El lunes pasado, dos columnistas de este diario instaban, uno, a que la firmeza prometida por uno de los candidatos presidenciales se aplicara para defender “todo” el orden legal del país, y no solo partes seleccionadas; la otra, a reflexionar sobre las simplezas e inconsistencias en que suele incurrir un centro de divulgación de doctrina socioeconómica. En su programa radial vespertino, ese mismo día, otro comentarista respondía a ambos, es de suponer, por alusión. Sus réplicas no hicieron sino reiterar las simplezas e inconsistencias denunciadas, al tiempo que las extendía al punto del primer columnista aludido. Este señalaba la indolencia cómplice de varios gobiernos respecto del incumplimiento de las leyes laborales, incluyendo la del salario mínimo. A esto respondía el comentarista radial que la persecución de quienes no pagan el salario legalmente sancionado como mínimo representa una acción de “terrorismo fiscal”, insinuando así su ilegitimidad. El argumento esgrimido era de tipo supuestamente económico, campo que en el análisis final, según él, debiera determinar incluso la obediencia –o en este caso, la desobediencia– de la ley.
Al mismo tiempo, respondía al escepticismo crítico de quien cuestionaba la validez de dogmas entrañables de la enseñanza neoliberal, como que el mercado es un fenómeno natural, o casi, y en consecuencia, que la economía es una ciencia exacta, o casi. Solo tal “naturalidad” y “exactitud” podrían “justificar”, no solo la apología del delito, sino también la inconsistencia de abogar por una sociedad sin privilegios al tiempo que se defienden estos bajo el pretexto de defender “un” orden económico concebido como precedente y superior al jurídico. En realidad, se trata de “un cierto” orden económico, porque tan pronto como, por ejemplo, el campesinado reclama, también bajo razones económicas, la justicia de ocupar tierras, la misma escuela doctrinaria que defiende que no se paguen salarios mínimos, como lo manda la ley, apela, ahí sí, al imperio de la ley y la defensa del Estado de Derecho. La ley se cumple, no se discute, sentencian con firmeza aquí, pero no allá: infringir leyes laborales es competitividad; leyes de la propiedad, delito.
¿O es que el secreto es cumplir las leyes que gurús o epígonos digan que hay que cumplir? Vaya si esto no confirmaría la sospecha sobre la vocación oligopólica y oligárquica de la escuela ultraliberal: unos pocos con el monopolio de la riqueza, el poder y la verdad.
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5 comentarios:
alfonso villacorta: (2007-10-30 09:39:01 horas)
Me parece muy bueno que el autor recuerda esa descualidad del neoliberalismo de jugar base como cuando "... por ejemplo, el campesinado reclama, también bajo razones económicas, la justicia de ocupar tierras, la misma escuela doctrinaria que defiende que no se paguen salarios mínimos, como lo manda la ley, apela, ahí sí, al imperio de la ley...
Lo que sugiero es que diga nombres de los senalados en su articulo porque queda muy dificil adivinar quien y que dijo cada quien. Posiblemente esto es lo que complique el articulo.
Jorge Vásquez: (2007-10-30 09:38:33 horas)
Excelente columna.
A veces medito sobre el hecho de que si estos oligarcas sabrán el daño que están haciendo o están tan metidos en su ideología que todo lo que hacen lo ven como "bueno" y "justo" para todos. No sé, creo que lo hacen porque piensan que hacen lo bueno.
Ojo: no los estoy justificando, en realidad ni bien me caen, mucho menos su teoriíta del "derrame" (pero cerebral el que tuvo quien la ideó).
Leonel Rivas: (2007-10-30 07:46:27 horas)
"Chirmol" de argumentos.
Redacte de una manera lógica y congruente lo que quiso decir, ya que lo que intentó debatir no se enfrenta con meros textos "literarios" cantinflescos que dicen mucho y poco a la vez.
Gregorio Gomez: (2007-10-30 07:09:08 horas)
El Estado de derecho (o derecha como dice el columnista, por cierta muy buena columna) ha sido y es para mantener el statu quo, por lo que no es de extrañar que los neoliberales quieran tener siempre la sarten por el mango: Leyes a su favor 100% cumplidas, pero a favor del asalariado, "según el mercado vaya dando".
Cómo es eso que quieren protección a la propiedad privada pero les importa un comino que mucha gente no tenga como propio ni su sustento diario; es decir sus trabajadores.
Bueno, así son estos esclavistas modernos.
Rudy HERRERA: (2007-10-30 05:13:15 horas)
DavilaE.: Habría que preguntarle a estos gurus economicus si le pagan el salario mínimo, para comenzar a sus ayudantes de casa, empleadas, domésticas,etc. aunque los economicus acostumbran mejor el epiteto: servidumbre. El libre mercado va de la mano con la nueva teoría y desfachatez "del derrame" proclamada en un"preograma" de unpartido político, que significa que los que están cerca de la olla de oro se beneficiarán "del derrame". Será que este "derrame" llegará a Pochuta y Camotán,lógicamente no es así, pues los Castillo, losBotran , los Bosh-Gutierrez estarán esperando el derrame. Cuantos de estos que pregonan el libre mercado economicus pagan sus impuestos, cuantos evaden con sus contadores los impuestos, cuantos se benefician enlas aduanas y de los estipendios estatales. A cuantos se les permite de nuestros empresarios mantener sus monopolios. Solo de ponerse a pensar cuantos beneficios tendrá Dionisio y familia al quedar su candidato, seguro para su próxima fiestecita traen a Bush,a toda la familia corrupta de Pinochet y en racimo a lo que queda de los chicago boys. Es increible que sabiendo que tenemos el 1er. lugar enmorbimortalidad infantil en América Latina aún así exista estrechez mental oligarca-feudal. Será que el libremercado solucionará esto. Porque antes Haiti era el 1er. lugar y hoy ocupa un honroso 7o.lugar,datos PNUD y UNICEF.
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