El Pinfor ha sufrido cambios sorprendentes y negativos.
Silvia Tejeda
Las autoridades que dirijan el Inab en el próximo período de Gobierno deben ser sumamente acuciosas y, como prioridad, reafirmar las anteriores políticas de estímulo, conservación, protección, desarrollo y uso sostenible de los bosques de Guatemala. El programa de protección e incentivos forestales (Pinfor) que ha servido durante la presente década como el único, real y efectivo programa que ha reconocido con incentivos económicos la repoblación forestal, la conservación de bosques que circundan tanto de manantiales, como ríos y lagunas en toda la República ha sufrido, por medio del acuerdo de la gerencia de esa institución, número 005–2007, cambios sorprendentes que no solo tienen confundidos a los técnicos forestales, sorprendidos a los dasónomos y a los guatemaltecos conservadores y reforestadores decepcionados. En lugar de estimular la conservación forestal la parcializa.
El mencionado acuerdo expresa que el programa Pinfor únicamente otorgará incentivos de protección a bosques que reúnan las siguientes características: a) bosques de captación y regulación hidrológica alta o muy alta, b) al pinabete señalada como única especie en extinción y a los ecosistemas de los manglares.
Como se entiende, la política de incentivos no solo se volvió excluyente de la gran mayoría del territorio boscoso, sino que peligrosamente contraviene el Artículo 126 de la Constitución de la República, que declara de urgencia nacional y de interés social la reforestación y conservación de los bosques. Es más, lo mismo expresa la Ley Forestal en su Artículo 1, que declara de urgencia nacional la conservación de los bosques y el mismo reglamento del Pinfor, cuyos principales objetivos está incorporar al programa tierras de vocación forestal desprovistas de bosques e incentivar el mantenimiento de bosques naturales para la generación de servicios ambientales.
Existe mucha confusión dentro de los expertos tanto técnicos forestales como dasónomos, porque tradicionalmente para poder evaluar cualquier plan de manejo han contado con varias herramientas de campo conocidos como el manual de capacidad de uso de la tierra, el manual de manejo de suelo y agua, así como el apoyo de un CD donde están identificadas las áreas de recarga hídrica para captación y regulación hidrológica. Las evaluaciones se han complicado porque solamente se está utilizando como información el CD. Entonces, los únicos proyectos que merecen aprobación son los que tengan alta o muy alta densidad hidrológica. Vaya usted a querer proteger nacimientos, manantiales o riachuelos porque su caso es enfáticamente denegado.
Es una tragedia nacional que, mientras el estímulo económico para la conservación y uso sostenible de los bosques se vuelve excluyente, no se limite la explotación del cedro, la caoba, el conocaste y el palo blanco, ni se le ponga atención a un listado rojo, muy decorativo, que tiene el Conap para proteger a estas especies y limitar el abuso que de ellas se hace.
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1 comentarios:
Oscar T. Tobar: (2007-11-29 08:17:51 horas)
Estimada Silvia,
Interesante y preocupante por demás, creo que no es más que el reflejo de cómo se han tocado los temas importantes en el país, como un tema más que ha merecido la apatía e indiferencia de autoridades que han sido nombradas solo para velar por intereses particulares y yo no diría olvidando, sino más bien, !nunca acordándose ! que el benficio último es para pobladores olvidades y marginados que esperan a través de políticas como estas, aprender, disciplinarse y obtener recursos que los estimulen a mantener un mínimo de flora dura en sus tierras, me refiero a flora dura al tipo de árboles que permanentemente dan sustentación a la tierra y que a la vez proveen un hábitat adecuado a la fauna. Permítame felicitarla por tocar uno más de los temas que muestran nuestra pobreza cultural al nombrar compadres en lugar de perfiles de personas honorables y verdaderamente al servicio de Guatemala.
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