Ubicarlas solo como integrantes de familia es retardatario.
Rosalinda Hernández Alarcón
Representantes de organizaciones de mujeres han empezado a manifestar su preocupación por uno de los ejes de acción defendido por el partido ganador en estas elecciones presidenciales, y que se refiere a la conservadora visión de identificar como beneficiaria de políticas públicas a la familia.
Ello significa hacer invisibles a las mujeres y, por tanto, ignorar sus derechos específicos. No en balde, el movimiento feminista internacional califica de fundamentalistas las acciones o legislaciones que anteponen otros sujetos en detrimento de las mujeres.
Ellas manifiestan una fuerte crítica por los escasos avances que existen en Guatemala para reconocer a las campesinas como sujetos políticos y económicos. En lo que sin duda tienen razón. Solo basta señalar el Fondo de Tierras, que reconoce a las mujeres solo como copropietarias si son madres o tienen hijos; es decir, excluye a las madres y a las solteras sin hijos a ser propietarias.
Considero importante resaltar algunas de las consideraciones de estas actoras con un cúmulo de experiencias en la construcción de políticas públicas, en su condición de integrantes de la sociedad civil y como representantes de la institucionalidad. Ellas aseguran que cuando se otorga la copropiedad a las campesinas sin que ellas se empoderen ni ejerzan su autonomía, las supuestas beneficiarias difícilmente podrán ejercer sus derechos como mujeres.
Durante un intercambio de opiniones, junto a la feminista holandesa Doni Meertens, estudiosa del desarrollo rural y problemática de la tierra en Colombia, también coincidieron en cuestionar que las mujeres en las políticas públicas solo sean reconocidas como sector vulnerable, lo que tampoco protege sus derechos económicos, sociales y culturales.
En la presentación de la experiencia colombiana cabe destacar algunos puntos, con los que coincido totalmente, por ejemplo la demanda de acceso a la tierra es muy limitada si en ella no se incluye el acceso a la propiedad y a otros recursos, en el entendido que ellas sean valoradas como sujetos productivos y sujetos de cambio hacia la igualdad.
La ideología campesina tradicional considera como “natural” que los hombres sean los propietarios, ya que en su imaginario no conciben que en los títulos solo figuren los nombres de ellas. Ello tiene un referente en la lógica que la independencia económica es la base de la independencia política. El acceso a recursos crea condiciones para que los seres humanos ejerzan su libertad y la exclusión los hace dependientes.
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3 comentarios:
sergio licardie V.: (2007-11-10 10:38:30 horas)
Si usamos a la mujer como victima y bandera para protesta política polarizada nos damos cuenta que no entendemos la realidad nacional y otros aspectos que son más graves según noticias 3 ejemplos: 1.- 5000 jóvenes hombres asesinados cada año, eso es mas injusto y nos da una merma de hombres de 50,000 en diez años. 50,000 mujeres no tendrán marido. 2.- 5000 niños vendidos a USA cada año además de los que se llevan a otros lados. En 10 años tendremos 50,000 niños menos y la población no tendrá refresco social y seremos mas viejos con 100,000 gentes jóvenes menos. 3.- A cuantos hombres… y mujeres… asciende la migración anual a USA y otros países. Los invito a que hagan cuentas si se preocupan del deterioro de nuestro güipil social, Si a eso le agregamos los presos por chantaje sexual, por delincuencia juvenil, violencia de género, etc. nos daremos cuenta que nuestras proyecciones solo son ilusiones y no realidades. Es muy cierto que la mujer requiere mas derechos de papel, pero nos estamos jugando la convivencia social y el futuro. Si analizamos en nuestras estructuras de violencia social y culturas nacionales, las mujeres indígenas se mueven en estructuras mas conservadoras y muchos pretenden que allí se conserven no promoviéndoles mas desarrollo económico. Conservándoles políticamente usos y costumbres de dependencia familiar, religiosa, cultural, etc. Se dice que la guerra golpeó demasiado a las mujeres indígenas, quedaron viudas, pero la mayoría de muertos fueron los maridos, los hombres, que no pueden representar mas reclamo que los entierren con identificación. Con la violencia política la mujer indígena sufrió grandes transformaciones culturales, fue obligada a salir de los ambientes conservadores a la fuerza y se encontró con otras obligaciones de producción y comunicación. Si se han logrado éxitos, no pretendamos que regresen a otras condiciones simplemente porque el uniforme es bandera. Si queremos cambios hay que promoverlos en las dinámicas sociales y de mercado, no pretendamos que actuar en manifestaciones llevando niños es un cambio social, es una manipulación política donde algunos quieren víctimas para cambiar roles políticos.
Rudy HERRERA: (2007-11-10 07:52:09 horas)
Rosalinda: En Bolivia y Argentina se unieron 2 mujeres y pupblicaron un libro feminista que se llama "LA MUJER NO NACIO PARA PUTA", lo puede buscar en la página de: lavaca mu. Allí está plasmado todo lo que usted dice. Es un verdaron librazo, me gustaaría que accediera a él y me diera su opinión. Comparto totalmente sus ideas no solo en éste artículo sino ideológicamente. Un abrazo fraternal
Miriam Guerra de Reyes: (2007-11-10 03:43:04 horas)
Rosalinda: Tiene razón. Podríamos vivir un retroceso en los avances en la incorporación del género en las políticas públicas, logrados por la lucha del movimiento feminista internacional durante las últimas 4 décadas. Por supuesto que el éxito de una política pública depende del contexto y aunque las leyes avanzan en la realidad hay una gran resistencia. La Secretaría de la Mujer podría desaparecer con la creación de la Secretaría de la Familia, que está entre los planes de el partido que ganó en las últimas elecciones. Ya tenemos un retroceso en relación a otros países donde existen Institutos de la Mujer. La agenda de género se debería de despolitizar. Las desigualdades de género generan la pobreza y la violencia hacia las mujeres. Las mujeres se han incorporado al mercado de trabajo a consta de una doble jornada, pero siguen sin ser propietarias; en cambio las mujeres que cuentan con recursos son personas empoderadas y contribuyen al desarrollo del país. Las mujeres tenemos derecho a tener derechos, pero también tenemos el derecho individual a ejercer nuestros derechos.
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