Foto:
Image 36413
Más fotos
Dos meses después de quedar relegada de la contienda electoral por la Presidencia, Rigoberta Menchú acaba de terminar su quinto libro de cuentos, La cueva mágica, que se publicará próximamente en Italia. En el volumen, que escribió con Dante Liano, Ixkém, la niña de Chimel, va de país en país recogiendo historias ajenas y contando las propias. Ayer, junto con el Frente Nacional de la Dignidad, Menchú entregó las también recopiladas pruebas que testimonian un fraude electoral(“las tremendas pruebas de que se votó con cédulas duplicadas”).
Para Menchú, esta segunda vuelta -campaña- es el reflejo nítido de una crisis electoral y de unas elecciones ilegítimas. El sistema colapsa y ella se alegra: sin crisis no hay catarsis. No hay, pues, purificación. “Parte de la causa de todo esto es la falta de credibilidad del Tribunal Supremo Electoral” y “lo más grave es que existe una duda masiva con respecto al proceso electoral”.
¿No cree que estas elecciones estén siendo legítimas?
— No, no creo. Las elecciones no pueden ser legítimas porque no solo hay dudas, sino pruebas. Hoy se le entregaron a la Unión Europea cientos de páginas de datos. Increíble pero hay lugares en que los incluidos en el padrón electoral fueron más numerosos que la propia población.
¿El culpable es el TSE?
— Creo que es consecuencia del clientelismo. Probablemente esto haya sido siempre así y nosotros los académicos y las personas de buena fe lo observábamos de lejos. Es distinto ser actor de una elección y vivirlo en carne propia.
¿Qué ha descubierto?
— Esa perversidad, ese clientelismo que se llama “Democracia” en Guatemala, esa conjugación de negocios locales, regionales y nacionales, esa conjugación de impunidad con elecciones. Hay complacencia de los partidos, de la comunidad internacional, de los sectores fuertes. No depende de una entidad.
¿La comunidad internacional con la que usted luchó siempre tan de la mano?
— Yo creo que hemos fallado. Me incluyo. Hemos trabajado de buena fe, pero hemos visto las cosas de manera superficial. Y luego la inversión económica, la inversión de la paz… Vamos fracasando, vamos viendo –qué vergüenza- que Guatemala está en este grado de crisis después de tanta inversión. Todos estamos sorprendidos y no termino de encontrar las claves de por qué estamos así. Pero también estoy muy contenta: si no colapsa el sistema, continúa el vicio. Esto está colapsado, por lo que nos toca edificar.
¿En qué va terminar?
— En qué va a terminar no sé.
¿Cómo se plantea su participación política en cuatro años?
— Muy activa, propositiva, convencida de que hay que cambiar el sistema electoral.
¿Desde Winaq?
— Sí, definitivamente. Vamos a consolidarnos muchísimo en los municipios y departamentos.
Cambiar el sistema electoral, ¿convertirlo en qué?
— Endurecer las leyes y los requisitos para ser magistrado del TSE. Habrá que buscar un sistema que haga de los magistrados los más idóneos, intocables y respetados. Que no respondan jamás a ninguna presión política. Y tiene que modificarse todo el sistema a nivel local. Parece broma que el diputado más influyente del departamento pueda ser pariente del representante del TSE en los municipios.
¿Siguen en contacto con Encuentro por Guatemala?
— No. Hemos respetado mucho sus estructuras. La alianza que hicimos fue coyuntural y no de integración. Después de las elecciones no hemos querido ni influir en las áreas de EG.
Agregar comentario:
62 comentarios: