Finalmente llegó el 4 de noviembre. El domingo los guatemaltecos debemos responder a nuestra obligación cívica de acudir a las urnas y emitir un sufragio consciente. Es solamente a través de nuestra participación que tendremos algo que decir sobre el destino de Guatemala para los próximos cuatro años. Quienes le apostamos a la democracia como el mejor sistema de Gobierno, debemos cumplir con la parte que nos corresponde realizar. Debemos informarnos bien de las opciones existentes, evaluarlas y decidir a quién daremos nuestro respaldo.
Tal como lo establece la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la autoridad del Gobierno recae en la voluntad del pueblo, mediante elecciones periódicas y genuinas. Nuestras democracias parten de la premisa de que es mediante la participación en las urnas, que trasladamos al gobernante un mandato para actuar en nombre de las personas. Ese respaldo ciudadano implica la noción de las personas de que tanto ellas como la sociedad recibirán beneficios más importantes si un determinado líder resulta electo. De ello deriva el esfuerzo de las diversas plataformas políticas en hacernos ver las bondades de sus planteamientos y/o las lagunas de las propuestas de los otros.
En los últimos tres meses hemos sido bombardeados por la publicidad y las campañas de los dos candidatos presidenciables, quienes han hecho lo humanamente posible por ganarse la confianza de los empadronados y por hacernos ver por qué ellos representan una mejor alternativa para el país.
Ahora nos llegó el turno a los ciudadanos de hacer un balance y tomar la decisión que a nuestro juicio sea la más conveniente para nuestras familias y para la sociedad.
Sin embargo, la decisión no se perfila sencilla para este domingo. Las encuestas proclaman un virtual empate entre los dos contendientes. Ello evoca varios pensamientos. En primer lugar, evidencia que ningún candidato logró capturar la voluntad ciudadana masivamente, lo que forzará a quien resulte electo a trabajar arduamente desde el primer día de su gestión en ganarse la confianza de todos los guatemaltecos. En segundo lugar, se traduce en un llamado a las diversas plataformas políticas, especialmente las involucradas en esta jornada cívica, a trabajar juntas por el país, pues el éxito de su gestión dependerá de su capacidad de lograr consensos. Finalmente, más que nunca, el ajustado pronóstico, es un oportuno recordatorio a los políticos de que los ciudadanos estamos trasladándoles libremente un mandato para que nos representen; no estamos dándoles un cheque en blanco.
Confío que este 4 de noviembre los centros de votación contarán con una masiva afluencia de personas, convencidas que la participación es la mejor fórmula para fortalecer nuestra democracia.
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1 comentarios:
sergio licardie V.: (2007-11-03 10:14:33 horas)
Solo tenemos dos alternativas. CON QUIEN TE VAS, CON MELON O CON SANDÍA. Lo interesante del modelo es que existe posibilidad de que no se impongan candidatos únicos y que los delanteros tienen derecho a participar y los votantes a recapacitar. El gran problema está que con esas frutas no se puede hacer fresco súchiles.
1 comentarios: