Lo cierto del caso es que el futuro llama a efectuar ajustes equilibrados.
Edgar Balsells
Hace pocos días tuve la oportunidad de sostener un intercambio de opiniones con un destacado economista chileno en un conocido hotel capitalino. Concluimos ambos que es de vital importancia que tanto los colegas, los centros de pensamiento y las autoridades económicas del país lleven a cabo un constante monitoreo de lo que acontece en los mercados internacionales, principalmente en América del Norte.
Por ejemplo, según el informe del consejo de inversiones de las reservas monetarias internacionales, y que fue entregado en sesión de Junta Monetaria el pasado miércoles 31 de octubre, los inversionistas financieros estadounidenses continúan refugiándose en títulos del tesoro de su país, en virtud de la desconfianza de invertir en valores privados en este momento, siendo que los grandes bancos wallstreetianos están reportando pérdidas gigantescas en el último trimestre.
En dichas latitudes los reportes sobre el empleo tampoco son nada alentadores. Según el informe que se cita, el Departamento del Trabajo de Estados Unidos divulgó sus últimas cifras, en las que se reporta la supresión de 4 mil plazas de trabajo, siendo esta la primera caída de empleos en cuatro años, y estando muy por debajo de las expectativas de los analistas, relativas a una adición de 100 mil empleos.
Y como si no fuera poco, los informes de la Asociación Bancaria Hipotecaria de dicho país, divulgan niveles récord relacionados con la cantidad de personas que están perdiendo sus viviendas por falta de pago de sus hipotecas, presionando todo ello a la poderosa Reserva Federal a bajar la tasa de interés líder en su última sesión el pasado día de las brujas.
Todo ello está acompañado de otra cifra récord relativa a un precio del barril Brent de petróleo mayor a los US$90, estimándose que en poco tiempo este preciado bien estará rondando los US$100, afectando de manera directa a los centroamericanos que no somos importantes exportadores de petróleo, siendo además que la onza troy de oro ha rebasado los US$800 y el tipo de cambio del dólar con respecto al euro se encuentra en sus momentos más devaluados, representando ello la debilidad internacional de la economía aún más poderosa del mundo.
Los augurios, por consiguiente, no resultan ser nada alentadores para lo que queda del año y el advenimiento de 2008. Mientras tanto en Guatemala, los bancos privados están haciendo su agosto, reportando ganancias millonarias, siendo que en su conjunto han sobrepasado ya, con creces, las ganancias reportadas en 2007, y ello sin incluir a sus entidades asociadas, como es el caso de las financieras y entes emisores de tarjetas de crédito que constituyen, estas últimas, una fábrica de ganancias de gran dimensión, en virtud de los altos niveles de comisiones y tasas de interés que cargan al usuario.
Lo cierto del caso es que el futuro llama a efectuar ajustes equilibrados por parte de todos los sectores y no como suele suceder en nuestro medio, a costa de pérdidas estatales, como lo ha sido el caso del sostenimiento del Fondo de Protección al Ahorro y de los altos costos, incluso de oportunidad, que representa en nuestro medio el oneroso proceso de retiro de quetzales de la circulación, derivado del llenado de dinero de las arcas bancarias, que presiona sobre las variables monetarias.
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2 comentarios:
sergio licardie V.: (2007-11-03 09:52:11 horas)
Interesante información
ROBERTO LOPEZ PORRAS: (2007-11-03 08:28:41 horas)
Más que tiempos raros, son tiempos de incertidumbre y de interrogación para los países periféricos, incluido Guatemala, cuya prosperidad en los últimos años, está sustentada en los altos precios de las materias primas, cobre, petroleo, gas natural, y productos de consumo como café, banano, flores, hortalizas y en la remesas de los inmigrantes. Estamos entrando en un período de inflexión, el ciclo económico manifiesta un período de descenso en los países del primer mundo con su impacto en nuestras economías. Es una corrección del proceso que puede ser atenuado con políticas adecuadas de los Bancos Centrales. El dilema para Estados Unidos es recesión o inflación o quizá estagflación. En todo caso, la política monetaria y crediticia combinada con la política fiscal deben acoplarse en un Plan de Estabilización. Una política Keinesiana puede responder a este período de desaceleración económica, que aparentamente está empezando en el país del Norte y en Europa, pero creo que el Consejo Monetario Centroamericano, debe delinear una política a nivel regional para enfrentar lo que ahora solo es una pisibilidad recesiva.
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