Quienes le recomendaron al candidato del Partido Patriota (PP), Otto Pérez, no asistir a más debates, se equivocaron. Juzgo a partir de las reacciones en Prensa Libre, Guatevisión y en varias esferas de la sociedad. Pérez perdió puntos ante esos referentes electorales; pero más importante es que se erosiona el carácter cívico del proceso electoral, especialmente cuando varias televisoras por cable “perdieron” la señal justamente durante el debate programado para la noche del miércoles 24.
El alegato de Pérez Molina –que inasistiendo a los foros le quita flancos de ataques a su contendiente Álvaro Colom– es un pretexto. Creo que Otto Pérez no tiene vocación para el debate. Aunque es notorio que a base de disciplina logró un aceptable manejo de temas –más allá de remachar que “mano dura” es “carácter” y “decisión”– y mayor capacidad oratoria, ese tipo de ejercicios no le resultan los más cómodos ni atractivos. Sobre ese talante es que, me parece, los estrategas hicieron los cálculos.
Quizá esa reticencia no habría sido problema –como no fue durante la primera vuelta electoral, cuando Pérez Molina compareció en casi todos los foros–, si los manejadores de campaña del PP hubieran acordado con los de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) el número de debates y los escenarios propicios para llevarlos a cabo. Pero como eso no ocurrió se desataron varias iniciativas de medios locales e internacionales y también de asociaciones cívicas. Con más astucia, Colom dijo sí a todos los foros importantes y con ello, por supuesto, estaba condenado a ganar. Entre más urbano sea el elector y más conectado está a los medios, más importan los debates.
Cualquier interpretación que se dé a la ausencia de Pérez Molina en los foros –que no provenga de sus propias filas– será negativo: esquiva los debates porque teme perder o ha hecho un cálculo sobrado (“ya gané, para qué debatir con un candidato muerto”). En el primer caso aparece como un candidato temeroso –incluso si se trata de discusiones duras con ataques– y en el segundo se presenta como prepotente.
Como sea, esas cartas ya fueron echadas. Pensé que la falta de un debate central impedía romper el empate técnico de los candidatos, pero quizá haya sido el ausentismo de Pérez Molina el factor que al final de la jornada termina pesando, al menos en esa plaza. El problema es cuando el debate se sustituye por otros medios –como el boicot– que riñen con la cultura cívica.
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2 comentarios:
mario rojas: (2007-10-29 10:57:24 horas)
un tipo que deja todo a la mitad como peude ser presidente de un pais. en el gobierno de berger salio correido cuano¡do le dieron el hueso de comicionado de seguridad y a univision le cponfirmo su participacion y luego los dejo plantados. uhhhhh
Rodrigo Duarte R.: (2007-10-29 01:08:11 horas)
Cultura cívica en la finca? jajajaja, hoy si te la echaste buena vos colocho.
2 comentarios: