Opinión:
Como consecuencia del sistema electoral que nos rige, y que impide que una persona pueda ser candidato a diputado y a la vez a la Presidencia o Vicepresidencia de la República, de tal forma que si esta ganase la curul pero perdiese la elección presidencial pudiese ocupar aquella, los candidatos a la Presidencia y Vicepresidencia que no resultaron electos en las pasadas elecciones permanecerán en sus casas, sin tener participación alguna en la oposición parlamentaria salvo “shutería”, al menos desde el punto de vista institucional.
En tanto no se corrija este defecto de la Ley Electoral –que no de la Constitución– el sistema semiparlamentario que vivimos será imperfecto y no podrán darse relaciones oficiales entre oposición y Gobierno al nivel institucional que deberían, debiéndose buscar a los líderes de la oposición fuera del Congreso. Precisamente por eso se dio el cafecito entre el presidente Berger y el general Ríos Montt, cafecito que, dicho sea de paso, hizo posible la gobernabilidad de este Gobierno y que se debió dar abiertamente entre el Presidente y la tercera fuerza parlamentaria, pero el caso es que, por el sistema, Ríos Montt quedó fuera del Congreso. ¿Quién es Pérez Molina en la vida institucional del país? ¿Quién Castillo Sinibaldi? Y sin embargo, en la segunda vuelta electoral tuvieron el favor de más de un millón de votos. Perdieron y quedan fuera, como quedaron fuera Alejandro Giammattei y Eduardo Suger. Tendríamos un mejor Congreso si los líderes de la oposición estuviesen en el Congreso de la República y no en sus casas. Cuando Jorge Carpio perdió las elecciones frente a Jorge Serrano, tuvimos el absurdo de que UCN, su partido, tenía en el Congreso la bancada mayoritaria, y sin embargo su líder no formaba parte del Congreso. Aquel que había determinado en muchos casos el triunfo de los demás veía a estos en el hemiciclo parlamentario, para él vedado. Ojalá que la próxima legislatura se preocupe de este tema y que en el futuro los candidatos a diputado puedan serlo simultáneamente a la Presidencia o Vicepresidencia de la República, de tal forma que si ganan su curul pero no el otro cargo, puedan ocuparla. Pienso que la actual legislatura hubiese sido mejor si hubiese tenido en ella a Álvaro Colom y a Fernando Andrade al frente de la oposición parlamentaria, y que de igual forma habría sido mejor la que se instale en enero con Pérez Molina, Castillo Sinibaldi, Giammattei, Suger, Fritz… En fin, con los líderes que sirvieron de simples escaleras para que en muchos casos absolutos desconocidos accedan al Congreso. ¿No cree usted que hubiese sido mejor tener a Suger en el Congreso y no a su diputado por listado nacional, Jorge Luis Ortega? Pérez Molina, quien tuvo más de un millón de votos, no es institucionalmente nadie en los organismos del Estado. ¿Será correcto? Agregar comentario: |
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