Ambas son efectivas; al próximo Gobierno le convendría retenerlas.
José Alejandro Arévalo Alburez
La administración en el sector público es más complicada que la administración en el sector privado. Por ello el cargo de Presidente de la República exige, además de gran habilidad política, una capacidad gerencial extraordinaria.
En el sector privado hay conglomerados o grupos empresariales integrados por ingenios, bancos, fábricas, fincas, importadoras, hoteles, pero cada empresa utiliza el sistema de personal, contable o de compras más conveniente de acuerdo con la actividad productiva a la que pertenece.
En contraste, el Gobierno central es la organización (o empresa) más grande del país. No hay una sola empresa privada que tenga más de 150 mil empleados y que deba usar el mismo sistema de contrataciones.
En el Estado hay un sistema único de contabilidad (SIAF) que deben usar todas las entidades del sector público. El sistema de compras también es único y uniforme.
Mientras en el sector privado el gerente puede hacer todo lo que quiera siempre que la ley no lo prohíba expresamente, el gerente público únicamente puede hacer lo que la ley expresamente le permita.
La administración pública no incentiva la creatividad de los funcionarios y empleados sino el cumplimiento de normas y reglamentos. Por esto es que muchos gerentes o administradores exitosos del sector privado fracasan cuando se meten a gerentes o administradores en el sector público.
Si un Gobierno desea obtener resultados diferentes, primero debe cambiar el sistema normativo: leyes y reglamentos. Si no se promueve la innovación y el cambio, los resultados seguirán siendo similares.
Pero además de promover cambios de fondo para modernizar al Gobierno, también se requiere de reclutar o retener en sus cargos a aquellos funcionarios públicos que han demostrado conocimiento, honestidad, calidad y capacidad en su desempeño.
En el ámbito macroeconómico hay dos cargos cuyos titulares, conforme a la ley, no debieran removerse; además, creo que han demostrado efectividad en sus resultados. Me refiero a la presidenta del Banco de Guatemala que se desempeñó bien como ministra de Finanzas y luego afrontó con habilidad las intervenciones bancarias y superó la crisis de billetes. Por otro lado, la Superintendente de Administración Tributaria se esfuerza en modernizar la SAT (especialmente impuestos internos) y ha superado las metas de recaudación, apoyando la estabilidad macroeconómica y las finanzas públicas. Ambas son tecnócratas efectivas que al próximo Gobierno le convendría retener.
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4 comentarios:
Jose Navas: (2007-10-30 17:55:48 horas)
Que bonito, este Sr. no ha tomado posesión del cargo de Diputítere y ya empezó a recomendar y de paso no es de ninguno de los dos partidos que estará gobernando en el Ejecutivo, no crea que se le va hacer caso, usted gobierna en su casa (talvez), si quiere dar órdenes o recomendar porque nadie se dejará influenciar por Ud., debió estar en uno de los partidos que disputan la presidencia del ejecutivo. De repente se cambia de camisola verdad?
Alfredo Aragón D.: (2007-10-30 15:13:07 horas)
Al diputado electo por el PU, con todo respeto: Si usted acepta cargos en el gobierno de COlom -si por desgracia para los guatemaltecos ganara- nunca se olvide que me costó demasiado esfuerzo dar mi voto por diputados de cualquier partido. Lo iba a anular, porque mi voto vale. Lo hice por Ud.Y si lo doy, es porque espero resultados. Su prestigio se va venir al suelo, si se precia de conservarlo. Ud. pasará -lamentablemente- a engrosar la fila de traidores diputados transfugas. Aunque se alinien 10 como Ud., por colom ¡NO VOTARÉ!
sergio licardie V.: (2007-10-30 09:24:48 horas)
En todo el país se hace necesario cambiar los modos de proceder con el nombramiento de funcionarios importantes. Hay que quitarle el poder a los políticos en las instituciones que deben ser sólidos valuartes de integridad y eficiencia. Sus estructuras de organización debe promoverse que sean colegiadas y sucesorias o escalonadas. Esto permitiría la formación de cuadros, decisiones importantes de grupo, evitar el cacicazgo, conservar la autoridad administrativa, promover la memoria del clan, evitar los cambios cada 4 años y su desorganización, evitar los incompetentes nombrados, continuar con los proyectos institucionales, se evitan los partidos políticos. Como funciona? Si el colegio se forma con 5 miembros, cada año todos cambian de posición (suben un peldaño) se elige al de mas bajo nivel y sale el presidente, todos van ascendiendo y se logran estructuras institucionales, sólidas, responsables e independientes.
Juanpa Escobar: (2007-10-30 06:47:43 horas)
Chis, que análisis. En la SAT todo superintendente, hasta el mismo Abadío, han llegado a alcanzar recaudaciones récord: todas son record; es una tontería no pensar que cada año la economía crece y que hay más inflación, y por lo tanto las recaudaciones serán record. ¿Porquè los halagos si la doña no ha hecho ABSOLUTAMENTE NADA por perseguir a los Megaevasores de impuestos denunciados públicamente por el diputado Taracena?. Esta manera de elogiar es ni más ni menos que caja de resonancia de Zúñíga y del vocero del CACIF. Es algo muy sospechoso y no es coincidencia. A los Megaevasores les conviene tener allí a una persona que les es absolutamente fiel, que les permita seguir evadiendo a lo bestial y con lo evadido (dinero del pueblo) pagar nuevas campañas de presidenciables afines. La halagan públicamente, casi la beatifican, para que continúe. Lo que es la vida. Ella hace años que abandonó el discurso comunista y las compañías muy gruesas igualmente de ese color. Es la teoría de la Oportunidad, igualmente aplicable al columnista que quiere ser ¿Ministro de Finanzas! a como dé lugar, y por lo tanto ¡Presidente del directorio de la SAT!. Mensaje subliminal: "si llego, ya sabés que te quedás".
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