Un pequeñín de nueve años está triste y confundido… su semblante es hoy distinto… pensativo y retraído; hoy que llegaba al colegio, todo era llanto y lamento… pena, luto frustración… impotencia y decepción. Mataron a Frau Uceda… y también a Herr Fernández, era esa la expresión que se cambió por saludo; nadie podía creerlo ¿por qué ellos? ¿Qué pasó? eran dos seres humanos… dos maestros diligentes, dedicados, eficientes… ella enseñó arte… manualidades, también cocina y también virtud… él enseñaba Historia y Estudios Sociales… lo hacia, siempre, con aptitud.
Dos muertos más en esta selva que se llama Guatemala… dos muertos más en la tierra donde reina gente mala. Dos personas productivas que dejaron de existir, dos maestros que enseñaban… cuya ausencia hace sufrir; dos hechos más repudiables, execrables… lamentables, dos víctimas del terror, del descaro… del horror. Dos crímenes más impunes, dos vidas arrebatadas, dos tragedias esfumadas… en medio del sinsabor. Sin embargo “lo importante” –divulgan los insensatos– es que gane –este domingo– uno de los candidatos… uno de esos insolentes… con sus roscas y sus gatos.
Pero eso no es lo importante… viene a ser intrascendente, cuando el país no protesta, por víctimas inocentes… cuando la nación desprecia la verdad y la razón… cuando sé es indiferente ante el crimen y la traición. Cuando un país desprecia… la vida, la gente buena, gente proba y talentosa que se esmera en trabajar… esa nación insensata, necia… desvalorizada, está presta a fracasar… a terminar arruinada.
Con una migraña inclemente escribo estas líneas sintiéndome muy mal, por el hecho espantoso que eliminó a dos docentes; por mi patria en malas manos, por nuestra visión tan miope… por la vil indiferencia… nuestra cultura de enanos; porque no hemos aprendido a valorar lo decente… lo ético, lo que es bueno; a respetar el derecho, la verdad… también lo ajeno; porque somos conformistas, porque hay muchos arribistas, porque no hemos esgrimido el derecho soberano, de exigir y denunciar, de protestar y gritar… de elegir y reclamar. Porque somos poco más… que borregos engañados, silentes y deprimidos, cándidos idiotizados; por promesas mentirosas, por cancioncitas baratas, por políticos espurios, codiciosos botaratas. Porque no hay por quien votar, porque están comprometidos, con transeros, con el mal… con fines descoloridos. Hay que asistir a las urnas, no hay que dejar de asistir, a votar o a rechazar, a elegir o a protestar. Si usted no sabe por quién, si ninguno le convence, no rechace su deber… manifieste lo que siente; votar nulo es una opción, es legal… también moral, porque lo inmoral sería… traicionar la convicción. ¡Piénselo!
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