prefiero leer más antes de darla por válida. De todos modos, aunque de cada 100 personas 100 se mueren (este dato sí es confiable) esto no convierte en lícito el asesinato, ¿no le parece?
Andrés Zepeda (el bobo de la caja): (2007-10-20 09:23:30 horas)
Entre un 40% y un 60% (lo sé: el rango es demasiado ampio) de los óvulos fecundados nunca llegan a insertarse en las paredes del útero, según datos que tengo a la mano. Como resultado, mueren de inanición.
Léase: la naturaleza humana (¿Dios?) desecha, en principio y de manera natural, de cuatro a seis de cada diez vidas que crea.
¿Qué le dice esto, señor Thiel?
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