El pasado fin de semana murió el artista Francisco Auyón.
Rosina Cazali
El pasado fin de semana murió el artista Francisco Auyón. En el silencio de su casa, en la angustia de la soledad, probablemente. Su deceso no será noticia de primera plana y no habrá un gran escritor que haga un recorrido por su trayectoria, pues fue breve y murió joven.
A Auyón le conocí como parte de esa generación que, a mediados de los ochenta, se presentó en la galería Sol del Río como alternativa a lo demasiado visto y mercadeado. Sus dibujos, sus figuras fantasmagóricas, de personajes orando sobre mesas y sillas, cargando féretros silenciosos, eran de una melancolía munchiana. Contra todo pronóstico sus tristezas fueron sobrevendidas. Como sucede pocas veces, encontró un mercado que acogió sus dibujos y sus óleos de poco virtuosismo. Me alegro por él.
Mucho de su trabajo partía de la intuición. Difícilmente se le oía elaborar un discurso complicado.
Además, ni la época ni el medio lo exigían. Este era igualmente intuitivo y con ello nos conformábamos. Auyón siempre fue de una formalidad fuera de época. Aunque todos sabíamos que la incompostura y el tormento estaban sobre sus hombros, cuando se le veía bien se presentaba gentil y respetuoso. En la primera época del proyecto Jóvenes Creadores Bancafé, Auyón fue quien aportó la justa medida de lo que definiría al proyecto en su futuro inmediato. Una instalación silenciosa, formada con sillas y bolsas de agua conteniendo fotografías de sus dibujos que desaparecían al paso del tiempo, fue ubicada en el lobby de aquel imperio de las finanzas y las mentiras. Rodeada de señores de corbata que no entendían nada ubicaba el interés de toda una generación por un arte poco convencional.
Auyón fue el artista de la mesa, enorme, en el Parque Central. A cualquier persona le recordaba los muebles artesanales de la zona 3. A otros las esculturas de Oldenburg en escala tercermundista pero con las mismas capacidades interactivas. Lo que más me gustaba de la mesa era su humor delicioso. Aparecía una vez por semana en los diarios como parte del paisaje, integrándose a los mítines políticos, llenándose de graffitis, como paraguas para los vendedores y paseantes.
Otra pieza que me parece clave es la ‘performance’ que realizó en el Museo de Arte Moderno, durante la breve residencia del proyecto Colloquia. Durante 45 minutos Auyón subió y bajó una serie de escaleras. Era un asunto de penitencia. Sus sacrificios “performáticos” iban al límite de correr en la San Silvestre acarreando tetuntes. O, con los ojos vendados, sentado en el centro de un círculo e invitando al público que “tirara la primera piedra”. En esa brevedad me atrevo a decir que Auyón era honesto con su filiación a la simbología judeo–cristiana. Fue el motivo central de su trabajo tanto como su opio. Con esta misma certeza asumo que nos dejó un número limitado de obras, pero emblemáticas e imposibles de olvidar.
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7 comentarios:
Walter Barreda Luna: (2011-02-25 14:56:05 horas)
Con Estuardo fuimos "Izquierdistas", pues ambos escribiamos (y el pintaba) con la "Zurda", compartimos la banqueta, la patineta, las peliculas de karate, la refacciòn, risas y clavos en fìn, aquel pintaba y yo admiraba lo que el hacìa.
Me quedan cortas las letras, para reflejar tantos recuerdos y las buenas vivencias, Guardo de una forma honrosa, el retrato que me hizo
Gracias Estuardo por haber compartido conmigo.
Francisco X. Fernà ndez: (2009-01-08 17:02:03 horas)
Què tal, yo conocì a Fco. por el azar del destino, y tambièn, no deja de impactar y hasta cierto punto, no puedo pretender, entender, el por què: Los genios mueren jòvenes (No deberìan morir..!); y sì..!, es muy dificil resumir una vida en unas letras, aunque si se trata de resumir, dirìa: "Excelente artìsta, no sòlo la Mesa està vacìa, lo està tambièn tu Silla..."
Otilio Trigueros: (2007-12-11 08:22:53 horas)
Soy cuñado de Francisco Estuardo, en nombre de la familia que en estos momentos le es dificil escribir unas lineas para agradecer las expresiones y mustras de cariño para Estuardo quiero
agradecerles la amistad que le brindaron.
Gracias por acompañarnos, ya que no este con nosotros nos es nada facil principalmente para sus hermanas.
Dios les Bendiga.
Delia Vigil: (2007-12-04 21:02:30 horas)
Que donde estes ahora recordado Francisco, estes bien...
Igor Sarmientos: (2007-12-04 01:08:32 horas)
Me da tristeza la desaparicion fisica de Francisco, tenia aun tanto que dar, pero para la humanidad fue suficiente. Compartimos largas, largas charlas sobre la vida, no era solo artista ...era un ser humano profundo, cargado de sufrimiento y tristeza, pero con una mirada inteligente y analitica de la vida.Sus hijas su tesoro, su arte, su ser.
Para variar ahora que no esta,sintieron que hay mas lugar en la "mesa".
G. Corbeau: (2007-11-28 19:12:46 horas)
¡Otra vez el Divino Poncho . . ! En otra nota opina sobre condones más o menos, aquí le molesta que se hable de un muerto que cuando vivo fue artista y que, en apreciación de la dilecta Rosina, dejó una obra corta pero con cierta significación. ¿Y qué le molesta a Ponchito? Quién sabe. Simplemente despotrica sin ton ni son. Ah...!Los lectores antivanguardistas de elPeriódico lo quieren regresar a los tiempos de Tata Lapo, cuando opinar en los medios les estaba prohibido a las mujeres (imagino yo, pues aún no había nacido).
alfonso villacorta: (2007-11-28 13:06:06 horas)
Con obituarios como este, los artistas de las plastica guatemalteca tendran que pensar dos veces morirse.
Noto en "vanguardistas" de el periodico que quieren sacar lena botando arboles. Ni siquiera esperan a que caigan solos. Una clases de manualidades no vendrian mal.
7 comentarios: