El singular enfrentamiento entre el rey Juan Carlos, de España (“por qué no te callas”) y el presidente de Venezuela, Hugo Chávez (Aznar es un fascista), atrajo tanto la atención del mundo, que quedaron relegados otros temas trascendentales recogidos por la Declaración Final de la XVII Cumbre Iberoamericana, efectuada en Santiago de Chile.
En esa junta cumbre de 22 jefes de Estado y de Gobierno, en torno al tema “El crecimiento económico con cohesión social”, el presidente de Argentina, Néstor Kirchner, actuando con toda dignidad, volvió a replantear el tema del reclamo infatigable de la soberanía de su país sobre las Islas Malvinas, de las que fue lamentablemente despojada por los cañones de Gran Bretaña, y obtuvo una declaración especial de apoyo, por unanimidad.
Nos llama mucho la atención el silencio profundo en que se mantuvo la delegación de Guatemala, encabezada por el presidente Óscar Berger, quien nada dijo sobre Belice, a su vez despojado a nuestro país por la prepotencia inglesa. Y no se trató de un olvido casual, pues idéntica amnesia con respecto al caso beliceño exhibió nuestro gobernante, en su mensaje de despedida ante la reciente Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), en Nueva York. Berger habló sobre las supuestas maravillas logradas por su administración, pero en ningún momento dejó constancia de la aún no resuelta y legítima reclamación guatemalteca.
La administración de Óscar Berger se ha lavado las manos y dejará al próximo Gobierno de Guatemala la responsabilidad de acudir a la Corte Internacional de Justicia, para obtener una solución definitiva a nuestra centenario reclamo sobre el territorio de Belice, tal como lo ha recomendado la Organización de Estados Americanos (OEA). Los guatemaltecos no olvidamos el “trago amargo” que nos significó en 1981 la independencia de Belice, declarada unilateralmente por Londres, tras lo cual, la ONU reconoció al vecino territorio como un nuevo Estado, lo cual también fue apoyado por la OEA.
Expertos abogados internacionalistas han recordado que Guatemala tiene la facultad jurídica de reclamar la totalidad del territorio beliceño, en tanto que la política exterior de gobiernos entreguistas se han conformado con meter la cabeza en la arena.
Guatemala jamás ha renunciado al legítimo reclamo de sus derechos sobre Belice. Ojalá nuestros gobiernos lucieran la entereza y la dignidad que en todos los foros internacionales demuestra Argentina, que no cesa de pelear por las Malvinas. Avalar o callar ante el menoscabo de nuestro territorio nacional es traición a la patria.
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