Aunque hasta ahora los candidatos habían mantenido una moderada expresión de sus ideas e intenciones en el campo económico, no puede pasarse por alto la promesa electoral del general Otto Pérez Molina (Prensa Libre, octubre 19, 2007) relativa a “ la necesidad de aumentar el salario, porque la canasta básica ha aumentado” y a un acuerdo con el sector empresarial que “deberá estar listo en el primer trimestre del próximo año” y que, de no obtenerse un acuerdo, no descarta que el aumento salarial se dé por decreto. Álvaro Colom, un día después y menos enfático y más moderado que el primero (elPeriódico, octubre 20, 2007), se refirió a su objetivo de “cerrar la brecha entre el salario mínimo y (el costo de) la canasta básica”, indicando que sería inútil imponer un salario y que “no se puede cerrar la brecha de diez años en uno”.
No es extraño que los candidatos expresen ofrecimientos que la población ha escuchado repetidamente, campaña tras campaña, y que ha debido soportar con escepticismo por su inconveniencia y repetitivo incumplimiento, tales como: rebaja de impuestos ( IVA de preferencia), aumentos salariales, leyes de compensación salarial y hasta pago de considerables sumas a determinados grupos (a los ex patrulleros por ejemplo), ofrecimientos hechos todos para ganar votos sin que el oportunismo los haya conducido al triunfo electoral.
Respecto de los aumentos por decreto prometidos, vale la pena resaltar algunos efectos indeseables que ocurren cuando se aplican esa clase de políticas: primero, un aumento nominal generalizado por decreto empobrece, ya que incide en el aumento de la demanda de productos y presiona al alza de los precios, con lo que el salario real se reduce. Por ello, los políticos debieran ocuparse de aplicar medidas que aumenten el salario real (bienes y servicios que se compran con el salario), promoviendo el aumento de la productividad y estableciendo condiciones para la negociación obrero patronal respetuosa, responsable y libre, al nivel de cada empresa o de determinada rama o sector productivo. Consecuentemente, debe descartarse el manipuleo de los salarios a fin de evitar el reiterado engaño implícito en los aumentos nominales generalizados, que reducen el salario real y que inciden en que los trabajadores pierdan el aumento de su salario antes de recibirlo, debido a que los precios tienden a subir a partir del anuncio del aumento generalizado. Segundo, con el alza de los precios sobreviene otro riesgo, consistente en que el Gobierno pretenda atajar el alza mediante precios tope o establecimiento de controles de precios, con lo que cierra un círculo perverso en la determinación de los precios del mercado. Tercero, aumenta la economía informal. Cuarto, los sueldos en el sector público sí subirán sin consideración de la productividad, aumentando la presión hacia desequilibrios fiscales.
En la coyuntura económica actual hay efectos igualmente lamentables: primero, se envía un mensaje negativo a la inversión productiva con el riesgo de inhibir nuevas inversiones, ante la incertidumbre acerca de las reglas del juego; con lo que, segundo, se afecta negativamente la actividad productiva en el mediano plazo y la generación de nuevos empleos.
De nada sirve, pues, que los candidatos ofrezcan reglas claras y estables si con oportunismo del más corriente anuncian medidas “económicas” que darían al traste con la incipiente tendencia al crecimiento y al desarrollo de la producción, proveedora de ingresos y generadora de empleos, que sería seriamente afectada si persiste la oferta de medidas que, por inconvenientes y oportunistas, llegan a ser hasta irresponsables.
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3 comentarios:
Brian_Kanell: (2007-10-23 16:07:02 horas)
Ambos candidatos dan muestras de populismo. Tiene razon el Lic. Sosa en cuanto a esto.
Manuel Valdez: (2007-10-23 11:56:31 horas)
O sea Don Lizardo, que usted quiere otra oportunidad en el manejo de las pobres finanzas de Guatemala.
Recordemos, amnesico pueblo de Guatemala, durante el gobierno de Vinicio libero la tasa de cambio, durante el gobierno de Berger no controlo el circulante, ahora quiere volver a liberar la tasa de cambio???
con el pretexto de la subida del petroleo y ayudar a amiguitos exportadores......
ROBERTO LOPEZ PORRAS: (2007-10-23 09:01:47 horas)
El artículo del Lic. Sosa, me trae a las siguientes reflexiones: Los salarios son solo una parte de la estructura de los precios, si se mueven hacia arriba sin un incremento en la productividad se produce una ola inflacionaria proporcional, que afecta a todos incluyendo los mismos trabajadores. En la empresa moderna el incremento en la productividad es parte de una estrategia permanente, que incluye capacitación y actualización de la mano de obra e inversión en nuevas tecnologías, que a menudo se olvidan en nuestro medio. Cuando se incrementan los salarios mínimos, se manda a las empresas un mensaje para incrementar su productividad para poder ser competitivos en los mercados y en la medida en que el Gobierno asuma su responsabilidad de ofrecer una educación técnica en la poblacuión, en esa misma medida los empresarios encontrarán en el mercado de trabajo, mano de obra calificada que hace más posible elevar la tasa de productividad del país. En los países en desarrollo, hay un círculo vicioso que se resume en salarios bajos y productividad baja, que en algun momento debe romperse con un programa coordinado y cooperativo, empresas-gobierno-trabajadores. La tasa de productividad a nivel país y a nivel de actividad productiva, es un elemento importante que debría ser parte del análisis periódico del Gobierno yn las empresas.
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