A estas horas debe haber entre la cercana clientela electoral de los partidos en pugna caritas sonrientes y caritas tristes. Los habrá que verán hoy con desasosiego planeados y jugosos contratos volar, volar, volar, a pesar de no ser palomas y otros que, por el contrario, al haber apostado correctamente al ganador estarán haciendo la lista de sus futuras ganancias y nuevas adquisiciones. Bueno.
Dejando de lado tan comunes y habituales prácticas universales y como un acto de disgreción puramente académico, reflexionar sobre las encuestas políticas, su utilidad, su precisión y a quién realmente favorecen.
No hay duda que las primeras favorecidas son –en los países con encuestas pedidas y pagadas– las empresas encuestadores mismas como organizaciones lucrativas que son. Usarán estas algunos parámetros a la conveniencia de su cliente en cuanto a muestreo, región, culturas, etcétera. La estructura de la encuesta será más amplia o limitada para lograr un resultado más acorde al deseo de su comanditario, que querrá mostrar públicamente su posición superior frente a sus contrincantes electorales. Y es en tales casos donde se produce la impostura de las encuestas que, por lo general, son reales pero no obligadamente legítimas... Sin embargo, cuando las encuestas son neutrales y las técnicas aplicadas correctas –caso de países donde existen organizaciones de estadísticas oficiales, aunque autónomas– los resultados publicados son habitualmente bastante acertados. Una encuesta que no se preste a engaño no debería tener un margen de error de más del 1 por ciento a 1.5 por ciento. Cuando se nos indica 4 por ciento y aún 5 por ciento de error habría que tener reservas en cuanto a su veracidad, técnicas adecuadas y honradez del encuestador. La mayoría de las encuestas publicadas al final del proceso guatemalteco mostraron ser –con excepción de la publicada por elPeriódico– engañosas o simplemente ineficientes.
Dejando por aparte la expectativa que producen los pronósticos políticos es de preguntarse cómo incide ello en el voto de la ciudadanía. Aparentemente poco o nada. El resultado final de la elección presidencial, recién terminada, muestra que el ciudadano votará según su propia convicción y no se dejará influir por encuestas.
Al final de la jornada la estrategia del civil se impuso a la del militar, al haber Álvaro Colom logrado sitiar y derrotar al voto capitalino –proclive este al PP– con una fuerza electoral de provincia disciplinada y en constante alza, situación que pocos encuestadores y aun menos politólogos supieron percibir a tiempo...excepto Casandra a quien –una vez más– nadie quiso creerle...
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2 comentarios:
Ricardo Gálvez: (2007-11-10 09:13:38 horas)
Quien es casandra?
Gustavo Pedroza: (2007-11-10 07:08:13 horas)
Es una pena que medios de comunicación que deberían ser imparciales, se dejen vender para mostrar preferencias políticas partidarias de ciertos círculos de poder a través de las encuestas. Borges y Asociados, fueron los más profesionales con su estudio y el Periódico al contratarlos.
2 comentarios: