Opinión:¿Qué le pasó a Chávez?Junto con la derrota electoral, Chávez tendrá que lidiar con la agria polémica desatada con Colombia y España. Por: Sylvia Gereda Valenzuela
Su semblante era el de un hombre que a todas luces intentaba dominarse a sí mismo. Intentaba lucir sereno, pero el rictus de su boca tirado hacia abajo lo delató: estaba descompuesto. Por primera vez el populacho venezolano, esa chusma que siguió a Hugo Chávez por más de un lustro, le dio la espalda y le dijo “no” en un referéndum.
Los resultados del pasado domingo fueron una derrota inesperada para Chávez, quien desde 1998 ha tomado control de casi todas las instituciones políticas. Momentáneamente, lo que quedó claro es que este “no” impidió a quien se cree la reencarnación de Simón Bolívar perpetuarse en el poder cambiando la constitución, y de paso aplastar a la propiedad privada, otorgar poderío al imperio militar y transformar a Venezuela, rica en petróleo, en un régimen dictatorial de corte castrista–populista, o socialista, que intente controlar el banco central. Cuando Chávez inició su gestión más de 7 millones de venezolanos lo aclamaron. De ellos, por lo menos 3 millones de sus votantes le han dado la espalda. Chávez logra el 49 por ciento de los votos a favor pero con un 44 por ciento de abstención. Esto representa que Chávez obtuvo apenas el 27 por ciento de los votantes inscritos. Un hombre que llegó a tener el 77 por ciento de votos perdió el 50 por ciento del electorado nacional. ¡Sacó menos sufragios que cualquiera de sus adversarios derrotados en anteriores elecciones! Hace unos días leí un editorial en elPeriódico, El Mundo de España, que enfatizaba que ese 50.7 por ciento de los votantes que le dieron a Chávez el “no”, le pidieron que –como mínimo– se calle o dimita. “Porque cuando un jefe de Gobierno plantea un cambio de régimen –que es lo que ha hecho Chávez– y sus ciudadanos le dan la espalda, no le queda otro camino que el de la renuncia. Se trata de una cuestión de coherencia y dignidad, dice el editorial español. En estos momentos, cuando Venezuela parecía caminar hacia un régimen totalitario, el referéndum se viene a plasmar como una de las armas más efectivas que tuvo la oposición para medir su fuerza, que al parecer cada día se vuelve más organizada y con una mejor base social. Y en este sentido, hay que reconocer el importante aporte que pusieron los estudiantes, la Iglesia que como nunca en la historia de Venezuela ha sido pisoteada y abofeteada, algunos medios de comunicación que aún son independientes y por supuesto los chavistas de antaño, que cada vez parecen más desilusionados porque en estos momentos en Caracas escasea hasta la leche y en las áreas marginales se ha llegado al extremo de comprar con cupones, que no sirven para mucho, pues los insumos de la canasta básica simplemente no están disponibles. De Chávez se puede esperar todo. Por ello es que, aunque hoy día luzca resignado, es obligatorio leer entre líneas parte del discurso que pronunció el domingo, luego de su derrota, en el que expresó que su propuesta de reformar la Constitución para ampliar sus poderes y eliminar los límites a la reelección presidencial sigue “viva”, dejando la puerta abierta para volver a insistir con el proyecto. Entonces, que no nos extrañe que en los próximos meses el general de la revolución bolivariana vuelva a uno de sus ataques de histeria para imponer su voluntad. Sea como sea, el referéndum del domingo abre un nuevo capítulo en la historia de Venezuela, donde la oposición ha sido legitimada, escuchada, y ha demostrado que el pueblo cuando se pone de acuerdo es capaz de vencer hasta a sus más poderosos adversarios. Tres días antes del referéndum la oposición congregó en una marcha antichavista a más de un millón y medio de personas, y eso es un verdadero logro. Acertadamente, dice el periódico The New York Times que una de las lecciones que ha dejado el rechazo a la reforma constitucional es que “los resultados del plebiscito fueron un acontecimiento sorprendente en un país donde el presidente Chávez controla casi todas las palancas del poder”. Junto con la derrota electoral, Chávez tendrá que lidiar con la agria polémica desatada con Colombia y España –dos Gobiernos con los que ha “congelado” relaciones pese a que antes los consideraba firmes aliados– y que algunos analistas consideraron como parte de su estrategia de campaña. Agregar comentario: |
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