El 27 de septiembre de 2006, fueron capturados en un restaurante de San Salvador los guatemaltecos Juan Daniel del Cid, ex jefe de la División de Investigaciones Criminológicas de la Policía Nacional; Erik Donaire Constanza, ex directivo del Patronato Antialcohólico; y Álvaro Augustín Mejía, ex comisario de la Policía Nacional Civil.
Los agentes especiales de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), Stephen Fraga y Jasón Sandoval, supervisaron la captura.
Los tres detenidos fueron llevados en un picop directamente hacia la pista de aterrizaje del Aeropuerto Internacional de El Salvador.
Cuando subieron a la aeronave, Constanza dio detalles de su participación en el trasiego de drogas a ese país, pero antes firmó un formulario en el cual renunció a sus derechos. “Al principio nos dio información falsa, pero le advertimos que su colaboración no valdría si no nos decía la verdad. Fue entonces cuando empezó a dar datos precisos”, dijo el oficial Sandoval al juez. Habló por dos horas y media dando detalles de la organización a la cual pertenecía.
Del Cid y Mejía le hacían miradas amenazantes, se consigna en el documento, aunque después ellos también dieron su versión, sin aportar mayores detalles.
El 9 de noviembre, el juez John Bates, de la Corte Distrital de Columbia, los encontró culpables del delito de conspiración por ingresar más de cinco kilogramos de droga a Estados Unidos. La condena aún no ha sido dictada.
La detención fue producto de una investigación que se inició en noviembre de 2005, cuando se emprendieron las pesquisas contra dos hombres que no han sido detenidos, quienes eran presuntos cómplices de los tres capturados: Jorge Ricardo Bardales Bourdet y Edgar Antonio Chiu Serrano.
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