Guatemala elegirá Presidente entre un ex general y el sobrino de un mártir
Un ex general y el sobrino de un mártir del pasado conflicto armado interno (1960–1996) son las dos opciones que tendrán cerca de 6 millones de guatemaltecos aptos para votar el domingo en la segunda ronda de elección del nuevo Presidente de Guatemala, quien gobernará en el período 2008-2012.
Se trata del ex general Otto Pérez, cuya oferta de hacer un Gobierno con “mano dura” le permitió subir consistentemente en las preferencias de un electorado afligido ante la imparable ola de inseguridad ciudadana e instituciones carcomidas por el imperio del crimen organizado.
La otra opción es el ingeniero industrial Álvaro Colom, cuyo apellido es uno de los más significativos estandartes de las víctimas de la represión que los militares desataron, especialmente en las décadas de los setenta y ochenta, durante el conflicto armado interno.
Colom, socialdemócrata y candidato de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), es sobrino de Manuel Colom, un recordado ex Alcalde de ciudad de Guatemala (1970–74) que se perfilaba como un carismático y firme candidato presidencial hasta su asesinato en 1978 durante el Gobierno militar de la época.
El ascenso de Pérez durante la prolongada campaña, que comenzó incluso antes de la convocatoria oficial, el 2 de mayo, colocó a Colom frente a la posibilidad real de perder la Presidencia en su tercer intento por alcanzarla.
A lo largo de la campaña y antes de ella, Colom no solo fue el líder político más visible y el preferido de las encuestas, sino también fue el más votado en los comicios generales del 9 de septiembre.
Pese a dominar esa primera vuelta con el 25.62 por ciento de los votos válidos no obtuvo la mayoría absoluta. Esto obligó a celebrar la segunda ronda que tendrá lugar este domingo.
En la primera vuelta, Pérez logró un 21.35 por ciento de apoyo, con 6 puntos de ventaja sobre la tercera fuerza, el oficialismo.
En total participaron 14 candidatos. La tendencia se ha revertido y ahora es Pérez el favorito para hacerse del triunfo definitivo en las urnas. No obstante, un estudio difundido a principios de semana por el matutino “elPeriódico” evidenciaba una “recuperación” de Colom. Tomando en cuenta el margen de error de la medición, la situación actual es de “empate técnico”.
El ganador de la elección se convertirá en el sexto Presidente de Guatemala en llegar al cargo por la vía del voto, desde la reinstauración de la democracia en 1986, tras una historia cargada de regímenes autoritarios y de golpes de Estado (1954–1986). Por eso, el eventual triunfo de Pérez, quien se retiró del Ejército en 2000 para dedicarse a la política formando su propio partido político, el Partido Patriota (PP) –derecha–, representa un fenómeno que los analistas ven con asombro y algunos también con preocupación.
“Es claro, todo el mundo reconoce, que la democracia no ha resuelto los problemas ni respondido a muchas de las expectativas ciudadanas. Por el contrario, muchos de estos problemas se han profundizado, como el caso de la inseguridad y la violencia. Es así como la intención de voto se inclina hacia el candidato que refleja la fuerza del pasado”, dijo Francisco García, del Instituto Centroamericano de Estudios Políticos (Incep).
Pese al pobre resultado que la democracia ofrece a los intereses de la mayoría de la población (en un país con 13 millones de habitantes), García rescata el valor de la participación ciudadana y considera que es una “nueva oportunidad para la clase política”, antes que sobrevengan nuevos cuartelazos.
“El ciudadano está consciente de que (la democracia) es el camino, si bien los distintos ensayos le dicen que el sistema se reduce a una democracia electoral”, dijo Raquel Zelaya, directora de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asies), contextualiza esta situación de la democracia guatemalteca en la tendencia generalizada de América Latina.
“La insatisfacción de sectores mayoritarios de población que no tienen oportunidad de acceder a servicios básicos indispensables, contrasta con niveles inadmisibles de concentración de riqueza, poder y capacidad de decidir en asuntos estratégicos para el desarrollo del país”, explica.
El 51 por ciento de los 12.7 millones de guatemaltecos vive bajo la línea de la pobreza, según la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) de 2006. El problema afecta con mayor intensidad (56 por ciento) a la población indígena, que representa la mitad de la población. Estos factores originan una alta mortalidad infantil (46 por cada 1,000 nacidos vivos), mientras que el índice de desnutrición es uno de los más altos del mundo, con 49 por ciento de los niños padeciendo de desnutrición crónica.
La seguridad, oferta prioritaria de Pérez durante su campaña, contrasta con la propuesta más social de Colom, basada en la “conciliación nacional y la solidaridad” y “un agresivo plan de desarrollo rural”. El vencedor tomará posesión el próximo 14 de enero de manos del actual mandatario, Óscar Berger, cuya gestión se caracterizó por dar impulso a la economía mediante la promoción de inversiones y la apertura comercial.
Guatemala tiene proyectado un crecimiento económico del 5.6 por ciento este año. Pese a esta política pro empresarial, los analistas cuestionan el poco avance registrado en el combate a la pobreza generalizada, con mayor agudeza en el campo y los pobres resultados en materia de seguridad ciudadana.
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