Una nueva vida, con justicia divina. A eso invita la Navidad.
José Rodolfo Pérez Lara
Por su origen, la Navidad es sugestiva, pero desde mi niñez me produce un sinsabor que nunca entendía. Es la conmemoración de una nueva vida: el nacimiento de Jesús, el inicio del sacrificio de Dios hecho hombre para redimirnos.
En la adolescencia empecé por hacer la reflexión. Lógicamente, no tomé en cuenta la formación recibida en casa, pues la daba como práctica común. Decía: ¿cómo es posible que para algunos vecinos la fiesta de Navidad sea diferente a como mi familia la hace? Con una lluvia de pensamientos, encontré que sencillamente el esfuerzo de mis papás nos permitía gozar de un ambiente pleno de olores y tradiciones, con sencillez, calor humano y mensaje divino. Pero a la par, calle de por medio, vivían personas con limitaciones de integración familiar o económicas, lo que no les permitía en plena armonía disfrutar de humildes encantos, como quemar el diablo con chuchitos, barquillos y ponche, celebrar el día de la Inmaculada Concepción en la iglesia de San Francisco, rezar un Padre Nuestro, una Salve y un Ave María. Luego, un tamal, chocolate y pastel. En la adolescencia y juventud preparábamos en el barrio una ostentosa anda para celebrar las posadas pedidas por el Señor San José y la Virgen María, por el próximo nacimiento del Niño Dios. El ‘Titi’ Camacho y yo éramos los promotores. Con aserrín de colores, figuritas de barro y casitas de paja compradas en el parque Concordia, nos preparábamos para rezar en diferentes hogares esa novena de bienvenida al Niño Dios. Luego, disfrutábamos de agua de canela, horchata, sanguchitos, chiqueadores y barquillos. Lindas combinaciones de fe con forma y fondo. Lamento que estas tradiciones se estén perdiendo.
Pero con más sentimiento mencioné al principio lo que por aquellos años me perseguía. Hoy ocupa un espacio mayor. Habida cuenta que para nosotros es Navidad todos los días y para otros es un calvario permanente, no preparemos montañas de ropa usada, no preparemos bolsas con cuatro manzanas para una familia con siete niños. La conmemoración del nacimiento del Niño Dios a lo que invita es a una nueva vida, con Justicia Divina. Todos construyamos con bondad, todos los días, el regalo que nos pide Jesús: eliminar la pobreza extrema y la pobreza. Pidamos también un regalo de amor para quienes han engañado su conciencia. Cuidado, Santos Inocentes. Obliguémonos a querer al prójimo como a nosotros mismos. Creo, Señor, viniste al mundo y no te entendimos, Señor.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Ataques personales, insultos, acusaciones o faltas de respeto
Mensajes incoherentes, sin objeto alguno o comerciales
Mensajes con spam, lenguaje sms o escrito todo en mayúsculas
Mensajes con contenido racista, sexista, o cualquiera que discrimine
Mensajes de contenido pornográfico
Piratería, o mensajes que permitan el uso ilícito de material con derechos de autor
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
2 comentarios:
giancarlos ruis: (2008-12-05 13:05:31 horas)
todos la pasamos vien en la navidad
Luis Solares: (2007-12-01 21:33:37 horas)
De verdad que también extraño ese ambiente de preparación y todas las tradiciones que estan siendo olvidadas. Qué pena. Le deseo un afeliz Navidad. Luis
2 comentarios: