La vida de los arrecifes peligra por la acción del hombre. Si bien el Caribe cuenta con el 7 por ciento de los arrecifes coralinos del planeta, Guatemala poco ha hecho para proteger su parte.
Toda una paleta de colores y la vida más exótica es la que habita los arrecifes. Allí, donde pareciera que es territorio de nadie -porque se ha terminado la tierra y lo único que hay es agua-, los países pueden ejercer su soberanía.
Guatemala comparte junto con México, Belice y Honduras el arrecife mesoamericano en el Caribe, con una extensión de 1,000 kilómetros, el segundo más grande en el mundo, después de la Gran Barrera Coralina Australiana.
El arrecife alberga toda clase de vida marina, desde una variedad de peces de colores, caracol rosado, langosta espinosa, tortugas marinas, delfines y tiburones, hasta una extensa gama de corales. Noel Jacobs, director regional del Sistema Arrecifal Mesoamericano (SAM), explica que asociado al arrecife están los humedales costeros, praderas de pastos marinos, lagunas y bosques de manglar que lo protegen de huracanes.
Todo este sistema tiene gran importancia socioeconómica, pues provee de empleo y es fuente de ingresos para un millón de personas que vive en las áreas costeras.
Sin embargo, en geografía se aprende que la extensión del territorio es en tierra. ¿Y el territorio marítimo? es lo que se preguntan los expertos. Por eso, aseguran que “vivimos de espaldas al mar”.
Sólo Guatemala mide 108 mil 889 kilómetros cuadrados en tierra, como lo enseñan los educadores; pero, además, cuenta con 370 kilómetros marítimos, desde la costa hacia mar adentro, pero eso es poco conocido.
Los amenazados
De acuerdo con la Constitución de los Océanos, como se conoce a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, no son los derrames de petróleo los que más afectan a la vida marina, sino la actividad terrestre del ser humano.
La contaminación, indica, procede en un 80 por ciento de las actividades terrestres. Es una amenaza para la salud de los océanos, en particular para las zonas costeras, que son las más productivas del medio ambiente.
El Fondo para el Medio Ambiente Mundial, por su parte, señala que las tres mayores amenazas para los océanos del mundo son la contaminación procedente de actividades terrestres, la excesiva explotación de los recursos marinos vivos y la alteración o destrucción de los hábitats marinos.
Julio Montes, de la Unidad de Gestión del Agua de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN), menciona que las aguas servidas no son tratadas y van a dar directamente al mar, dañando todo el ecosistema. En la lista también figuran las escorrentías municipales, industriales y agrícolas, que llevan a las costas y al mar, aguas residuales, sustancias radioactivas, metales pesados, hidrocarburos, nutrientes, basuras y contaminantes orgánicos persistentes.
A estas amenazas, Montes suma el turismo, el cual tiene un gran impacto en las costas y, sobre todo, en la zona del arrecife. “Son miles de personas las que los visitan y la mayoría es inexperta. Al ingresar al mar a ver los corales, se paran sobre ellos y los quiebran”, se lamenta.
La llegada de los cruceros, tanto del lado del Atlántico como del Pacífico, también afecta, pues levantan sedimentos que provocan el blanqueamiento de los corales. Se les forma una capa encima que los asfixia y se mueren.
En la temporada 2007-2008, el Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat) espera el arribo de 57 cruceros en Santo Tomás de Castilla, en las costas del Atlántico; y 34 en Puerto Quetzal, en el Pacífico.
La Convención obliga a los Estados miembros a proteger y preservar el medio marino de la contaminación. Guatemala, que suscribió el documento aprobado en 1982, pero que entró en vigencia en 1994, poco ha hecho al respecto. De acuerdo con Vicky Cajiao, gerente del área legal de la organización Mar Viva, las leyes son vagas en toda Centroamérica.
El “aleteo” de tiburón
La pesca es otro de los graves peligros para la vida marina. Según Cajiao, el más afectado es el tiburón, por el “aleteo”. Se trata de una práctica de los pescadores. Ellos le cortan las aletas, que se consumen en Asia, por ejemplo, y devuelven los cuerpos al mar, donde mueren desangrados.
A pesar de que se ha insistido en ser más drásticos con las leyes para detener esa mala práctica, los países centroamericanos que cuentan con una ley que sanciona esos casos son Nicaragua, Costa Rica y Panamá. El primero impone una multa por US$5 mil; el segundo, US$16 mil; y Panamá, US$1,000.
Guatemala tiene un reglamento de pesca, pero no específica el aleteo, como sucede con El Salvador, Honduras y Belice. Aquí se sanciona con Q500 a Q5 mil el aleteo de tiburón.
“No nos oponemos a la pesca de tiburones. Lo que no debe permitirse es que sólo les corten las aletas, cuando el cuerpo completo debería aprovecharse”, indica.
Se desconoce la cantidad de tiburones que habitan el mar, pero se calcula que, al año, unos 100 mil son atrapados para cortarles las aletas.
Década de las áreas marinas protegidas
Se declaró 2008-2018 como la década de las áreas marinas protegidas en Latinoamérica, tiempo en el que se debe priorizar la creación de redes nacionales y regionales de áreas marinas protegidas y la gestión integrada de los océanos.
De acuerdo con Montes, 2 mil 200 participantes en el Congreso Latinoamericano de Parques se comprometieron a incrementar el número y la superficie de las áreas marinas, tanto en las zonas costeras como en alta mar, para contribuir a la conservación de la biodiversidad.
Actualmente, la cobertura en Latinoamérica es menor al 0.5 por ciento de las zonas económicas exclusivas, y las costas y recursos pesqueros están cada vez más deteriorados.
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1 comentarios:
Estuardo Velasquez: (2007-11-10 10:12:35 horas)
La falta de educacion e ignorancia de nuestros gobiernos seguira siendo la causa mas grande del deterioro de todo el ambiente parece que nada ni nadie puede que El Guatemalteco agarre onda no les importa nada solo con haber perdido Belize perdimos la segunda barrera mas grande de CoralReef del Mundo y les interesa no ni les interesara all of you motherfuckers are a bunch liches
1 comentarios: